Erika Ender: Me gusta ser traductora de sentimientos

Erika Ender responde a esta entrevista por videollamada con una sonrisa que no se le borra nunca del rostro en la media hora que dura la charla. Está presentando su disco MP3-45 y asegura que tiene muchas razones para estar agradecida. 

Su nombre aparece como firma en más de 200 discos de cantantes latinos. Entre ellos, como coautora del superhit
Despacito, que catapultó a Luis Fonsi a lo más alto. La canción le permitió trascender las fronteras de América y fue una de las pocas veces en las que una autora estuvo bajo la lupa mundial. Incluso científicos llegaron a analizar por qué ese tema se transformó en algo tan pegadizo más allá de cualquier idioma. ¿Era el ritmo?, ¿el tempo? Un poco de todo. 

Ender califica a este fenómeno como una “bendición” para el equipo que trabajó en él y asegura que nunca imaginaron que algo así podía pasarles y que gran parte del éxito se lo deben a las redes y a la globalización mediática. 

“Fue una canción que rompió todos los récords en la historia de la música. La verdad, no lo vimos venir, y hay que tomarlo con agradecimiento. Es una bendición que no viene más de una vez en la vida, aunque ojalá llegue varias”, dice entre risas. Y agrega: “Estoy segura de que, si no existiera la tecnología de la forma que existe hoy, Despacito no hubiera sido el fenómeno global que fue”.

Radicada en Miami desde hace muchos años, la compositora conoce la industria de la música como la palma de su mano y sabe cómo sumar a la carrera de los artistas con los cuales trabaja.

Le gusta definirse como “traductora de sentimientos” y es justamente ese talento el que le ha facilitado su prolífica carrera compositiva. Consultada sobre los desafíos que implica escribir para otros, ella dice: “Lo he llevado sin egos. Siempre intento que quien va a subirse al escenario con algo que compuse se sienta como pez en el agua porque al final el éxito es de ambos”.

Transformar lo “no” en “sí”

Justo antes de que explotara el fenómeno Despacito, Erika había ingresado al Salón de la Fama de los Compositores Latinos en Miami como su representante más joven, aunque ya llevaba 25 años de carrera en un camino que muchas veces fue cuesta arriba.

“Lo que más agradezco son los ‘no’ porque me hicieron lo que soy. Me dijeron que no iba a poder escribir, que era muy joven, que me cambiara el pelo, que no iba a poder meterme en ciertos mercados. Me encanta demostrar que sí puedo, no por caprichosa, sino porque creo que no existen los imposibles o al menos hay que hacer el intento”, dice.

En este sentido es interesante consultarle cuáles son los obstáculos que una mujer sortea al intentar conquistar el círculo de los compositores. Ella dice que todavía son pocas, pero que cada vez se van sumando nuevas plumas femeninas.

Asegura que las razones por las que las mujeres son minoría en la industria son una combinación de cuestiones de la cultura y de la industria: “Las mujeres siempre han tenido el rol del hogar, del cuidado de los niños y la casa, aunque trabajaran afuera. Antes, nadie se imaginaba que las mujeres podían escribir para los hombres. Ahora somos cada vez más las que nos estamos atreviendo a salir y a decir ‘esto es que lo yo quiero hacer’”.

Y agrega: “No me fue fácil que entendieran que yo podía escribir para ellos, pero salté ese muro o me metí por su ventana (risas)… He vivido en carne propia las dificultades, y no hablo sólo del acoso sexual que vivimos las mujeres, sino de la falta de confianza”. 

MP3-45

En sus propias palabras, su nuevo disco complementa dos conceptos en uno: “la vieja Erika” y la “Erika vanguardista”. El nombre conjuga dos formatos musicales distintos (el digital y el del vinilo) y será editado de ambas formas. Su corte de difusión, Darnos un día, ya circula en las plataformas.

Para componerlo se valió de su multiculturalidad. Ella, latina “americanizada” hija de un estadounidense y de una brasileña, puede componer en tres idiomas y mezclar ritmos de todo el continente. 

“No hay en el disco un género específico, sino todo lo que soy. Por eso me gusta tanto este proyecto: porque es tan personal. En MP3-45 está toda mi niñez, mi juventud, la multiculturalidad de mi hogar. Toda esa música se escuchaba en casa y terminó estando en el disco duro de la niña y ahora lo vuelco en un disco que tiene lado A y lado B”, cierra.

Erica Ender (prensa de la artista)
Erika Ender. (prensa de la artista)
Erika Ender. (prensa de la artista)