John Mazzei, un profesor de baile de salón de 57 años oriundo de Lindenhurst, completó seis maratones con los pies totalmente descalzos sobre el asfalto para erradicar dolores crónicos de rodilla y homenajear a un familiar. Su registro deportivo incluye cuatro ediciones del maratón de la ciudad de Nueva York, trazados que superó sin zapatillas ni medias tras adoptar esta disciplina poco convencional en la adultez.
El cambio en su rutina surgió tras una lesión provocada por el calzado tradicional. Mazzei empezó a correr a los 43 años, pero los modelos convencionales le causaron molestias articulares severas a los tres meses de práctica. Tras abandonar el deporte por un tiempo, retomó la actividad sin calzado luego de leer el libro «Born to Run», de Christopher McDougall, texto dedicado a la biomecánica de la carrera natural. «Creo que, como soy bailarín, me encanta enseñar técnica. Me gusta la concentración y estudiar la técnica de correr descalzo», explicó el atleta, quien no volvió a manifestar dolores en sus articulaciones. Su debut en los 42 kilómetros ocurrió a principios de la década de 2010 con el objetivo de honrar a su tío Thomas Stone, diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica.
Durante los entrenamientos en la vía pública, su paso genera el asombro constante de automovilistas y agentes policiales. En una ocasión, una patrulla lo interceptó en Long Island bajo la presunción de una huida delictiva. «Supongo que pensaron que había robado a alguien, pero les dije: ‘En realidad, marco un ritmo de cinco minutos por milla’», relató Mazzei. Los espectadores de las carreras también celebran su andar desde los edificios al grito de «¡John Pies Descalzos!». Frente a los transeúntes que le advierten sobre la ausencia de calzado, el corredor responde con una salida rápida: «Solo olvidé atarme los cordones y salí despedido de las zapatillas».

Para retirar vidrios del pavimento o atender heridas sobre la marcha, Mazzei recurre a los ganchos de su propia identificación. «De forma periódica se me clava un pequeño trozo de vidrio o algo en el pie, y suelo decir que para eso sirven los alfileres del dorsal. Ahora podría realizar una cirugía menor en mis pies», detalló sobre el desgaste cutáneo. Aunque las calles planas rara vez le provocan cortes profundos, los tramos con baches en el distrito de Queens y la grava constituyen los puntos más ásperos del camino. Frente a esas irregularidades, su respuesta física es directa: «Simplemente continúo».
Figuras consagradas del atletismo internacional también reconocieron su trayectoria singular. Meb Keflezighi, ganador del Maratón de Nueva York en 2009, firmó la planta de su pie con la frase «Corre para ganar» durante un evento previo a una largada. En la actualidad, el fondista pausó su presencia en la competencia de Manhattan para enfocar sus entrenamientos en la marca clasificatoria del Maratón de Boston. «La gente que conoces es sin duda la parte más gratificante. Recibo miradas como si estuviera loco, pero esto funciona para mí», concluyó Mazzei.
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