El valiente testimonio de Jonatan Gómez, el futbolista que confesó que sufre ludopatía, volvió a poner en escena una problemática que crece en silencio y que tiene a los jóvenes entre sus principales víctimas. Las apuestas deportivas están al alcance de la mano: circulan en los colegios primarios y secundarios y se multiplicaron con la llegada de los celulares. El fútbol tampoco está exento del malestar de época. Y los clubes, especialmente las pensiones donde viven cientos de chicos que sueñan con convertirse en profesionales, también deben convivir con el riesgo de que la tentación de la timba se convierta en un problema.
Vélez es una institución modelo y se ufana, con justa razón, de los enormes talentos que saca año tras año. Por eso, a su cantera la llaman "La Fábrica". Es indudable que en el elenco de Liniers se trabaja bien. Y una decisión que tomó el club hace un par de años, y que quizás no recibió el valor que merecía, fue no renovar con una casa de apuestas como main sponsor de la institución.
"Desde el punto de vista institucional, de los valores que siempre defendió Vélez y el rol social que tuvo la institución históricamente, no se correspondía con lo que los socios y los hinchas esperábamos del club. También creemos que esto puede ser una oportunidad para concientizar sobre una problemática que está cada vez más extendida", contó por aquellos días el vicepresidente Augusto Costa.
Jonatan Gómez pasó por Sarmiento de Junín y está sin club.
La decisión velezana adquiere otra dimensión cuando se observa el mapa del fútbol argentino. No es un dato menor que las casas de apuestas y los casinos online patrocinan a 10 de los 30 equipos de la Liga Profesional, entre ellos a los siete clubes con mayor masa societaria del país: Boca, River, Independiente, Rosario Central, Racing, San Lorenzo y Newell's, además de Huracán, Argentinos Juniors e Independiente Rivadavia.
River mantiene a Betano como sponsor principal, mientras que Boca continúa con Betsson, al igual que Racing. Independiente de Avellaneda e Independiente Rivadavia de Mendoza lucen en el pecho a Sportsbet, mientras que Rosario Central y Newell's tienen a City Center Online. San Lorenzo incorporó a Casino Buenos Aires Online. En tanto, Argentinos y Huracán llevan el logo de Mr. Bet.
La pregunta, entonces, aparece casi naturalmente: ¿cómo se protegen los clubes de las apuestas? ¿Qué hacen para evitar que una problemática que ya atraviesa a buena parte de la sociedad también se meta en las pensiones?
En Estudiantes de La Plata conocen el riesgo y trabajan para prevenirlo. "En Casa Pincha tenemos 48 chicos y la ludopatía es un tema que está latente, más allá de que para nosotros no es algo prioritario porque nuestro monitoreo es constante y no hemos tenido casos. Apelamos al concepto de familia, con la confianza como bandera. Igual, sabemos que es algo que está en la sociedad y que puede pasar en cualquier momento, por lo que tenemos todo un protocolo que se activa para que el club intervenga", le explica a Clarín Aldo Podestá, integrante de la Comisión Directiva de Estudiantes de La Plata y secretario del fútbol amateur.
Jonatan Gómez habló sobre su adicción al juego.
El trabajo, cuenta Podestá, es interdisciplinario: "Nosotros trabajamos con psicólogos, trabajadores sociales y psicopedagogos. También ponemos mucho el foco en el vínculo con las familias. Con respecto a la ludopatía, hemos organizado charlas con la gente de Lotería y con el Gobierno provincial. Una cosa que hacemos, y que nos da buenos resultados, es organizar las habitaciones en función de referentes que detectamos. Así, los chicos más grandes funcionan como faros para los más chicos".
En Vélez también están atentos a la ludopatía. José María Suárez es el coordinador de la pensión desde hace 10 años. Antes fue sacerdote durante mucho tiempo y visitaba con regularidad el club. Conoce, por eso, la importancia de estar cerca de los juveniles y acompañarlos en una etapa determinante de sus vidas.
"Acá tenemos 36 pensionados, más otras seis camas que utilizan los chicos que se vienen a probar. Por suerte, no hemos tenido casos de ludopatía, aunque es algo que nos tiene en estado de alerta. Hace unos meses, se realizó un encuentro entre pensiones y dio una charla el periodista Cayetano, quien confesó ser adicto al juego. La conversación estuvo muy buena y luego nosotros aprovechamos para hacer distintos trabajos con los psicólogos del club. Me acuerdo de estar en una ronda con los chicos y uno dijo: 'Es un juego que no es un juego'. Todas esas cosas sirven para despertar las conciencias".
Para Suárez, una de las clave está en algo tan simple como estar presente. De lunes a viernes se hace presente en la pensión y los fines de semana tiene el celular encendido para cualquier eventualidad. Los chicos estudian y entrenan durante la semana y los fines de semana suelen salir con sus familiares después de jugar.
"Lo primordial para nosotros es generar un vínculo fuerte con los padres de los chicos, que, en definitiva, son los que mejor los conocen. Después, nosotros tenemos un montón de herramientas que ponemos al servicio de ellos. Acá hay nutricionistas, por ejemplo. O todos los jueves está abierto el espacio de psicología, que es muy utilizado por los jugadores".
La ludopatía ya no es un problema ajeno al fútbol. Las apuestas están cada vez más cerca, especialmente de los jóvenes, y los clubes tienen un desafío que va mucho más allá de formar futbolistas. En las pensiones, donde los chicos pasan buena parte de su adolescencia lejos de sus familias, prevenir también significa acompañar, escuchar y detectar a tiempo. Porque antes que futuros profesionales, son jóvenes que necesitan herramientas para no quedar atrapados en un juego que, como resumió aquel juvenil de Vélez, muchas veces "no es un juego".
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