Cuando Toni Torres tenía siete años, su vecino Juan Carlos le prestó una revista de Batman de la Liga de la Justicia. Aquellas páginas no sólo lo entretuvieron: "Me volaron la cabeza", resume Toni, todavía fascinado por la experiencia.
Desde entonces, como si se tratara de una pulsión indeclinable, nunca dejó de leer historietas. Y hoy, con 58 años, Toni escribe y colecciona revistas de estas características y, además, lleva adelante El Club del Comic, una de las comiquerías más emblemáticas de Buenos Aires.
-¿Qué leías de chico además de la Liga de la Justicia?
-De todo. Patoruzito, el Pato Donald… Es más, durante las vacaciones con mi familia en Mar del Plata iba a los locales de canje y cambiaba dos revistas por una. De tanto recorrer esos locales volvía blanco: sí, me olvidaba de ir a la playa. Después, ya en la adolescencia, me rateaba del colegio, el Mariano Acosta, para ir a buscar esos ejemplares.
En el local hay revistas y muñequitos.
Espacio de culto que al principio fue sumando visitantes a través del boca en boca, el Club del Comic funciona desde 1987, hace casi 40 años. Se inició como biblioteca de historietas en el entrepiso de la librería Entelequia y con los años se fue expandiendo con venta de comics, souvenirs, muñequitos, cualquiera de esos objetos que con el paso del tiempo incrementan su valor sentimental.
“En 1996 abrimos nuestro propio local sobre la Avenida Corrientes y luego nos mudamos a la tienda actual, en Montevideo 255", explica Toni, que empezó trabajando con dos socios, Rafael de la Iglesia y José Antonio López, pero en 2001, crisis mediante, se separaron "en buenos términos, como algunos matrimonios".
Ahora es un miércoles de agosto, cerca de las cuatro de la tarde. Para las fotos, Toni se pasea por El Club del Comic y recoge algunos de los ejemplares prolijamente ordenados sobre los estantes. Abre las páginas, se vuelve a detener en algunas de las historietas que ya ha leído otras veces. También, con cariño, sostiene un muñequito de Hulk, una réplica en miniatura del personaje verde y musculoso.
Ya sean revistas nacionales o internacionales, el catálogo de El Club del Comic es amplio. “Todos los meses salen números nuevos de muy buena calidad", sigue Toni. "Hay mucho material en español de los superhéroes de Marvel y DC Comics. Y lo que nos diferencia es que tenemos un sector de comics argentinos antiguos, como D’Artagnan, publicado por Editorial Columba desde 1957".
Toni creció recorriendo locales de canje de revistas.
Clásicos renovados
Lo que más se vende, comenta Toni, es el manga, la historieta japonesa. Además de las novedades, El Club del Comic ofrece ediciones anteriores. "Si te falta el número 23 de Demon Slayer, por ejemplo, tratamos de conseguirlo para que puedas completar tu colección", agrega el especialista.
Y profundiza: "Por estos días también se está volviendo a publicar material de autores argentinos que en su momento se dejó de vender en nuestro país y sólo se conseguía afuera, como las historias de Ricardo Villagrán que salían en la revista El Tony. El público las valora mucha".
Si se trata de armar un podio de historietas argentinas de todos los tiempos, Toni resalta la calidad de El Eternauta, de Héctor Oesterheld y Solano López; Mort Cinder, también de Oesterheld y Alberto Breccia; y Nippur de Lagash, de Lucho Olivera y Robin Wood. De afuera, a su vez, menciona a Watchmen.
En la actualidad, los autores nacionales que más le atraen son, entre otros, Mauro Mantella, creador de El Hombre Primordial y de Ucrónicas. También le interesa el trabajo de Nicolás Brondo, que armó el personaje de Machine Asimov y ahora está por publicar un libro sobre el Petiso Orejudo, primer asesino serial de la Argentina.
Al mismo tiempo, de lo que se ha editado últimamente en el exterior le gusta Absolute Batman, una versión del Hombre Murciélago "en la que todo está elevado a la enésima potencia. Batman es más grandote, los villanos están híper sacados… Además, tiene algunas diferencias con el libro original: Batman es pobre, su madre sigue viva…", explica Toni.
Toni está casado y tiene dos hijas.
Al coleccionista también le interesan los "crossover" que volvieron a hacer Marvel y DC Comics, lo mismo que decir, cuando cruzan a personajes de diferentes editoriales. Casi siempre eso se hace con las figuras de una misma compañía, como en la serie que lanzó Marvel de Spider Man y Deadpool. "En este caso, en cambio, juntaron a Spider Man con Superman y a Deadpool con Batman. Genial".
-Es furor la nueva película de Spider Man con Tom Holland en el rol principal. ¿Eso hace que el público se interese por las historietas del mismo personaje?
-Sí, claro, se crea un interés. Pero eso sucede durante un tiempo no muy prolongado. Igual hay que aprovecharlo para captar nuevos clientes.
-¿Cómo se hace?
-El año pasado, por ejemplo, fue un golazo la serie El Eternauta, protagonizada por Ricardo Darín y basada en la historieta de Oesterheld. Entonces, si aparece un cliente que no sabe qué llevar, le podemos preguntar: "¿Te gustó la serie El Eternauta?". Si nos responde que sí, le podemos recomendar otras historietas con ciertas similitudes, por qué no, alguna obra de lo que yo defino como "fantasía urbana", por ejemplo, Parque Chas, de Ricardo Barreiro y Eduardo Risso. O el Corto Maltés, de Hugo Pratt, que no era argentino (era italiano) pero aprendió mucho de Oesterheld y de alguna manera siguió su línea argumental. Es más: crearon juntos un par de personajes, el Sargento Kirk y Ernie Pike, con aventuras agradables pero no por eso ñoñas, muy románticas.
¿Cuál es el precio de estas revistas? Las historietas japonesas cuestan, en promedio, 11.000 pesos. Los libros de superhéroes, que recopilan seis o siete números, se consiguen por 24.000. "Las piezas de colección, a su vez, son más caras. Una revista de Hora Cero, donde salía El Eternauta, que eran historias de seis páginas, cuesta 35.000 pesos", detalla Toni.
-Antes los chicos se volcaban más fácilmente a las historietas. Ahora pareciera que están más interesados por Tik Tok, YouTube... ¿Cómo se hace para que se entusiasmen con los comics?
-Los chicos se acercan a los comics a través del manga, el dibujo animado japonés. Les gusta más eso que las historietas de superhéroes, más buscadas por gente de mi generación... Creo que se da esa inclinación porque en el manga los personajes son más amigables y tienen más humor. Los personajes del manga, además, tienen edades parecidas a las de los chicos. Y eso hace que los pequeños lectores se identifiquen mejor con Dragon Ball, con Demon Slayer... Batman, en cambio, es el señor de la noche…
-O sea: puede pasar que al Club del Comic llegue un padre a buscar una revista de Batman y su hijo pida una del manga…
-Sí, y de paso le llevan una de D’Artagnan al abuelo. O una de Misterix, de fines de los años 50’. Eso pasa bastante. Las llevan como regalo. Te pueden pedir una Misterix de la misma fecha en que nació el abuelo. Es un recuerdo muy lindo.
Juan Salvo, Gengis Kan, de Titanes en el ring...
Toni vive en Parque Patricios con su mujer y sus dos hijas, una de 16 años y la otra de 12. “Ellas me ayudan con el Tik Tok del Club del Comic”, explica el especialista, el pelo entrecano y la barba al tono, bien cuidada.
Toni, queda dicho, también es historietista. Con arte de Mariano Navarro y Hernán Cabrera, escribió Las aventuras del Caballero Rojo. "Ahora está saliendo una nueva aventura que se llama Siete héroes", recomienda.
-¿Hay otra cosa que te guste además de las historietas?
Sí, también me apasiona el mundo de Titanes en el ring, Martín Karadagian, la Momia, Dink C, Mister Moto.... Colecciono de todo. Incluso fui luchador.
-¿Qué personaje hacías?
-Se llamaba Mister Reloj. Participé de los shows que se hacían en el Mercado Central, más precisamente, en la Feria del Reloj. Eso fue a fines de los ’90. Usaba un traje verde flúo con botas rojas… ¡Inolvidable!
Sus tres historietas favoritas
-El Eternauta, de Héctor Oesterheld y Solano López: la trama se basa en una invasión alienígena a través de una tormenta de nieve tóxica que mata a la mayor parte de la población. La resistencia la encabeza Juan Salvo. La primera edición es de 1957.
El Eternauta.
-Mort Cinder, también de Oesterheld y Alberto Breccia: desde 1962, la historia la cuenta Ezra, un anticuario londinense. El destino lo lleva a conocer a Mort Cinder, el hombre eterno.
Mort Cinder.
-Nippur de Lagash, de Lucho Olivera y Robin Wood: publicada en 1967, sigue la historia de un guerrero sumerio en el exilio que viaja por el mundo antiguo.
Nippur de Lagash.
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