“Nosotros no solo que tenemos los registros de violencias más bajos de la historia, pulverizamos la violencia contra la mujer”, dijo hace unos días durante una entrevista televisiva Javier Milei . Y agregó: “Si alguien hizo algo por el bienestar de las mujeres fuimos nosotros”.

¿En qué país vive el Presidente?

Según los registros de la Corte Suprema de Justicia los femicidios pasaron de 228 en 2024 a 200 en 2025. "Es una buena noticia, pero no alcanza para afirmar que la violencia contra las mujeres fue 'pulverizada'. La disminución se explica centralmente por la baja de casos en algunas jurisdicciones, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde continúan funcionando políticas de prevención y atención", aseguran desde el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

El Gobierno nacional desfinanció y desmanteló políticas específicas. El informe “Presupuesto sin perspectiva de género: Consolidación de un ajuste que profundiza las desigualdades”, elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y ELA, muestra que el presupuesto destinado a estas políticas cayó un 89%.

Mientras se desfinancian políticas destinadas a proteger a las mujeres, el Gobierno comienza a poner en agenda otra batalla: la restricción de derechos sexuales y reproductivos.

Días atrás Argentina adhirió al Consenso de Ginebra, una alianza conservadora que sostiene que el aborto no constituye un derecho internacional y promueve una agenda centrada en la defensa de la familia tradicional y la vida desde la concepción. La adhesión fue cuestionada por organizaciones de derechos humanos por sus implicancias sobre la autonomía y la salud de las mujeres.

El problema no es solamente presupuestario. Es político. Mientras se recortan las herramientas para prevenir y atender la violencia, se intenta instalar una agenda que vuelve a discutir conquistas fundamentales: el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y el acceso a información para prevenir abusos y violencias.

No alcanza con celebrar que bajaron los femicidios mientras se desarman las políticas que ayudan a prevenirlos y, al mismo tiempo, se impulsan alianzas internacionales que buscan restringir derechos.

Para saber qué hace un gobierno por el bienestar de las mujeres, hay que mirar sus presupuestos, sus políticas y los derechos que decide proteger, o poner nuevamente en discusión.

Pulverizar es destruir algo por completo: en 2026 ya hubo 150 femicidios que dejaron a 155 hijas e hijos sin madre.