Gritos, insultos a periodistas, opositores y empresarios, promesas de recitales, parodias, batalla cultural y cuestionamientos a aliados. Javier Milei desplegó su repertorio histriónico durante el discurso de una hora que brindó en la conferencia anual del Council of the Americas, realizada en el Hotel Alvear. “Cumplí con todo lo que prometí (...) La foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina”, sostuvo para ratificar el rumbo de la economía en el inicio de la carrera electoral. Lo escucharon empresarios argentinos y extranjeros, diplomáticos y buena parte de su gabinete.

El Presidente ironizó sobre los cuestionamientos a los indicadores económicos formulados en las últimas semanas por dirigentes empresariales, políticos y sociales, que señalan la caída del consumo y el empleo, problemas que según la mayoría de las encuestas desplazaron a la inflación como principal preocupación de los argentinos.

“El crecimiento, perdón el latín, pero es un quilombo marca cañón”, señaló. “Está esta imbecilidad, un monumento a la ignorancia, que es esto del crecimiento a dos velocidades. La verdad que es una precariedad intelectual grosera”, añadió.

Milei rechazó las críticas más relevantes que hoy le plantea parte de la base de votantes que lo apoyó en 2023 y que incluso algunos funcionarios admiten como deudas pendientes. “El desempleo no aumentó, tampoco cayeron los salarios”, sentenció.

Se comparó con Moisés al recordar que, según el relato bíblico, el profeta era cuestionado por el pueblo judío después de cruzar el Mar Rojo y antes de llegar a la Tierra Prometida. “¿Por qué tanto ensañamiento? Bueno, parte por ignorancia, parte por mala intención, parte por abstinencia de sobres y parte porque me odian”, respondió antes de admitir que incluso él mismo se reprocha algunos aspectos personales.

La mayoría del auditorio festejó la humorada, aunque con menos entusiasmo que en años anteriores. En la primera fila estaban Karina Milei, Pablo Quirno, Mario Lugones y Federico Sturzenegger, el funcionario más defendido por el Presidente. “Cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticando a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario, a un chorro y a un corrupto”, vociferó.

Las críticas a Sturzenegger, a quien Milei definió como una suerte de telonero que demoró su propia exposición, también existen dentro del oficialismo. Sectores de la mesa política que responde a Karina Milei le cuestionan impulsar desregulaciones con alto costo político y escaso impacto inmediato.

“Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes. Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre también nos está costando caro en términos de crecimiento y del sistema previsional”, afirmó.

Detrás del atril escuchaban la titular del Council, Susan Segal, y Mario Grinman. El presidente de la Cámara Argentina de Comercio había defendido el rumbo económico pese a haber reconocido días atrás la caída del salario y del consumo masivo.

Milei volvió a celebrar la inflación mayorista de julio, de 0,8%, y afirmó que cuando anticipó que la inflación de agosto comenzaría con cero se refería a ese indicador y no al índice minorista, que volvió a subir.

En un auditorio más oscuro y menos calefaccionado que durante las exposiciones previas, una petición habitual del mandatario, lo escuchaban Nicolás Pino, Adelmo Gabbi, Gustavo Weiss, Daniel Marx y Diego Chaher, entre otros.

“¿Nos vamos a seguir dejando psicopatear por los kukas que hundieron el país? Es muy deshonesto mirar solo las que cierran. Es cierto que desaparecen empresas, pero también aparecen otras. Si fuera cierto que solo cierran empresas, el desempleo estaría volando. Pero está en 7,8%”, sostuvo.

El mandatario también cuestionó el relevamiento de CAME sobre el consumo. “No se puede aceptar una estupidez de comparar una encuesta de 1.000 casos hecha por un enemigo del Gobierno contra el consumo privado que está en máximos históricos, salvo que padezcan síndrome de Estocolmo”, afirmó.

La peor parte de las críticas del Presidente se la llevaron otra vez dos de los empresarios más importantes del país, Javier Madanes y Paolo Rocca, mencionados también durante la Argentina Week en Nueva York. Milei volvió sobre los despidos en FATE y los cambios en la exportación de chatarra.

“¿Queremos ser grandes? Hay que ponerse los pantalones largos y los hijos de puta prebendarios tienen que quebrar”, bramó hacia el final.

El kirchnerismo y parte del empresariado no fueron los únicos blancos elegidos. En su defensa de los resultados económicos repasó los números de las últimas cuatro administraciones. En ese contexto sostuvo que Mauricio Macri duplicó la inflación y dejó una caída de 4 puntos del PBI, una referencia llamativa mientras crecen las especulaciones sobre un eventual entendimiento electoral entre ambos espacios, al que también pareció aludir el jefe de Gobierno, uno de los primeros oradores de la mañana.