Este jueves 20 de agosto se inaugura en una sala de exposiciones del barrio de San Telmo una muestra de Carlos Villamayor, extraordinario artista de este género tan difícil que es la fotografía de danza. Habrá en esta exposición una selección de fotos de grandes estrellas argentinas del ballet, así como otras obras, siempre relacionadas con la danza y los bailarines; y también las que ha reunido en el último año y medio; más exactamente desde que fue invitado por Julio Bocca para tomar el cargo estable de fotógrafo del Ballet del Teatro Colón, de sus ensayos y sus funciones.

El mismo Julio Bocca, frente a la pregunta, hace pocos días, de “¿Qué tienen de especial las fotos de Villamayor?, respondió así:

“Carlos tiene una magnífica intuición y sabe cuál es el momento exacto que es necesario captar. La fotografía de ballet es muy difícil porque en una sola imagen tienen que estar reflejadas la estética, la línea, la expresión y la luz de un momento dado de un ballet, todo para que la imagen sea perfecta”.

“Esa sensibilidad y ese conocimiento hacen de Carlos un fotógrafo único y diferente. Me alegra que sea parte del Ballet del Teatro Colón, porque ayuda a mostrar de otra manera a los intérpretes. En las fotos suyas se ve siempre la personalidad del bailarín y también la personalidad del personaje que está representando. Cuando ves una foto de Carlos podrías decir “esto parece arreglado”, sobre todo ahora con la Inteligencia Artificial. Pero él no necesita la IA, lo hace con su ojo y con su cámara, acertando siempre ese momento mágico”.

La danza y la fotografía, un solo camino

Carlos Villamayor, en el Teatro Colón. Después del baile, llegó la fotografía. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

No es en absoluto casual que en una vida anterior Villamayor haya sido bailarín. Su vocación nació de una manera irrefrenable cuando la segunda esposa de su padre lo llevó a la muestra de fin de año de una escuela de danzas de la ciudad de Junín, su lugar de nacimiento.

Pero recién a sus 18 comenzó a estudiar ballet, al mismo tiempo que cumplía el servicio militar en su propia ciudad: “Hacía las dos cosas al mismo tiempo, aunque las clases de danza eran en secreto”.

Un bailarín clásico profesional que había viajado a Junín le aconsejó que persistiera en sus estudios de ballet -Carlos consideraba que ya era demasiado tarde para comenzar esta carrera-, porque él mismo había empezado recién a los 16 años.

Este impulso fue decisivo: Carlos Villamayor se presentó al ingreso del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y allí hizo su formación. Luego entró al Ballet del Teatro Argentino de La Plata y permaneció durante 23 años, hasta que se jubiló. A lo largo del tiempo hizo roles de solista y de primer bailarín; también papeles que se denominan de “carácter” como el Hilarión del ballet Giselle o el Torero de Don Quijote.

En acción. Carlos Villamayor, registrando un ensayo del Ballet del Teatro Colón. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-¿Cuándo entra la fotografía en tu vida?

-En 2008, fui a visitar a unos familiares en Italia y llevé una cámara digital pequeña. Pero uno de mis primos -que era fotógrafo aficionado, pero tenía muy buenos equipos- me prestó la suya, mucho más profesional. Recorrimos varias ciudades de Italia y yo tomaba fotos. Verdaderamente no tenía conocimientos técnicos, pero vuelvo a mirarlas hoy y me sorprende qué buen encuadre tienen.

Carlos regresó al país -le faltaban pocos años para jubilarse como bailarín- y un poco informalmente comenzó a tomar fotos de sus compañeros del Ballet del Teatro Argentino, a veces cuando hacían un salto o un equilibrio.

En ese momento se usaba mucho Facebook y empezó a subir las imágenes allí, con bastante temor. Sin embargo, sus compañeros comienzan a felicitarlo y a agradecerle.

Otro hito fue cuando tomó fotos del Ballet del Colón, en una función de Giselle, que se hacía en el Teatro Coliseo: “Recibí tantos elogios que pensé que algo bueno habría allí. Me compré entonces con un crédito una cámara muy buena; muchos bailarines y balletómanos me decían que me dedicara a esta profesión; que prácticamente no había fotógrafos de ballet”.

Continúa: “Más adelante me contrataron los productores de una gala de ballet que se hacía también en el Coliseo. Era una función con estrellas de grandes compañías internacionales, artistas que yo admiraba enormemente. Al día siguiente les llevé de regalo algunas de las fotos, ¡en realidad quería tener sus autógrafos! Supe que después habían hablado muy bien de mi trabajo”.

Un ejemplo: "Repatriados, Gala de Ballet", en el Palacio Libertad, es una foto de Carlos Villamayor

Y finalmente llegó al Ballet del Sodre de Montevideo, en la época en que lo dirigía Julio Bocca. Carlos se había encontrado casualmente con Silvia Bazilis (nota: ex primera bailarina y gran figura del Teatro Colón) que estaba montando Cascanueces en el Sodre: “Qué bueno sería -le dijo Bazilis- que hicieras fotos allí”.

“Me dio el contacto de Julio Bocca, pero pensé que nunca me iba a contestar. Lo hizo esa misma tarde, me dijo que ya le habían hablado de mis fotos. Después de que él dejó el Sodre continuaron llamándome los directores que vinieron después suyo”.

En noviembre de 2024 Bocca asumió como director del Ballet del Colón y en 2025 incorporó a Villamayor como fotógrafo de la compañía.

Captar el instante

Dice Villamayor: “La fotografía de danza, y de ballet en particular, es una especialidad: y no sólo hay que saber manejar la cámara, sino saber también de ballet. Soy muy, muy detallista. No me sirve, por ejemplo, tener tres bailarinas haciendo un mismo salto y que una lo haga -aunque sea mínimamente- diferente de las otras dos. Y también me importa mucho la faceta expresiva, aquello que transmite el bailarín.

En su hábitat. Carlos Villamayor, en la sala donde ensaya el Ballet del Colón y en la que tanto fatigó como bailarín. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-¿Disparás muchas veces para lograr una imagen determinada?

-Nunca. Disparo siempre una sola vez. Alguna gente me pregunta si hago una ráfaga y después elijo la mejor foto. No, para nada.

-¿Por qué?

-Porque conozco el movimiento que va a venir; la acción de obturar tiene que ser en el momento preciso, ni antes ni después.

Información

La muestra de fotografías de Carlos Villamayor se inaugura el 20 de agosto, de 18 a 21, y continúa hasta el 5 de septiembre en el horario de 12 a 21. Es en el Espacio Fotográfico Marcelo Gurruchaga, Tacuarí 719, CABA.