El Mundial de Fútbol 2026 atraviesa múltiples aspectos de la vida: entre ellos, el vincular. ¿Qué pasa en la pareja ese mes donde todo es pasión deportiva? ¿Cómo impacta en la relación cuando la energía se enfoca de un modo tan profundo en cada partido?
Los efectos del Mundial en la pareja no son universales. Mientras que algunos pueden sentirse relegados o ver en el certamen el motivo por la cual se reactivan viejos conflictos, otros pueden experimentarlo como una oportunidad.
En ese sentido, la psicóloga Lara Ferreiro, master en terapia de pareja y en sexualidad, aclaró que el Mundial no necesariamente es un evento negativo para la pareja. De hecho, aseguró que el certamen suele unir, salvo que la relación esté mal: “Las parejas no se fortalecen porque pasen todo el tiempo juntas, sino porque logran un equilibrio saludable entre la conexión y la autonomía”.
El Mundial y sus efectos positivos en la pareja
La autora del libro ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta (Grijalbo) destacó que incluso puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la relación.
“Compartir experiencias positivas y emocionantes favorece la liberación de dopamina y oxitocina, las hormonas relacionadas con el placer, la conexión y el sentimiento de unión. El fútbol puede convertirse en un auténtico proyecto en común. Muchas parejas organizan juntas los horarios de los partidos, preparan cenas temáticas, se reúnen con amigos o incluso planifican viajes para vivir el ambiente del Mundial”.
Todo esto no sólo genera recuerdos compartidos, sino que refuerza el sentimiento de equipo. La psicología de pareja, enfatizó Ferreiro, demuestra que las personas se sienten más unidas cuando persiguen objetivos comunes y comparten rituales que los hacen sentir parte del mismo “nosotros”.
El Mundial de Fútbol puede reactivar viejos conflictos. Foto ilustración Adobe Stock.
Dentro de lo positivo, el Mundial contribuye a crear una memoria emocional positiva. “Reír juntos, celebrar un gol, abrazarse en un momento de tensión o compartir la ilusión de un partido importante deja una huella emocional que fortalece el vínculo y actúa como un factor protector en momentos de crisis. Las parejas que acumulan este tipo de recuerdos positivos suelen mostrar una mayor satisfacción, complicidad y resiliencia ante las dificultades”, señaló la psicóloga.
Y más aún: según dijo la especialista, las victorias deportivas también pueden aumentar la intimidad de algunas parejas: “La euforia, la dopamina y el aumento de testosterona pueden favorecer el deseo sexual”. Además, quienes mantienen rituales compartidos, como ver un partido, cenar juntas o comentar las jugadas, muestran mayores niveles de cohesión y estabilidad.
“El Mundial también puede convertirse en una oportunidad para entrenar habilidades psicológicas muy valiosas, como la tolerancia a la frustración, la flexibilidad y la capacidad de respetar los intereses individuales del otro. En lugar de interpretar la afición de la pareja como una amenaza, puede verse como una oportunidad para conocer una faceta diferente de ella y fortalecer la admiración mutua”, resaltó la autora.
Mundial 2026: 10 posibles efectos negativos en la pareja
Como contracara, Lara Ferreiro enumeró 10 posibles consecuencias negativas del Mundial de Fútbol en los vínculos sexoafectivos.
1- La pareja en segundo plano
Según la psicóloga Lara Ferreiro, master en terapia de pareja y en sexualidad, “el Mundial no sólo mueve millones de aficionados; también pone a prueba miles de relaciones de pareja. Durante el mismo, muchas personas sienten que el fútbol se convierte en el centro de la vida de su pareja, lo cual puede generar un profundo sentimiento de desplazamiento emocional y una amenaza al vínculo, provocando tristeza, enojo y frustración”.
En ese sentido, explicó que, “a nivel psicológico, se activa la sensibilidad al rechazo y la sensación de exclusión social, lo que puede disminuir la seguridad emocional dentro de la relación. De hecho, sentirse ignorado por alguien importante activa la corteza cingulada anterior y la ínsula, dos regiones relacionadas con el dolor social y el malestar emocional. Por eso, sentirse desplazado por el fútbol puede doler literalmente y generar pensamientos rumiativos”.
2- Una soledad acompañada
Aunque algunas parejas pasan más tiempo juntas durante el Mundial, paradójicamente se sienten más distanciadas, comentó la psicóloga. “Están en el mismo lugar, pero no comparten la misma experiencia emocional. Poco a poco aparece la denominada soledad acompañada, una experiencia marcada por la pérdida de sintonía emocional y de intimidad psicológica”, afirmó.
Cuando la persona deja de sentirse vista, escuchada y validada emocionalmente, aumenta la sensación de vacío, la desconexión y la privación afectiva, uno de los principales predictores de la insatisfacción en la pareja.
3- La reactivación de inseguridades y miedos
Según la especialista, el Mundial puede despertar inseguridades que ya existían. “Algunas personas se sienten más vulnerables cuando su pareja pasa más tiempo fuera de casa, sale más con amigos, viaja para ver partidos o parece más pendiente del fútbol que de la relación”.
El Mundial de Fútbol contribuye a crear una memoria emocional positiva. Foto ilustración Adobe Stock.
Como consecuencia, dijo, puede desencadenarse una hipervigilancia emocional, es decir, un estado de alerta constante ante cualquier señal de distancia, frialdad o desinterés. “La persona empieza a analizar horarios, mensajes, silencios, cambios de humor o planes improvisados como si fueran posibles pruebas de una traición. Además, pueden reactivarse heridas emocionales relacionadas con el rechazo, el abandono o experiencias previas de infidelidad”.
4- Aumento de la irritabilidad y de la tensión emocional
Los partidos generan una enorme activación fisiológica, explicó Ferreiro. Y amplió: “Aumentan la adrenalina y el cortisol, se activa el sistema nervioso simpático y el organismo entra en un estado de alerta. Tras una derrota o un partido especialmente intenso, algunas personas presentan una mayor desregulación emocional y menor tolerancia a la frustración”.
Además, añadió, existe un fenómeno denominado contagio emocional, por el que el estado de ánimo de un miembro de la pareja termina afectando al otro. La frustración deportiva puede derivar en desplazamiento emocional, es decir, descargar el malestar sobre la pareja aunque ésta no sea la causa del enojo.
5- Aparición de conflictos que estaban dormidos
“El Mundial no suele crear problemas nuevos; más bien funciona como una lupa emocional que hace visibles los que ya existían. La falta de comunicación, el resentimiento acumulado o las necesidades emocionales insatisfechas pueden intensificarse durante estas semanas”, anticipó la autora.
Desde la psicología, aclaró, suelen hablar del Mundial como un acontecimiento que pone a prueba la capacidad de adaptación de la pareja y reduce la tolerancia a la frustración.
6- Sensación de injusticia y aumento de la carga mental
Durante este evento, en muchas parejas una persona continúa ocupándose de las responsabilidades familiares, mientras la otra dedica gran parte de su tiempo al Mundial, destacó Ferreiro.
“Esto incrementa la denominada carga mental invisible, es decir, el esfuerzo psicológico de planificar, recordar y organizar la vida cotidiana. Cuando uno siente que sostiene el peso de la relación prácticamente en solitario, aparece un desequilibrio en la reciprocidad y una percepción de injusticia relacional, dos factores estrechamente relacionados con el resentimiento y el desgaste de la satisfacción de pareja”, afirmó.
Durante el Mundial, muchas parejas reducen las conversaciones, las muestras de cariño y los momentos de conexión. Foto ilustración Adobe Stock.
7- Distanciamiento emocional y disminución de la intimidad
La intimidad necesita tiempo, atención y presencia emocional. Durante el Mundial, muchas parejas reducen las conversaciones, las muestras de cariño y los momentos de conexión. Esto puede producir un progresivo distanciamiento emocional y la pérdida de la complicidad afectiva, dijo la psicóloga.
Además, enfatizó, el estrés y el exceso de cortisol interfieren en la respuesta sexual y disminuyen el deseo. Cuando también se reduce la cercanía emocional, disminuye la liberación de oxitocina, una hormona relacionada con la confianza, el vínculo y la sensación de seguridad emocional.
8- Las luchas de poder y la sensación de no sentirse comprendido
Otro problema se da cuando una de las personas puede sentir que el fútbol invade todos los espacios de la relación, mientras que la otra percibe que se está cuestionando una de sus mayores aficiones.
“Entonces aparecen las luchas de poder y la pareja entra en una dinámica de polarización, en la que ambos se atrincheran en sus posiciones y pierden la capacidad de empatizar con las necesidades del otro. Se genera así un círculo de demanda-retirada, uno de los patrones más frecuentes en las parejas en crisis: cuanto más reclama uno, más se distancia el otro”, aseguró la especialista.
9- Aumento de la impulsividad
La psicóloga explicó que el fútbol es un potente activador emocional. En ese sentido, la euforia de las victorias y la frustración de las derrotas favorecen conductas más impulsivas.
Y añadió: “A nivel cerebral, esta activación reduce temporalmente la capacidad de la corteza prefrontal para regular los impulsos, haciendo que las personas reaccionen más desde la emoción que desde la razón”.
El Mundial también puede convertirse en un auténtico examen para la pareja. Foto ilustración Adobe Stock.
10- Un examen de pareja
Para Ferreiro, el Mundial también puede convertirse en un auténtico examen para la pareja. “Muchas personas se plantean si se sienten queridas, valoradas y tenidas en cuenta. Se cuestionan si existe un equilibrio entre la vida individual y la vida en común y si ambos son capaces de negociar sus necesidades”, dijo.
En definitiva, se produce una reevaluación del contrato emocional de la pareja, es decir, de las expectativas, necesidades y prioridades de cada miembro de la relación. Para algunas parejas, el Mundial fortalece el vínculo y aumenta la cohesión relacional; para otras, pone de manifiesto heridas y carencias que llevaban demasiado tiempo ignorándose.
“El verdadero problema no es el fútbol. El conflicto aparece cuando uno de los dos deja de sentirse emocionalmente importante, validado y emocionalmente elegido por la persona que ama”, cerró.
Cuando sólo un miembro de la pareja se interesa por el Mundial de Fútbol
¿Es un problema cuando uno de los integrantes se apasiona por el Mundial y el otro no? Según la psicóloga, el problema no es la diferencia de intereses, sino cómo se gestiona esa diferencia. “Las parejas más sanas no son las que comparten todas las aficiones, sino las que saben respetar los espacios individuales sin que ninguno de los dos se sienta excluido”.
Estos son algunos consejos que la especialista detalló para convertir el Mundial en una oportunidad y no en una fuente de conflicto:
Es recomendable normalizar que a ambos miembros de la pareja no les guste lo mismo. Foto ilustración Adobe Stock.
- Normalizar que no les guste lo mismo: tener intereses diferentes es un signo de individualidad sana y no una amenaza para la relación.
- No tomar el fútbol como un rival: la afición de uno de los dos no significa que ame menos o que el otro haya dejado de ser prioridad.
- Reservar tiempo de calidad para las llamadas “horas rosas”: aunque haya fútbol, es importante mantener momentos exclusivos para la pareja, aunque sean solo 30 minutos al día o un plan semanal para compensar.
- Interesarse por el mundo del otro, aunque no compartan esa pasión: hacer preguntas o ver un partido de vez en cuando es una forma de validación emocional.
- Respetar los espacios individuales: la autonomía es uno de los pilares de las relaciones sanas. No todo tiene que hacerse en pareja.
Mundial 2026: la clave es que ninguno de los dos deje de sentirse importante, visto y tenido en cuenta. Foto ilustración Adobe Stock.
- Recordar que son un equipo: el Mundial dura unas semanas; la relación, si se cuida, puede durar toda la vida. La clave es que ninguno de los dos deje de sentirse importante, visto y tenido en cuenta.
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