Un pequeño reactor instalado en un terreno rural del condado de Caldwell, Texas, alcanzó un hito que podría tener consecuencias para la medicina nuclear de Estados Unidos. El reactor Groves, desarrollado por Oklo, logró la primera criticidad en menos de 11 meses desde el inicio de su construcción.

El objetivo no es generar electricidad para la red, según informó Ecoportal. La instalación fue diseñada como un reactor de prueba para demostrar procedimientos, capacitar personal, validar sistemas de seguridad y estudiar cadenas de suministro vinculadas con la producción de isótopos médicos.

El anuncio adquiere relevancia por la dependencia estadounidense del molibdeno 99, un isótopo que sirve como precursor del tecnecio 99m, utilizado en la mayoría de los estudios de medicina nuclear. Cada día, unas 40.000 personas en Estados Unidos recurren a estos estudios para examinar el corazón, los huesos o posibles tumores, según informó Ecoportal.

El problema es que Estados Unidos no dispone de una fuente comercial estable de molibdeno 99 desde fines de la década de 1980. Gran parte del suministro llega desde reactores ubicados en Australia, Europa o Sudáfrica.

La dependencia resulta especialmente delicada por la corta vida de estos materiales. El molibdeno 99 tiene una vida media de unas 66 horas, mientras que el tecnecio 99m dura cerca de seis horas. Por eso, el suministro no puede almacenarse durante períodos prolongados: debe producirse, procesarse, transportarse y utilizarse en cuestión de días.

Un pequeño reactor fue instalado en un terreno rural del condado de Caldwell. Foto: Freepik.

El sistema también depende de reactores antiguos que deben detenerse de forma periódica por tareas de mantenimiento. Cuando dos instalaciones quedan fuera de servicio al mismo tiempo, el margen disponible para los hospitales puede reducirse de manera considerable.

Estados Unidos lleva años con planes para recuperar capacidad propia

Según informó Ecoportal, una ley de 2012 ordenó reconstruir una reserva nacional de uranio no destinado a armas nucleares y luego se otorgaron fondos por unos 250 millones de dólares. Por otro lado, un productor estadounidense operó entre 2018 y octubre de 2023, pero dejó de producir por dificultades para competir con reactores europeos subsidiados.

El reactor Groves intenta demostrar que otro obstáculo también puede superarse: la velocidad de construcción.

El reactor alcanzó un hito que podría tener consecuencias para la medicina nuclear. Foto: Freepik.

A las 9.19 de la noche del 5 de agosto, hora del Este, la instalación alcanzó la criticidad, una reacción en cadena controlada y estable a muy baja potencia. El lugar está cerca de Lockhart, a unos 48 kilómetros al sur de Austin. Menos de 11 meses antes, el terreno todavía era una propiedad privada sin urbanizar.

La máquina utiliza agua ligera, combustible de bajo enriquecimiento y espacios donde puede colocarse material objetivo dentro del flujo de neutrones.

El hito tiene límites

Groves no producirá isótopos para hospitales, según informó Ecoportal. La planta comercial prevista por Oklo, con capacidad para hasta cuatro reactores de isótopos de unos 15 megavatios térmicos cada uno, está proyectada para Idaho y todavía no tiene licencia ni fecha anunciada para iniciar operaciones.

El reactor de Texas, por ahora, no demuestra que Estados Unidos ya pueda abastecerse de sus propios isótopos médicos. Sí ofrece otra prueba: un reactor puede pasar de un terreno vacío a una reacción en cadena controlada en menos de un año. Esa rapidez podría convertirse en una pieza clave para reducir una dependencia que la industria médica arrastra desde hace décadas.