A sus 85 años, Bob Dylan sigue siendo una de las leyendas vivientes de la música. Con un estilo único y una carrera difícil de encasillar, el hombre que causó un debate mundial luego de que se le otorgara el premio Nobel de Literatura por sus composiciones no solo ha dado al mundo algunas de las canciones más inolvidables del siglo XX, sino que también ha dejado reflexiones sobre su forma de vivir y lo que considera como el origen real del éxito.
Una vez, el autor de Blowin’ in the Wind dijo: "Una persona tiene éxito si se levanta por la mañana y se acuesta por la noche y, en medio, hace lo que le gusta". La frase resume una determinada concepción del éxito alejada del dinero, el glamour y la fama. Para Dylan, la verdadera medida de una vida plena está en algo mucho más cotidiano: tener la posibilidad de dedicar el tiempo a aquello que realmente importa.
La decisión de la AcademiaSueca de darle el Nobel de Literatura a Bob Dylan en 2016 causó un fuerte debate entre sus fanáticos y sus críticos. Foto AFP PHOTO / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / KEVIN WINTER
Para quien la lee desde afuera del mundo artístico, la enseñanza es igualmente directa: Dylan propone que el criterio para evaluar una vida no está en la validación externa, por más satisfactorio que sea el aplauso, sino en despertar cada mañana con la dicha de dedicar nuestro tiempo a nuestra vocación.
Esta reflexión adquiere todavía más fuerza cuando se observa la trayectoria de un músico que hizo de su propia libertad creativa una de sus principales señas de identidad. Dylan cambió de estilo cuando quiso, abandonó el movimiento que lo había encumbrado, se negó a responder llamadas del Comité Nobel durante una semana y siguió actuando como si nada hubiera ocurrido.
Quién es Bob Dylan
Robert Allen Zimmerman, conocido artísticamente como Bob Dylan, nació el 24 de mayo de 1941 en Duluth, Minnesota, una ciudad industrial del norte de los Estados Unidos. Venía de un pueblo común y corriente que sobrevivía de las minas de hierro. Llegó a Nueva York en enero de 1961 en busca de su lugar en el mundo.
Bob Dylan llegó a Nueva York con 20 años y, desde Greenwich Village, ideó un sonido que revolucionó la música folk de Estados Unidos. Foto REUTERS.
Las calles de la Gran Manzana se abrieron ante el aspirante a músico y el barrio de Greenwich Village, en el Bajo Manhattan, lo acogió en pleno apogeo de la escena folk. Allí fue donde el artista de 20 años conoció a Woody Guthrie, una figura que se convertiría en su primer modelo a seguir.
Sus primeras canciones Blowin' in the Wind, The Times They Are a-Changin' se convirtieron en himnos del movimiento por los derechos civiles en los años sesenta. Luego hizo lo que ninguno esperaba: abandonó la guitarra acústica y la etiqueta de "voz de su generación" para electrificarse en el Festival de Newport de 1965. La mitad del público lo abucheó, pero él siguió tocando, siempre en la búsqueda de nuevas fusiones.
En octubre de 2016, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana". Se convirtió en el primer músico en recibir ese galardón y en el primer estadounidense en ganarlo desde la escritora Toni Morrison en 1993.
Dylan tardó en responder al comité y no asistió a la ceremonia en Estocolmo. En cambio, envió un discurso que fue leído por la embajadora de Estados Unidos en Suecia. Fuera de este y otros galardones, Dylan no ha parado de grabar álbumes, dar recitales y experimentar con nuevos sonidos y propuestas.
Su carrera es, por sí sola, una prueba de que lo que más ama el cantautor es su oficio creativo, no las opiniones de la industria. Como canta el artista en It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding) "Quien no está ocupado naciendo, está ocupado muriendo".
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