A medida que avanzan los años, hay momentos en los que una persona puede sentir que determinadas oportunidades ya pasaron. Sin embargo, frente a esa idea aparece una de las reflexiones más conocidas atribuidas al escritor británico C. S. Lewis: "Nunca se es demasiado viejo para fijarse una nueva meta o para soñar un nuevo sueño".

La frase propone una mirada diferente sobre el paso del tiempo. En lugar de entender la edad como una lista de oportunidades que se cierran, plantea que también puede ser una etapa desde la cual aparecen nuevos objetivos, intereses y formas de entender la vida.

La edad como una oportunidad y no como un límite

Con frecuencia, los proyectos personales están asociados a determinadas edades. Estudiar una carrera parece algo que debería hacerse durante la juventud. Cambiar de profesión puede parecer más sencillo a los 30 que a los 50. Viajar, aprender una habilidad o comenzar una actividad nueva también pueden quedar postergados bajo la idea de que "ya habrá tiempo".

El problema aparece cuando ese tiempo llega y la persona continúa esperando el momento adecuado. La reflexión de Lewis cuestiona justamente esa lógica.

Una nueva meta no pierde su valor porque llegue más tarde de lo esperado. Puede tener otro significado, pero sigue siendo una meta.

Los sueños también cambian con los años

Soñar no necesariamente significa perseguir exactamente aquello que se quería a los 20 años. Las personas cambian. También lo hacen sus prioridades.

Un proyecto que parecía fundamental durante la juventud puede dejar de tener sentido años después. Y otro que antes parecía secundario puede convertirse en una verdadera motivación.

La frase no propone ignorar la edad ni fingir que las circunstancias son las mismas a los 20, a los 40 o a los 70. Foto: John Chillingworth (newscom)

Por eso, empezar una nueva etapa no significa necesariamente recuperar algo perdido. A veces significa descubrir algo que antes ni siquiera formaba parte de la propia vida.

"Uno puede descubrir que no llegó tarde a su sueño: simplemente todavía no sabía cuál era", resume la idea detrás de la reflexión.

El valor de tener algo por delante

Las metas también cumplen una función más allá del resultado. Tener algo que esperar puede modificar la manera en que se atraviesa el presente.

Un curso, un viaje, un proyecto personal, aprender un idioma, volver a estudiar o incluso comenzar una actividad física pueden convertirse en pequeños puntos de referencia dentro de la rutina. No hace falta que se trate de grandes transformaciones.

En ocasiones, establecer una meta significa simplemente recuperar la sensación de que todavía hay cosas por descubrir.

C. S. Lewis y una obra marcada por la imaginación

Clive Staples Lewis nació en Belfast en 1898 y desarrolló una extensa trayectoria como escritor, académico y crítico literario.

Es especialmente conocido por Las crónicas de Narnia, una serie de novelas de fantasía que se convirtió en una de las obras más populares de la literatura del siglo XX. También escribió sobre filosofía, religión, literatura y cuestiones vinculadas con la experiencia humana.

Su obra estuvo atravesada por preguntas sobre la imaginación, la fe, el sentido de la vida y la transformación personal.

Por eso, la idea de que nunca es demasiado tarde para imaginar algo nuevo encaja con una parte importante de su pensamiento: la posibilidad de mirar la realidad desde una perspectiva diferente.

No se trata de negar el paso del tiempo

La frase no propone ignorar la edad ni fingir que las circunstancias son las mismas a los 20, a los 40 o a los 70. Las condiciones cambian. También cambian las responsabilidades, el cuerpo, las prioridades y las posibilidades. Pero reconocer esas diferencias no significa asumir que las oportunidades desaparecieron.

Una persona mayor puede comenzar una carrera, aprender a tocar un instrumento, escribir un libro, viajar a un lugar que nunca conoció o simplemente dedicar más tiempo a algo que siempre quiso hacer.

Quizás no lo haga de la misma manera que lo habría hecho décadas atrás. Y eso no necesariamente es un problema.

La importancia de volver a imaginar

Uno de los mayores obstáculos para empezar algo nuevo puede no ser la edad, sino la idea de que ya deberíamos tener la vida completamente definida.

A cierta altura, puede aparecer la sensación de que hay poco margen para cambiar de dirección. Sin embargo, una nueva meta puede ser precisamente la manera de abrir una etapa diferente.

La reflexión atribuida a Lewis funciona entonces como una invitación a dejar de pensar en la vida como un recorrido con fechas límite estrictas. No existe una edad universal para comenzar.

Una nueva meta no pierde su valor porque llegue más tarde de lo esperado.

Algunas personas descubren una vocación después de los 40. Otras cambian de profesión a los 50. Algunas encuentran una pasión durante la jubilación. Otras simplemente deciden dedicar más tiempo a aquello que les produce satisfacción.

Lo importante no es cuándo aparece la meta, sino qué lugar ocupa una vez que aparece. Porque cumplir años puede significar mirar hacia atrás y reconocer todo lo que ya se vivió.

Pero también puede significar mirar hacia adelante y entender que todavía queda algo por imaginar. Y, como plantea C. S. Lewis, quizá nunca sea demasiado tarde para hacerlo.