Vivent Biosignals, compañía suiza AI-native especializada en inteligencia agronómica, inicia sus operaciones en la Argentina como parte de su estrategia de crecimiento internacional. La empresa eligió al país como punto de partida para ampliar su presencia en América Latina, una región en la que ve oportunidades para aplicar su tecnología tanto en producción agrícola como en investigación y desarrollo.

Vivent trabaja sobre una premisa poco habitual en el monitoreo agrícola: le da voz a las plantas y cultivos usando sensores que interpretan de manera directa a la planta para obtener la información. Sus biosensores capturan las señales eléctricas que producen y modelos de inteligencia artificial las procesan para identificar cambios asociados con estrés hídrico, temperatura, enfermedades, patógenos o deficiencias nutricionales.

Esas alteraciones pueden aparecer varios días antes de que el problema resulte visible, lo que permite anticipar decisiones que normalmente se toman cuando el cultivo ya comenzó a mostrar síntomas.

“Argentina tiene una combinación difícil de encontrar, al contar con escala agrícola, diversidad de cultivos, conocimiento técnico y productores acostumbrados a incorporar tecnología. Para Vivent es un mercado estratégico en sí mismo, pero también un punto de partida natural para crecer en América Latina”, señaló Fernando Derossi, CEO Global y partner de Vivent Biosignals. “La oportunidad es poder entender qué está sucediendo dentro de la planta antes de que el problema se traduzca en una pérdida visible”, agregó.

Fernando Derossi, CEO Global y partner de Vivent Biosignals.

Argentino y con más de dos décadas de experiencia en tecnología aplicada al agro, Derossi asumió como CEO y partner de Vivent a inicios de este año. A lo largo de su carrera ocupó posiciones de liderazgo en compañías globales como Syngenta, BASF. Como emprendedor de su propia compañía lideró el desarrollo y escalamiento de empresas de agtech y fintech en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Su incorporación se produjo luego de una ronda de inversión por US$ 8.6 millones, anunciada a fines de 2025 y respaldada por Agri Investment Fund, Horticoop, Pymwymic e inversores privados suizos, destinada a acelerar la expansión global y comercial de la compañía.

De mirar el cultivo a leer sus señales

La tecnología de Vivent puede utilizarse en campo abierto, invernaderos y ambientes de producción controlada. Los sensores se colocan sobre la propia planta y transmiten las señales para su procesamiento en la nube. Allí, los modelos desarrollados por la compañía transforman los datos en indicadores que pueden consultarse desde un dashboard y combinarse con otras plataformas mediante una API.

Para un productor, esto puede significar aumentar el rendimiento y reducir sus costos al seguir la evolución del estado completo del cultivo, medir respuesta a síntomas en tiempo real y optimizar el momento y la cantidad de recursos hídricos e insumos aplicados para ajustar el riego o plan de acción a partir de lo que la planta efectivamente está manifestando. Para una compañía de semillas, fertilizantes, biológicos o químicos, las mismas señales permiten comparar tratamientos, evaluar variedades o generar evidencia en tiempo real en ensayos o producción directa sin esperar a que transcurra una campaña completa.

Entre los cultivos en los que la tecnología ya fue probada (y ya está siendo comercializada en casi todos los cultivos intensivos y extensivos) en Argentina se observa un claro potencial en frutales y hortalizas, como por ejemplo tomate, uvas de mesa y viñedos, frutas blandas, cítricos, manzanas, peras, papa, y en cultivos extensivos, como soja y maíz. La plataforma también fue validada mediante ensayos controlados junto con instituciones como Agroscope y Wageningen University & TomatoWorld en Holanda.

“Gran parte de la agricultura de precisión se construyó midiendo el suelo, el clima o imágenes del cultivo. Todo eso sigue siendo valioso. Nosotros agregamos la planta misma como fuente de información”, señaló Derossi. Y al precisar sobre los más recientes desarrollos, explicó que “al combinar ese flujo continuo de bioseñales con inteligencia artificial, podemos empezar a pasar de detectar un problema a anticiparlo y, cada vez más, recomendar qué hacer frente a él”.

La compañía tiene la base de datos de días por cultivo monitoreados más grande del mundo con más de 35 patentes para decodificar el lenguaje de las plantas. El volumen de la información recolectada es una de las bases de la estrategia AI-native de Vivent. La compañía superó recientemente los 2 millones de días-planta monitoreados en tiempo real, que corresponden a diferentes cultivos y ambientes productivos. Esa vasta base de bioseñales es utilizada, a su vez, para entrenar y desarrollar una nueva generación de herramientas predictivas.

Entre los productos en desarrollo figura una nueva experiencia móvil y web que buscará concentrar todo el monitoreo de los cultivos, alertas y recomendaciones en una misma interfaz. El proyecto prevé conectar la aplicación con el data lake de Vivent, fuentes externas y otros productos de la compañía, con una lógica orientada no sólo a mostrar información sino también a sugerir acciones concretas, medir su evolución y proveer el cálculo de retorno sobre la inversión para cada productor.

La llegada a la Argentina abre ahora una nueva etapa para Vivent en la región. Desde el país, la compañía buscará extender una tecnología que hasta ahora viene desarrollando y validando en múltiples mercados internacionales a una de las principales zonas de producción agrícola del mundo.