La utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó el 59,1% en junio, lo que representó un avance respecto del 58,9% registrado en el mismo mes de 2025. El dato, difundido por el Indec, refleja una leve recuperación del entramado productivo nacional impulsada fundamentalmente por el dinamismo de sectores clave vinculados a los recursos naturales, la energía y los insumos básicos, aunque con un comportamiento marcadamente heterogéneo al interior de la actividad fabril.

Esta mejora respecto del año previo se explica principalmente por el repunte en tres bloques industriales estratégicos. En primer lugar, la refinación del petróleo operó al 86,7% de su capacidad instalada (frente al 83,2% de junio de 2025), empujada por el constante incremento en los niveles de procesamiento de petróleo crudo proveniente de Vaca Muerta.

En segundo lugar, las industrias metálicas básicas registraron la mayor incidencia positiva al escalar al 68,7% de uso de planta (frente al 64,3% del año anterior), apalancadas por un salto del 8,2% interanual en la producción de acero crudo, según datos de la Cámara Argentina del Acero. Por su parte, la industria de productos alimenticios y bebidas subió al 64,4% (desde el 62,7% previo), traccionada por la fuerte actividad en la molienda de oleaginosas.

Al analizar el desempeño del primer semestre de este año contra el mismo período de los últimos cinco, la industria muestra una meseta con signos de estabilización. Tras el fuerte repunte pospandemia de la primera mitad de 2021 y los picos de actividad registrados entre 2022 y 2023, el acumulado de los primeros seis meses de este año se consolida en un nivel intermedio, ubicándose por encima de los momentos de mayor contracción de 2024, pero todavía lejos de los niveles máximos de operatividad fabril.

La utilización de la capacidad instalada en junio de 2021 fue del 64,9% a raíz del fuerte repunte operativo y el "efecto rebote" pospandemia; en 2022 tocó el 69,1%, el pico máximo de operatividad fabril de los últimos cinco años, traccionado por la alta demanda de insumos clave y la recuperación generalizada de las ramas industriales; en 2023 fue del 68,6%; y en 2024 se desplomó al 54,5%, con una severa caída en el consumo y la producción manufacturera.

En tanto, en 2025 tocó el 58,9%, y ahora llega al 59,1%, por encima del 58,3% de mayo pero por debajo del 59,8% de marzo y del 59,9% de abril de este año.

Más allá de la mejora que muestran los números, esta dinámica evidencia un patrón donde la demanda energética y agroindustrial sostiene la actividad global, contrarrestando la debilidad del consumo masivo y la demanda de bienes durables. Entre los sectores con mayor nivel de actividad durante junio pasado, además de la refinación del petróleo (86,7%), las industrias metálicas básicas (68,7%) y los alimentos y bebidas (64,4%), sobresalieron sustancias y productos químicos con un 67% de uso de capacidad y el rubro de papel y cartón con un 66,2%, superando al promedio general del sector industrial.

En la vereda opuesta, varios rubros continuaron debajo del promedio general, funcionando como contrapeso del indicador. La contracción más pronunciada se dio en la industria metalmecánica excepto automotores, que cayó al 41,5% de uso de planta (frente al 45,9% de junio del año anterior), golpeada por severas bajas interanuales en la fabricación de maquinaria agropecuaria (-27,9%) y de aparatos de uso doméstico (-22,9%), según el IPI manufacturero.

Asimismo, la industria automotriz cayó al 45,5% (desde el 52,0% de junio de 2025) como consecuencia de un menor volumen fabricado por las terminales.