La pelea por el poder en la FIFA tiene un nuevo escenario. Y ya no le pertenece a los países que históricamente tenían más peso en el planeta.
Marruecos, Qatar, Egipto, Mauritania, Líbano y Sudán salieron este jueves a expresar su “pleno apoyo” y su “confianza” en Gianni Infantino, que atraviesa la mayor crisis política de su gestión después del fallido intento de crear la FIFA Forward Enterprise (FFE), la compañía con la que pretendía abrir a capitales privados una parte del negocio de las competencias de la FIFA.
El dato no es menor. Cuatro de esas seis federaciones (Qatar, Egipto, Marruecos y Mauritania) tienen representantes en el Consejo de la FIFA. Y Marruecos no es una asociación más en este tablero: fue la sede elegida por Infantino para la reunión de crisis del 5 de agosto y será, junto con España y Portugal, uno de los anfitriones del Mundial 2030.
Rabat se convirtió así en algo más que el lugar de una cumbre para intentar apagar el incendio. Es también el epicentro del nuevo mapa de poder del fútbol mundial.
Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, estuvo en la final de la Supercopa Europea. Foto: REUTERS / Gintare Karpaviciute.
Mientras UEFA, AFC y Concacaf cuestionan la conducción de Infantino y reclaman respuestas por el proceso del FFE, África volvió a cerrar filas. Patrice Motsepe, presidente de la Confederación Africana de Fútbol y vicepresidente de la FIFA, ratificó su respaldo al dirigente ítalo-suizo y sostuvo que su futuro debe resolverse en las elecciones de marzo de 2027.
“Si quieren destituirlo, convoquen elecciones; dejen que las 211 asociaciones miembro decidan”, fue el planteo de Motsepe.
Ahí aparece la verdadera dimensión de la disputa. UEFA tiene 55 asociaciones miembro. África tiene 54. Asia, 46. Concacaf, 35. Conmebol, 10. Oceanía, 11. La presidencia de FIFA no se define por quién tiene los clubes más ricos ni por quién organiza las ligas más poderosas. Se define por los votos de las 211 asociaciones.
Gianni Infantino, contenido por Patrice Motsepe, presidente de la Confederación Africana. Foto: REUTERS / Eloisa Sanchez.
Infantino construyó durante sus años al frente de FIFA una relación particularmente fuerte con África. El programa FIFA Forward llevó recursos para infraestructura, desarrollo de selecciones y formación a federaciones que históricamente tuvieron menos capacidad de financiamiento. Para buena parte del continente, Infantino no es solamente el dirigente que impulsó un proyecto comercial que terminó naufragando: es también el presidente que amplió la presencia y los recursos destinados al fútbol africano. Ese vínculo explica, al menos en parte, la contundencia del respaldo de la CAF.
También ayuda a entender el lugar que ocupa Marruecos. El país se convirtió en una potencia futbolística y organizativa, con una federación cada vez más influyente y una candidatura para albergar la final del Mundial 2030. En pleno ataque hacia Infantino, además, recibió a la cúpula de FIFA para una reunión destinada a recomponer la unidad interna.
Mientras las nuevas voces muestran músculo, Europa continúa endureciendo su posición. UEFA mantiene su falta de confianza en Infantino y, junto con AFC y Concacaf, cuestionó las explicaciones de FIFA y reclamó una revisión independiente del proceso. Inglaterra, Gales, Irlanda, Noruega, Finlandia, Suecia, Serbia y Países Bajos ya retiraron su apoyo a la candidatura del presidente para un cuarto mandato.
Pero ni siquiera las confederaciones funcionan como bloques impermeables. Qatar y Líbano respaldaron a Infantino pese a que la AFC cuestionó públicamente el manejo del FFE. México también mantiene su apoyo pese a que Concacaf se alineó con las críticas. San Cristóbal y Nieves, por su parte, ratificó su respaldo al presidente aunque integra la misma confederación que reclama una revisión independiente.
Y ahora apareció Nueva Zelanda. La federación de ese país retiró este viernes su apoyo a la reelección de Infantino y pidió una revisión independiente de las decisiones que llevaron al desarrollo del FFE. Según su comunicado, las acciones dentro de FIFA provocaron una ruptura de la confianza y profundizaron la división del fútbol internacional. Es una señal importante porque muestra que Oceanía tampoco es un territorio uniforme.
Gianni Infantino tiene a la Conmebol de su lado. Foto: AP Photo / Dolores Ochoa.
En ese juego, los 10 votos de la Conmebol pueden ser determinantes, y desde la sede en Paraguay todo indica que el apoyo hacia la continuidad de la FIFA no está en discusión. Sin embargo, de todas las asociaciones sudamericanas, ninguna se mostró tan alineada con Gianni Infantino como la AFA, que le dedicó un comunicado con firma de Claudio Tapia.
El tablero, entonces, está lejos de ser un simple Europa contra Infantino. Es una disputa mucho más compleja por el modelo de poder dentro de la FIFA. UEFA quiere limitar la concentración de decisiones en manos del presidente. África y varias federaciones de Asia, América y el mundo árabe sostienen que el camino debe ser institucional y que la decisión final debe quedar en manos de las 211 asociaciones.
El próximo capítulo tendrá una fecha concreta: el 18 de noviembre vence el plazo para presentar candidaturas a las elecciones de marzo de 2027. Por ahora, Infantino sigue siendo el único candidato oficial. Mientras tanto, Europa busca un nombre capaz de reunir los votos suficientes para destronarlo: la tarea no parece sencilla.
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