Millones de personas conviven con prediabetes sin presentar síntomas evidentes ni saber lo que implica. Aunque esta condición no equivale a una diabetes tipo 2, sí aumenta el riesgo de desarrollarla y favorece la aparición de otros problemas de salud con el paso de los años.

Para reducir ese riesgo, los médicos suelen recomendar cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, indicar medicamentos como la metformina. Sin embargo, una investigación de largo plazo liderada por el científico Thomas M. Holland sugiere que las modificaciones de hábitos pueden ofrecer beneficios aún mayores.

El estudio siguió a 1.173 personas con prediabetes durante 21 años y comparó los resultados de quienes realizaron intervenciones intensivas sobre su alimentación y actividad física con los de quienes recibieron tratamiento farmacológico.

Cómo evitar la prediabetes y cuidar el cuerpo según la ciencia. Foto: Freepik

Los hallazgos, publicados en la revista médica JAMA, mostraron que los cambios de estilo de vida fueron más eficaces para reducir la aparición de múltiples enfermedades crónicas a largo plazo. Centers for Disease Control and Prevention también recuerda que la prediabetes puede prevenirse o retrasarse mediante hábitos saludables.

Los beneficios fueron más allá de prevenir la diabetes

La investigación publicada no se limitó a analizar cuántos participantes desarrollaban diabetes tipo 2. También evaluó la aparición de otras enfermedades frecuentes con el envejecimiento.

Entre ellas se incluyeron hipertensión, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, enfermedad renal crónica, osteoporosis, artritis, depresión, demencia, asma y algunos tipos de cáncer.

Buena alimentación y actividad física: hábitos saludables clave para prevenir la diabetes tipo 2. Foto Shutterstock.

Los investigadores observaron que quienes habían incorporado una alimentación más saludable, mayor actividad física y pérdida de peso presentaban un menor riesgo de desarrollar varias de estas enfermedades al mismo tiempo.

Los especialistas denominan a esta situación "multimorbilidad", un término que describe la coexistencia de dos o más enfermedades crónicas en una misma persona.

Según los autores, reducir ese riesgo tiene un impacto directo sobre la calidad de vida, especialmente a medida que avanza la edad.

Por qué los hábitos siguen siendo la principal herramienta

Expertos que analizaron los resultados señalaron que el trabajo modifica la manera de entender la prevención. En lugar de enfocarse únicamente en evitar la diabetes, demuestra que un estilo de vida saludable puede proteger distintos órganos y sistemas durante muchos años.

Los hábitos saludables redujeron el riesgo de varias enfermedades crónicas. Foto Shutterstock.

Los cambios propuestos no son complejos. Incluyen mantener un peso adecuado, realizar actividad física con regularidad y adoptar una alimentación equilibrada, medidas que continúan siendo la base del tratamiento de la prediabetes.

Eso no significa que los medicamentos como la metformina dejen de ser útiles. En determinadas personas siguen teniendo un papel importante y deben utilizarse bajo indicación médica. Sin embargo, los resultados muestran que ninguna medicación reemplaza el efecto acumulativo de los buenos hábitos.

“Las intervenciones en el estilo de vida son probablemente más efectivas porque se dirigen a varias vías biológicas diferentes simultáneamente, en lugar de centrarse en un solo aspecto de una enfermedad. La metformina es un medicamento importante y efectivo que mejora principalmente la sensibilidad a la insulina y reduce la producción de glucosa por el hígado. Los cambios en el estilo de vida son multifacéticos e influyen en mucho más que el azúcar en la sangre”, dijo Holland en dialogo con el medio Medical News Today.

Los investigadores destacan que el envejecimiento es inevitable, pero muchas de las enfermedades que suelen acompañarlo pueden retrasarse o prevenirse parcialmente mediante decisiones cotidianas.

La buena alimentación constituye un factor clave en los hábitos saludables. Foto Shutterstock.

El estudio aporta una de las evidencias más prolongadas disponibles hasta el momento y refuerza una idea que la medicina sostiene desde hace años, incorporar hábitos saludables no solo ayuda a controlar el azúcar en sangre, sino que también puede mejorar la salud general y reducir el riesgo de múltiples enfermedades en el futuro.