Hay una idea del amor que suele asociarse con la cercanía, la compañía o la necesidad de sentirse correspondido. Pero para Iris Murdoch, filósofa y escritora británica, amar implicaba algo bastante más complejo: aceptar que la persona que tenemos delante existe por fuera de nuestros propios deseos, expectativas y necesidades.
De allí surge una de sus reflexiones más conocidas: "El amor es la comprensión extremadamente difícil de que algo distinto de uno mismo es real".
La frase puede parecer abstracta a primera vista, pero plantea una cuestión muy concreta sobre las relaciones humanas: ¿hasta qué punto somos capaces de ver al otro como realmente es y no simplemente como queremos que sea?
Amar no es convertir al otro en una extensión propia
En muchas relaciones, incluso en aquellas que funcionan bien, existe una tendencia a interpretar a la otra persona desde las propias necesidades.
Queremos que nos comprenda, que esté disponible, que piense de determinada manera o que responda como esperamos. Cuando eso no sucede, puede aparecer la frustración.
Iris Murdoch nació en Dublín en 1919 y desarrolló una trayectoria singular en la literatura y la filosofía británicas. Foto: imagen generada con IA
La reflexión de Murdoch propone detenerse precisamente ahí. La persona amada no está para confirmar permanentemente nuestra propia visión del mundo.
Tiene deseos, miedos, contradicciones, recuerdos y proyectos propios. Y reconocerlo puede ser difícil. "Algo distinto de uno mismo es real" significa, en buena medida, aceptar que el otro no existe únicamente en relación con nosotros.
La dificultad de comprender verdaderamente a otra persona
Comprender a alguien no consiste necesariamente en estar de acuerdo con todo lo que hace. Tampoco significa justificar cualquier comportamiento. Se trata de intentar observar a la otra persona sin reducirla a una expectativa propia. Esto puede resultar especialmente complicado en las relaciones más cercanas.
Cuando conocemos a alguien durante mucho tiempo, podemos creer que sabemos exactamente qué piensa o por qué actúa de determinada manera.
Incluso podemos terminar construyendo una versión mental de esa persona que ya no coincide completamente con quien tenemos delante. El amor, desde la perspectiva de Murdoch, exige volver a mirar.
El ego también puede aparecer dentro del amor
Una de las ideas más interesantes de esta reflexión es que incluso el amor puede estar atravesado por el ego. Podemos decir que queremos a alguien y, al mismo tiempo, estar más preocupados por lo que esa persona nos hace sentir que por quién es realmente. Queremos sentirnos importantes. Necesitados. Elegidos.
Y cuando la otra persona cambia, puede aparecer la sensación de que nos está quitando algo. Pero quizás simplemente está siendo ella misma. Ahí aparece la dificultad que señala Murdoch.
Amar implica aceptar que la otra persona no fue creada para permanecer idéntica a la versión que conocimos al principio.
Iris Murdoch y su forma de entender el amor
Iris Murdoch nació en Dublín en 1919 y desarrolló una trayectoria singular en la literatura y la filosofía británicas. Fue autora de numerosas novelas, entre ellas Under the Net, The Bell y The Sea, the Sea, obra por la que recibió el Booker Prize en 1978.
Su pensamiento estuvo profundamente relacionado con cuestiones morales. Una de sus preocupaciones centrales era cómo las personas podían escapar de una visión excesivamente centrada en sí mismas y aprender a prestar verdadera atención a los demás.
En ese marco, el amor no aparece simplemente como una emoción. También implica una forma de mirar.
Aventuras existenciales: Iris Murdoch pone a sus personajes en diversas situaciones límites.
Una enseñanza que también sirve para la vida cotidiana
La reflexión de Murdoch no tiene que limitarse al amor romántico. También puede aplicarse a la amistad, la familia y cualquier relación cercana. Escuchar de verdad a alguien implica aceptar que su experiencia puede ser diferente de la propia. Un hijo no tiene por qué pensar como sus padres. Un amigo puede tomar decisiones que uno no tomaría. Una pareja puede necesitar cosas diferentes.
Reconocer esas diferencias no significa dejar de querer. Significa comprender que el otro es una persona completa. Quizás por eso la frase de Murdoch resulta tan exigente. Es relativamente sencillo decir que queremos a alguien. Lo difícil es dejar de colocar nuestras propias necesidades en el centro durante un momento y tratar de observar a esa persona tal como es.
Porque, en definitiva, la reflexión plantea que el amor no consiste solamente en sentirse cerca de alguien. También consiste en aceptar su independencia. Y entender que amar de verdad puede significar justamente eso: mirar al otro, reconocer que es diferente de uno mismo y, aun así, elegir acercarse sin intentar convertirlo en otra persona.
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