Monte Cristo, Córdoba, alberga una de las plantas más grandes del Sistema Coca-Cola en Argentina.

Desde ahí se producen litros y litros de bebidas que terminarán luego en las góndolas y heladeras de los más de 90.000 comercios distribuidos en las 13 provincias que esta planta abastece.

En una nueva edición de Cómo Es, Clarín visitó la planta para conocer desde adentro todas las curiosidades, procesos y detalles que forman parte de cada botella que se consume en el país.

"Esta planta está en Córdoba hace 27 años", dice Sergio Caucas, gerente de producción de Coca-Cola Andina, que trabaja en la empresa desde hace treinta años e incluso participó del diseño de la misma. "Antes estaba ubicada en el centro de la ciudad. Por la evolución que tuvimos, tuvimos que mudarnos a este predio. Es la planta más grande del país y acá producimos casi el 75% de lo que comercializamos en toda nuestra región".

Una primera pregunta que podría surgir al visitar una planta de Coca-Cola Andina es cómo logran que cada botella tenga el mismo sabor que la anterior.

La planta de Coca-Cola Andina alcanza a los hogares, kioskos y góndolas de trece provincias argentinas. Foto: Pablo Pitrau

¿Qué pasa cuando algo, en cualquier parte del proceso, no cumple con los estándares?

“Cuando un proceso o un producto no cumple con los estándares de calidad, directamente se rechaza internamente y no sale al mercado. Por eso lo hacemos de manera preventiva y tenemos todos esos controles desde las materias primas, los semielaborados, productos finales, incluso controlamos nuestros depósitos y también el mercado", dice Carolina Arrieta, gerente de Calidad Industrial y Mercado en Coca-Cola Andina.

En caso de que la muestra sea aprobada, el producto ya está listo para ser embotellado o enlatado. Para las botellas descartables, el proceso comienza con las preformas, pequeños tubos de plástico que ingresan a una máquina sopladora, donde mediante calor y aire a presión adquieren la forma y el tamaño definitivo con el que luego llegan a las góndolas.

El capítulo de las botellas también merece un apartado propio. La planta de Coca-Cola Andina cuenta con una línea exclusiva para el acondicionamiento de envases retornables, un sistema que no utiliza ninguna otra empresa de gaseosas en la Argentina. Antes de volver a llenarse, cada botella atraviesa un riguroso proceso de inspección y sanitización. En una primera etapa, el envase es separado del cajón e incorporado individualmente a la línea de producción, donde se toma una muestra del aire de su interior. Esa muestra se analiza en laboratorio y, según el resultado, se determina si la botella puede continuar el proceso.

Miles y miles de latas y botellas se expiden a diario. Foto: Pablo Pitrau

Luego, los envases ingresan a una máquina de lavado especialmente diseñada para garantizar su completa higiene. Finalizada esa etapa, vuelven a pasar por un estricto control de calidad: un sistema equipado con siete u ocho cámaras captura imágenes desde distintos ángulos y las compara con parámetros preestablecidos para detectar cualquier imperfección o impureza. Solo las botellas que superan todos estos controles avanzan hacia la etapa final de llenado y encapsulado.

Y acá los dos datos: uno sustentable, otro económico. El envase retornable conviene en primera instancia porque está diseñado para tener hasta 25 ciclos de uso. O sea, ese envase retornable que compraste y que devolviste podría llegar a usarse 24 veces más. Además de ser más sustentable, la Coca-Cola en envase retornable implica un ahorro del 40% para el consumidor, dado que ya no paga por la botella, sino solamente por su contenido.

La planta de Córdoba es una de las 12 plantas y 65 centros de distribución que tiene el Sistema Coca-Cola en Argentina con sus cuatro socios embotelladores: Coca-Cola Andina, Coca-Cola Femsa, Reginald Lee y Arca Continental. El Sistema Coca-Cola emplea a más de 150.000 personas de manera directa e indirecta a lo largo de toda su cadena de valor y llega a más de 264.000 comercios en todo el país.

En el caso de Coca-Cola Andina, esa red integra a productores, proveedores, equipos de mantenimiento, transportistas, comercios y comunidades en todo el territorio nacional. "Yo trabajo desde hace 13 años en esta planta. Es como mi segunda casa", vuelve Arrieta. "Acá entré soltera, después me casé y tuve tres hijos. Toda mi vida transcurrió en contacto con Coca-Cola... y con esta planta en particular".

Conocé todo esto sobre Coca-Cola Andina y mucho más en el nuevo episodio de Cómo Es, que ya se encuentra disponible en el canal de YouTube de Clarín.