El lavarropas puede dejar las toallas limpias pero ásperas, pesadas o con poca capacidad para absorber agua cuando se utiliza un programa demasiado corto o se carga el tambor más de la cuenta.
Los expertos coinciden en que existe un ciclo especialmente adecuado para lavar las toallas. Está pensado para tejidos resistentes, utiliza un movimiento más intenso y permite eliminar mejor la suciedad que queda atrapada entre las fibras.
Los expertos se ponen de acuerdo: este es el ciclo ideal del lavarropas para lavar las toallas
Para las toallas de algodón, la opción más indicada es utilizar el ciclo algodón o el programa específico para toallas cuando el lavarropas dispone de esa función.
No es una elección arbitraria. Las toallas absorben agua, restos de jabón, células de la piel y aceites corporales, y además se vuelven considerablemente más pesadas cuando están mojadas.
Por ese motivo necesitan un programa capaz de moverlas y enjuagarlas correctamente. Los ciclos rápidos, en cambio, están pensados principalmente para cargas pequeñas y prendas con poca suciedad.
Por qué las toallas pueden salir ásperas aunque estén limpias.
Whirlpool sigue un criterio similar. Sus guías contemplan un ciclo específico para toallas que utiliza más agua y movimientos alternados de lavado para trabajar con tejidos resistentes y cargas más pesadas.
La temperatura también importa. Antes de modificarla hay que mirar la etiqueta, porque no todas las toallas admiten el mismo tratamiento.
En modelos de LG, por ejemplo, el programa para toallas puede trabajar alrededor de los 60 °C. La marca también ubica al algodón entre los tejidos capaces de utilizar temperaturas elevadas, aunque siempre debe respetarse la indicación del fabricante de la prenda.
Por qué las toallas pueden salir ásperas aunque estén limpias
Uno de los errores más habituales ocurre antes de apretar el botón de inicio: llenar demasiado el tambor.
Las toallas mojadas ocupan espacio y pesan bastante. Si quedan comprimidas unas contra otras, el agua y el detergente tienen menos posibilidades de circular correctamente.
El problema también aparece con el jabón. Agregar más detergente no garantiza un lavado mejor y puede conseguir exactamente el efecto contrario.
Por qué las toallas pueden salir ásperas aunque estén limpias. Foto: Freepik.
El suavizante merece una atención especial. Aunque puede dejar un tacto agradable, algunos fabricantes recomiendan limitarlo cuando se quiere conservar al máximo la capacidad de absorción.
Por eso, una toalla áspera no necesariamente necesita más suavizante. Antes conviene revisar cuánto detergente se está colocando, cuánto se llena el lavarropas y si el enjuague consigue retirar correctamente los residuos.
Qué hacer después de que termina el lavarropas
El cuidado no termina cuando se apaga la máquina. Dejar las toallas mojadas dentro del lavarropas durante varias horas favorece la aparición del olor a humedad. Lo recomendable es retirarlas apenas termina el ciclo. Antes de tenderlas o colocarlas en la secadora, sacudirlas ayuda a separar las fibras que quedaron comprimidas durante el centrifugado.
Si se secan al aire libre, necesitan permanecer extendidas hasta perder completamente la humedad. Guardarlas cuando todavía conservan sectores húmedos puede hacer que el olor aparezca incluso después de un lavado correcto. También conviene separar las toallas de prendas con cierres, ganchos o elementos capaces de enganchar sus hilos.
Además, lavarlas junto con ropa que atrae pelusa puede terminar trasladando fibras de una prenda a otra. El punto central está en combinar pocas decisiones: ciclo algodón o programa para toallas, temperatura permitida por la etiqueta, una carga que pueda moverse libremente y la cantidad justa de detergente.
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