Este martes en el Malba se desarrolló una nueva edición del Ciclo Democracia y Desarrollo, organizada por Clarín. En dos de los paneles el sector privado apuntó a la necesidad de una reforma tributaria, inversiones en infraestructura y potenciar el sistema educativo para ganar competitividad.

El tercer panel del ciclo se concentró en las reformas económicas y educativas pendientes. Expusieron César Litvin (CEO de Lisicki, Litvin y Abelovich), Nadin Argañaraz (presidente de IARAF) y Luciano Laspina (director ejecutivo de Cippec), el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, y Daniel Funes de Rioja (fundador del estudio Bruchou-Funes de Rioja).

Nadin Argañaraz y Luciano Laspina. Foto: Ariel Grinberg

En su exposición Argañaraz afirmó que el argentino promedio "tiene una carga tributaria legal del 48% de su ingreso potencial" y marcó que existe una gran diferencia entre quienes están en la informalidad y los que no. "Argentina tiene una presión tributaria efectiva del 26% y una carga tributaria legal del 48%", y detalló que la diferencia las explican las exenciones, la evasión y la informalidad.

Argañaraz también destacó que la reducción del gasto público registrada desde 2023 es "inédita" y aseguró que "dos tercios fueron para eliminar el déficit fiscal y solo un tercio para financiar la baja de la recaudación". "Lo que bajó por reducción de impuestos fue un 4%, mientras que lo que subió por combustibles y Ganancias fue un 1,5%. El Gobierno bajó tres puntos porcentuales de carga tributaria legal desde que asumió", sostuvo.

César Litvin cuestionó el sistema tributario argentino al sostener que tiene "un sesgo anti inversión". "Proliferaron regímenes de retención y pagos a cuenta que generan desastres en la competitividad", dijo, antes de pegarle directamente a Ingresos Brutos. "Es tirar veneno a la economía", sentenció.

“Hay que extirpar los pagos a cuenta anticipados que generan saldos a favor. Las provincias tienen a las empresas de rehenes. Ingresos Brutos es el tumor maligno a la competitividad que hizo metástasis con las tasas municipales”, remató.

Funes de Rioja sostuvo que la Argentina necesita una modernización laboral. Además, apuntó contra la legislación que facilita "industria del juicio": "No puede ser que a la PyME le llenen la cara de dedos en todos los juicios y no pueda llegar a la Corte Suprema. Por eso no crecemos desde 2011".

Gerardo Martínez consideró que el Ejecutivo cometió el error de buscar "protagonismo con una fórmula supuestamente mágica" para resolver la problemática laboral. "Esta ley tiene un proceso ideológico muy fuerte sobre la base de demonizar a un sector (el sindicalismo) y me parece que no tiene sentido". "Hay que generar un nuevo contrato social atendiendo los cambios de los últimos años".

Funes de Rioja, ex titular de la Unión Industrial Argentina, recogió el guante del llamado a expropiar lanzado la semana pasada por el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela. "Cuando escucho voces hablar de expropiaciones, es la peor palabra. No es en contra del empresario, sino de la sociedad y del crecimiento".

Panel sobre reformas económicas en el ciclo Democracia y Desarrollo. Foto: Ariel Grinberg

El economista Luciano Laspina puso el foco en el bono demográfico con el que cuenta Argentina y remarcó: “tenemos el desafío de construir en los próximos treinta o cuarenta años una sociedad desarrollada para sostener a una población envejecida”. Laspina señaló que el país necesita dos revoluciones: una en materia de infraestructura y otra en educación. Sobre este último punto resaltó que el país “viene retrocediendo en los ranking y podemos tener la paradoja de un país rico en tecnología y pobre en capital humano. Necesitamos un plan de educación que mejore la calidad docente”.

Impuestos y Ley de Tierras

Durante el cuarto panel expusieron los empresarios Federico Braun, presidente de la cadena de supermercados La Anónima, Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, Andrés Graziosi, CEO de Grupo Arcor, e Ignacio Costa, Gerente General de Río Tinto Lithium.

"Yo sueño con los impuestos. Distorsionan todo lo que ha pasado en nuestro país", remarcó Braun. "Es, por lo menos en nuestro negocio, lo que más influye en el resultado de las compañías", agregó.

"Si llega a salir la reforma impositiva nos puede ir muy bien", dijo Braun en relación a su sector. "Estoy seguro que nos va a ir bien porque la probabilidad de que el país cambie es más alta de lo que yo imaginaba al principio".

"Soy optimista y me alienta que la discusión esté sobre la mesa. Sobre la carga fiscal tenemos que trabajar", analizó Graziosi.

Por su parte, Bosch llamó a "enfocarnos en ser más eficientes" con la producción, a diferencia de "hace unos años, cuando lo importante era el ejercicio financiero".

El empresario lamentó que se cayera el jueves pasado en el Senado el artículo que modificaba la Ley de Tierras y señaló que la legislación actual, que prohíbe que los extranjeros adquieran más del 15% de territorios argentinos, "es super restrictiva, es muy mala y frustra un montón de proyectos que se podrían hacer en Argentina".

"Nosotros somos argentinos, con empleados argentinos, pero no tenemos capital nuestro, son capitales extranjeros, igual que la minería", marcó al explicar por qué lo limita la Ley de Tierras y cuestionó que en el debate que se armó en torno al proyecto "salió una cosa como si estuviéramos vendiendo la Patria".

En tanto Graziosi destacó que “Argentina tiene la capacidad para ser un país exportador, pero para competir globalmente hace falta innovación, tecnología, creatividad, visión de largo plazo y visión exportadora resiliente”.

Costa indicó que "en Argentina, la precondición para la competitividad está dada con la previsibilidad", y concluyó: "Sin esa certidumbre, es imposible ser competitivo, necesitamos también bajar costos".