En el oeste de Texas, al pie de las montañas Guadalupe, una disputa por un terreno se convirtió en uno de los últimos obstáculos para la creación de un parque nacional. Walter y Bertha Glover se negaron durante años a vender las 80 acres que habían convertido en una parada para viajeros y terminaron con una resolución judicial que les permitió conservar el derecho a vivir allí durante el resto de sus vidas.
La historia de la pareja comenzó décadas antes de la creación del parque. Según los registros del Servicio de Parques Nacionales, Walter Glover compró terrenos cerca de Pine Springs en 1913. Un año después, él y Bertha comenzaron a desarrollar el lugar, que con el paso del tiempo se transformó en una parada de carretera para los automovilistas.
La propiedad llegó a contar con una estación de servicio, una tienda de comestibles, un pequeño café y varias casas de huéspedes. El establecimiento atendía a los viajeros que recorrían la ruta entre El Paso y Carlsbad.
El futuro del negocio cambió en 1964, cuando las autoridades federales anunciaron que las tierras de los Glover formarían parte del proyecto del Parque Nacional de las Montañas Guadalupe. La pareja no quiso entregar de forma voluntaria su hogar ni su negocio.
Para los funcionarios del futuro parque, el terreno tenía una importancia estratégica. La parcela ofrecía una vía de acceso principal al Cañón Pine Spring y además incluía las ruinas de piedra de una antigua estación de diligencias de Butterfield Overland Mail.
Walter Glover murió en 1973, a los 94 años. Foto: nps.gov.
Sin embargo, las negociaciones no avanzaron. Según el perfil histórico del Servicio de Parques Nacionales, Bertha Glover llegó a decir que no venderían por menos de 1 millón de dólares y tampoco permitió que los tasadores federales ingresaran a la propiedad.
En abril de 1970 apareció una alternativa nueva
Edward Hummel, entonces subdirector del Servicio de Parques, propuso comprar el terreno y otorgar a los Glover un usufructo vitalicio. El acuerdo les habría permitido permanecer en su casa y continuar con la tienda durante el resto de sus vidas. La pareja rechazó la propuesta.
Por este motivo, la disputa terminó en los tribunales. En marzo de 1972, una sentencia estableció una compensación de 55.000 dólares por las 80 acres. La cifra superó en 20.000 dólares las tasaciones del gobierno debido a la presencia de pozos de agua.
Bertha Glover dijo en su momento que no venderían por menos de 1 millón de dólares. Foto: nps.gov.
El fallo también reconoció a Walter y Bertha el derecho a utilizar y ocupar la propiedad hasta la muerte del último cónyuge superviviente. El terreno de los Glover se convirtió así en la última parcela adquirida antes de la inauguración oficial del parque, el 30 de septiembre de 1972.
La tienda permaneció abierta pese al conflicto. Walter Glover murió en 1973, a los 94 años. Bertha continuó sola al frente del negocio durante la década siguiente y, según el Servicio de Parques Nacionales, mantuvo una buena relación laboral con los empleados del parque.
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