Cuando Carolina Vocos decidió anotarse en la segunda temporada de Love Is Blind Argentina jamás imaginó que unos meses después su vida iba a dar un giro tan inesperado.

La bailarina cordobesa de 29 años llegó al reality de Netflix con un objetivo claro: encontrar el amor. Y lo consiguió.

De hecho, conoció a Agustín Trolio, se enamoró y terminó casándose con él apenas dos meses después de iniciar el ciclo que tiene como conductores a Wanda Nara y Darío Barassi.

Sin embargo, lo que parecía el comienzo de una historia de amor de película terminó de una manera muy diferente.

La distancia entre Córdoba y Buenos Aires y las dificultades para sostener la relación la terminaron dejando con el corazón roto y atravesando un duelo que, además, tuvo que vivir bajo la mirada de miles de espectadores.

Hoy, Carolina vive una nueva etapa: fue convocada por José María Muscari para ser la invitada especial del espectáculo SEX, viví tu experiencia (en Gorriti Art Center) durante todos los jueves del mes de agosto y así poder mostrar su mayor pasión: el baile.

“Estoy teniendo un re presente, avasallante. Obvio, estoy re contra herida. A veces lloro, me emociono, pero no tiene que ver con que estoy mal, hay algo ahí del abandono, otros vínculos... Pero estoy re bien, re feliz, estoy orgullosa de mí, tranquila con quién soy y cómo fui en el reality. Siento que pude soltar y me fue muy bien”, contó Carolina, en diálogo con Clarín.

Carolina Vocos se sinceró sobre el dolor que experimentó tras su separación. Foto: Martín Bonetto

La relación con Agustín duró apenas cinco meses y terminó a comienzos de este año, cuando él decidió ponerle un punto final, planteando que su amor empezó a decrecer en medio de una crisis personal y laboral.

Al perder su trabajo, Agustín le pidió a Carolina que la esperara para iniciar los trámites del divorcio, pero ella decidió comenzarlo unilateralmente. “No volvimos a hablar nunca más”, aseguró la cordobesa, que volvió a verlo recién durante el reencuentro del reality de Netflix, grabado antes del estreno de julio.

“El divorcio sigue en tratativas de abogados. Yo la peleé sensatamente pero no hubo del otro lado una reciprocidad, así que, entre el dolor, la espera y la ausencia, tomé la decisión de hacerlo unilateral. Ahora es tema de abogados. Ahora tiene que presentarse con un abogado pero no sé si paga exactamente lo mismo que yo. Pero para mí el problema no es la plata, trabajaré para pagarlo, es lo de menos”, explicó.

Poco después de la separación, Agustín comenzó a salir con Eugenia Maldotti, otra participante de Love Is Blind.

Durante el reality, ella había atravesado su propio experimento junto a Matías Pesich: no llegaron a casarse, pero continuaron juntos después del programa hasta que finalmente se separaron. Fue entonces cuando Eugenia y Agustín comenzaron a acercarse y, con el tiempo, blanquearon su relación.

Carolina Vocos y Agustín Trolio se casaron para el reality "Love Is Blind". Foto: Instagram.

A pesar de que, por pedido de Carolina, no lo mencionaron en el reencuentro, la bailarina explicó que, tras rumores en el grupo de ex participantes, Agustín le terminó confirmando su nueva relación en persona en mayo.

“Me re dolió, no te la voy a caretear. Hay gente que piensa que no fue tan grave, pero para mí si es grave. No podés estar con alguien de la misma experiencia, que habíamos quedado en no hacerlo. Es cruel. Yo creo que con el nivel de dolor que yo sentí, la exposición que tuvieron y cómo los salieron a hatear, se deben estar re amando y con proyectos. Debe estar enamorado como nunca en su vida, superador a conmigo en el reality, porque si no, no se entiende”, aseguró Vocos.

Sin embargo, Carolina aclaró que ese nuevo vínculo no fue el motivo de la separación, sino el desenlace de otros conflictos que ya existían entre ellos: “Que ellos estén juntos es la gota que rebalsó el vaso de un vaso que ya estaba completamente sucio por manejos y por otras cosas que voy a guardar en la intimidad”.

Carolina Vocos hoy se anima a mostrar otra faceta en "SEX, vive tu experiencia". Foto: Martín Bonetto.

Además, la cordobesa se refirió a los dichos de Agustín en distintos medios sobre el final de su matrimonio: “Siento que vivió una relación paralela. Y de a ratos entro, entro en una en donde aparecen mis amigas, conocedoras de los hechos, para recordarme que la historia es distinta a como la cuenta. Porque de a ratos dudo”.

“Imaginate que la persona que amas un montón, que te dice de casarte, con la que proyectaste un montón de cosas, de repente anda diciendo cosas que nada que ver… Yo también entro a dudar. Por suerte están las amigas siempre salvando y recordándome cómo fueron las cosas y cómo se sintió”, agradeció.

Uno de los principales puntos de conflicto durante la relación fue la distancia entre Córdoba y Buenos Aires y la posibilidad de que alguno de los dos se mudara para poder sostener el matrimonio.

Dejando su dolor atrás, Carolina Vocos elige enfocarse en su presente laboral. Foto: Martín Bonetto.

Carolina, directora de la academia de danza Vibré, había dejado en claro desde el comienzo que su trabajo era una prioridad y fue Agustín el que jugó con la posibilidad de hacer una nueva vida en Córdoba. Sin embargo, ese plan desapareció y ella reflexionó: “¿Por qué la mujer es la que se tiene que mudar? Es un viaje corto de Buenos Aires a Córdoba, yo lo estoy haciendo todas las semanas ahora…”.

“Para mí él que creyó que iba a poder. Pero después llegó la realidad y no le pintó un culo. Y está bien, el tema es que se manejó mal frente a las cámaras, se terminó casando, se manejó mal conmigo, ese es el problema. Puede pasar de tirar manteca al techo y te creas que podés más, pero el tema es que había otra persona muy involucrada sentimentalmente, que se la estaba re contra comiendo y creyendo”, aseguró.

Meses después de la separación, prefiere quedarse con la historia que ella vivió y no con la versión que Agustín cuenta actualmente: “Yo creo que se casó enamorado, pero la historia que escucho hoy en día es de una persona que desconozco. Capaz que a él no le gusté lo suficiente. Intento no pensarlo y no darle esa entidad, si no quedarme con lo que yo viví y sentí que fue real. Es doloroso escuchar, entonces elijo no hacerlo porque no sé de dónde viene lo que dice”.

Carolina y Agustín, el día que se vieron en persona por primera vez. Foto: Instagram.

-¿Conociste a alguien después de todo lo que pasó?

-Nada, nada. Me han hablado un par pero no contesto, yo soy una business woman. Tengo que contestar mails, tengo que ensayar, tengo que hacer cosas y no tengo tiempo. Igual yo nunca fui una mina con mucho levante, recién me está pasando ahora que me siento más linda. Y a veces pasa que los chabones se cagan cuando salen con alguien tan alta, tan exitosa, tan increíble, tan maravillosa… Me ha surgido la posibilidad de, capaz, juntarme con alguien del pasado. Pero llegaba el día y no me sentía bien. Quizás me juntaba, iba a tomar un vino y me iba a poner a hablar de que estaba triste. Todo este tiempo estuve en esa. No tengo drama igual, cuando aparezca, aparecerá.

-¿Te gustaría volver a casarte?

-Sí, re, que sea como una revancha para mí, para mi forma de amar. Me encantaría, sería cerrar el ciclo. Yo no le tengo rechazo al amor, no le tengo rechazo al casamiento, no le tengo rechazo a los hombres. Simplemente tuve mala suerte.

-Volviendo al principio de toda esta historia, ¿Qué te llevó a anotarte en Love Is Blind?

-Yo soy muy aventurera. Quiero ir a conocer gente, a ver si lo encuentro acá, me parece re loco conocer a alguien así. Si no me estaba funcionando Tinder, no me estaba funcionando el boliche, no me estaban funcionando los chongos… ¿Por qué no?

Carolina Vocos todavía sueña con encontrar el amor verdadero. Foto: Martín Bonetto.

-Pero tenías que casarte en dos meses…

-No me parece grave si era la persona. Si no hubiera sido él, yo siento que estaba preparada para tener una relación seria y formal. Es re intenso lo que se vive, se re puede. Si lo sacamos a él del cálculo, capaz que hoy estaría embarazada. De verdad siento que podría haber funcionado, lo que pasa es que del otro lado no pintó.

-¿Volverías a participar de Love Is Blind?

-No, ni en pedo.

-¿Pero se lo recomendarías a alguien que está buscando el amor?

-Sí, re. Vayan, pero no entreguen el corazón tan fácil. Yo soy muy de confiar, soy muy de entregarme a la experiencia y hay que cuidarse un poco también. Yo nunca pensé que me iba a hacer daño, que me iba a lastimar.

Carolina Vocos analizó su experiencia en "Love Is Blind". Foto: Martín Bonetto

-¿Creés que el amor realmente es ciego?

-Sí, yo siento que sí. Siento que hay muchas otras cosas que te pueden enamorar de la persona. Hay algo del tacto, de las miradas, de la piel, de las experiencias, de los proyectos, de la iniciativa. Hay tantas cosas de un hombre que me pueden enamorar que para mí lo físico capaz no lo es.

De Love Is Blind a SEX: su nueva oportunidad laboral

La propuesta para sumarse a SEX, viví tu experiencia llegó de manera inesperada y de la mano del propio Muscari, quien le escribió directamente después de verla en Love Is Blind.

El director teatral le propuso convertirse en invitada especial durante todos los jueves de agosto y combinar así su exposición mediática con una de sus grandes pasiones: el baile.

Carolina estará todos los jueves de agosto en "SEX, vive tu experiencia". Foto: Martín Bonetto.

“No lo podía creer. Fue dos semanas antes del estreno, un jueves a la noche. El viernes ensayé un poquito y me volví para Córdoba. Seguí con videos de manera virtual y recién el día de estreno llegué a Buenos Aires e hice el ensayo real. Sabía la mitad de la coreo antes de venir, pero con confianza. Porque SEX es una experiencia, se vive. Hay que venir, animarse y divertirse”, recordó Carolina.

Durante sus participaciones de los jueves de todo el mes de agosto, la bailarina tiene distintas apariciones, tanto en solitario como junto a otros integrantes del elenco.

Con lencería, cuero, medias de red, bodys y transparencias, protagoniza una presentación en la jaula, una coreografía en dupla y un monólogo en el que reflexiona sobre el amor y la sexualidad mientras recorre el espacio e interactúa con el público.

Para Carolina, la convocatoria representa algo más que una nueva experiencia artística: es la posibilidad de que el público conozca el trabajo al que se dedicó durante años, más allá de lo que mostró frente a las cámaras de Netflix.

“Me hice conocida por mi personalidad y pude llevarlo más allá, mostrar un poco de lo que hago y animarme más allá. Ahí está la puerta enorme que se abre y me siento preparada, todos los caminos me condujeron a esta puerta”, celebró.

La propuesta también implicó enfrentarse a una exposición corporal diferente a la que había tenido hasta entonces: “Al principio pensé en mi escuela, que hay niñas y padres, que soy la imagen de la escuela. Pero también me siento bien, me gusta que me hayan invitado a esta propuesta, esta conexión con el cuerpo, con la sexualidad, me encanta. Yo no hago desnudos, igual me dijeron que los invitados no los hacen así que tranquila. Pero si lo hacemos, lo hacemos bien. La experiencia te va llevando, hay que tomárselo como una performance, un show”.

La obra de Muscari se realiza en el Gorriti Art Center. Foto: Martín Bonetto.

Meses atrás, cuando viajó a Buenos Aires junto a algunos de sus compañeros de Love Is Blind, fue a verla en medio del proceso de separación de Agustín y recordó: “Yo creo que me fui medio caliente y dije ‘Ay, estoy para esta, que me toquen’”.

-¿Cómo fue abrir tu propia escuela de danza?

-Yo me puse la escuela a los 22 y fue un momento bisagra en mi vida. Estaba realmente pensando en venirme a probar suerte en Buenos Aires, pero también encontraba con la danza y la docencia un vínculo muy especial, como que sentía que mi lugar en la danza era el compartir. Entonces me surgió la oportunidad y me mandé con todo, di todo de mí, y hoy en día ya es una escuela que tiene su nombre, su identidad, su comunidad... Estamos en un lugar hermoso en Córdoba, yo vivo en la academia, en esa casa hermosa, la que aparece en el reality. Y ojalá que todo venga acompañado de un crecimiento para lo que más amo que es mi escuela.

-¿Por qué sentís que el reality te abrió estas puertas?

-Yo siento que mi personalidad cayó bien, no sabía que era tan copada. Yo no sabía que iba a caer tan bien pero me hizo reafirmar mi persona y estoy muy orgullosa de cómo me mostré porque realmente fui genuina. Pero también siento que tuve algo de suerte. Capaz que si yo seguía con el Agus no hubiera pasado lo mismo. Hay algo del lore, del morbo, del quilombo, del estar sufriendo, que me elevó. Lo mejor de todo es que lo hice genuinamente, o sea, genuinamente sufrí, lloré y la pasé mal y me salió bien. Así que bueno, le agradecemos, le mandamos un beso.

Carolina Vocos, desde el escenario del Gorriti Art Center. Foto: Martín Bonetto.

-En el programa dijiste que no te mudarías a Buenos Aires por amor. ¿Lo harías si apareciera una propuesta laboral fija?

-Ahora te digo que todavía no. Seguiré con una vida híbrida porque amo mucho mi escuela y amo mucho lo que hago. Me encanta dar clases, pero bueno, depende de la calidad de la propuesta que venga. En el reality estaba muy tajante porque tenía mi proyecto justo en crecimiento, con la oportunidad de mudarme de un local de dos salones a una casa de tres con patio y a un precio increíble. Era muy mágico y no lo quería desaprovechar. La escuela es mi hijo. No es que tenía un laburo que, de última, si no me interesaba tanto lo podía cambiar...