La edad nunca es una limitación para muchas mujeres si se trata de emprender nuevas aventuras. Las "mujeres del mar" o "Ama del mar" son buceadoras de edades avanzadas que se sumergen en aguas frías sin tanque de oxígeno para recolectar mariscos.

Desde hace décadas, las mujeres en la costa japonesa de Ise-Shima se meten bajo el mar sin equipo de buceo ni tanques de oxígeno para recolectar mariscos del fondo del mar, donde ponen a prueba la respiración, años de experiencia y un gran conocimiento del océano.

Según la Organización Nacional de Turismo de Japón, practican buceo hasta 15 metros debajo del agua y aguantando la respiración por más de 60 segundos.

¿Qué conlleva la tradición para las mujeres ama?

La tradición tiene sus orígenes hace ya más de 3.000 años, con la misión de bucear en el fondo del mar en busca de comida. A través de su herencia, las ama no solo transmiten técnicas únicas de buceo, sino también una filosofía y un modo de vida especialmente respetuoso con el medio ambiente.

Luego de sus trabajos, las amas descansan en sus cabañas llamadas amagoyá y se calientan frente al fuego mientras planean las horas de buceo. Las mujeres no pueden simplemente convertirse en buceadoras Ama: es una tradición familiar que ahora incluye recibir visitas que desean conocer y entender su estilo de vida. Ellas esperan relajadas y deseosas de compartir su historia.

Las amas descansan en sus cabañas llamadas amagoyá y se calientan frente al fuego mientras planean las horas de buceo.

Antes de cada inmersión, las mujeres golpean el costado del barco o el cubo de madera y recitan un breve mantra con flechas establecidas en las que no pueden bucear: "No buceamos el segundo ni el cuarto martes del mes. Ni el 7 ni el 17", revelan. Debido a accidentes pasados, muchas de ellas recuerdan más de una inmersión que estuvo a punto de ser la última.

Durante el descenso, la presión del agua comprime los pulmones, pero al ascender se expanden, disipando el oxígeno restante. Si los niveles bajan demasiado y no llega suficiente oxígeno al torrente sanguíneo, la pérdida de conciencia sobreviene rápidamente, explican.

Esto se vuelve un recordatorio de que aguantar la respiración por más de un minuto bajo el agua no solo es un entretenimiento para los visitantes sino que es directamente una cuestión de supervivencia. Hoy en día estas mujeres son la esencia de la península de Ise-Shima, zona que exhibe con orgullo la identidad local e histórica.

"Mujeres del mar", en las profundidades.

De dónde surgen las mujeres del mar

Las primeras buceadoras ama aparece en el Man'yoshu, una colección de poesía del siglo VIII con imágenes de estas mujeres desnudas de cintura para arriba, aunque en el siglo XX adoptaron las túnicas blancas y para 1970 comenzaron a usar trajes de neopreno para protegerse del frío intenso del Pacífico en la zona del sur de Japón.

Las buceadoras Ama de Japón pertenecen a una comunidad que busca sustento bajo las olas, donde en un comienzo era un estilo de vida mientras que ahora, para otros se trata de un deporte, conscientes del riesgo que conlleva el buceo sin tanque de oxígeno.

La travesía es posible debido al fenómeno "reflejo de inmersión de los mamíferos", al sumergirse al agua fría la frecuencia cardíaca disminuye al 30% de lo normal y el metabolismo se ralentiza para maximizar el oxígeno disponible en los pulmones.

Cuando salen a la superficie para respirar entre inmersiones, las exhalaciones enérgicas de las ama producen un sonido agudo llamado isobue, que significa silbido marino. Se dice que este tipo de exhalación limpia sus pulmones de dióxido de carbono para dejar espacio para la profunda inspiración que necesitan para su siguiente inmersión.

Las buceadoras Ama son una tradición familiar, no cualquier mujer puede pertenecer a la comunidad.

Esta tradición siempre perteneció a las mujeres. Algunos especialistas sostienen que se debe a que la capa de grasa subcutánea femenina les ayuda a soportar largos periodos en aguas frías.

Las niñas aprenden de sus madres para mejorar su capacidad pulmonar, conocer las corrientes marinas y localizar los mejores lugares para recolectar mariscos y continuar bajo el agua hasta ancianas. Hoy muchas de ellas superan los 80 años.

Más allá de su talento buceando, llama la atención su importante lugar dentro de la comunidad pesquera, que corrompe con el rol tradicional asociado a las mujeres. En Japón donde se relaciona al hombre con el sostén familiar, son ellas las encargadas de proveer al hogar. Aunque ahora la pesca no dependa completamente del buceo estas mujeres redoblan su ingenio para perpetuar en el tiempo su actividad.