Encontrar un momento para desconectarse por completo del trabajo, la familia y las obligaciones diarias puede convertirse en un desafío. Esa es la reflexión que comparte un escritor llamado Lachlan Brown, quien relata cómo comenzó a hacer trayectos largos en auto sin un destino fijo para recuperar un espacio que considera exclusivamente suyo.
Ama a su esposa, a su hija y al negocio que construyó, pero reconoce que las responsabilidades terminaron ocupando casi todo su tiempo. Por eso comenzó a hacer viajes en auto sin un destino determinado.
"Tengo 37 años y he empezado a hacer viajes largos en coche sin destino fijo. Le dije a mi mujer que era por el paisaje y me creyó. La verdad es que es el único momento de mi vida en el que poca gente necesita algo de mí y del teléfono", resume.
El protagonista de esta historia aclara que su propósito no es escapar de su familia ni de su trabajo. (Foto ilustrativa: Pexels)
Según explica, no se trata de escapar de su familia ni de su trabajo, sino de encontrar un momento en el que pueda estar consigo mismo, sin interrupciones ni obligaciones inmediatas. En el texto, publicado en el sitio Silicon Canals, aclara que no se queja de la vida que construyó.
Al contrario, asegura sentirse agradecido por tener una familia a la que ama, un negocio que prospera y un equipo de trabajo que depende de él. Sin embargo, admite que con el paso de los años el tiempo que podía dedicar exclusivamente a sí mismo prácticamente desapareció, hasta que descubrió que conducir sin rumbo le devolvía una sensación de alivio inesperada.
La sensación de alivio al quedar temporalmente inaccesible
El autor cuenta que esa necesidad se hizo evidente cuando empezó a desviarse por caminos desconocidos. Allí descubrió que el verdadero descanso no provenía de haber terminado una tarea, sino de volverse, aunque fuera por una hora, inaccesible para los demás.
Para explicar esa sensación, recurre a investigaciones sobre la llamada soledad elegida. Cita estudios realizados por Thuy-vy Nguyen, Richard Ryan y Edward Deci, publicados en Personality and Social Psychology Bulletin, que concluyen que pasar tiempo a solas por decisión propia reduce la intensidad de las emociones positivas y negativas, ayudando a alcanzar un estado emocional más equilibrado.
La idea de hacer trayectos largos en auto sin un destino fijo para recuperar un espacio que considera exclusivamente suyo. (Foto ilustrativa: Pexels)
Los investigadores destacan que la autonomía es un factor central. Un estudio de 21 días que siguió los hábitos cotidianos de distintas personas encontró que cuando esos momentos eran elegidos voluntariamente desaparecían muchos de los efectos negativos asociados a la soledad y surgía una verdadera sensación de restauración emocional.
La necesidad de tener un espacio propio
Aunque considera que mantiene una buena relación con su esposa y cree que ella entendería si le dijera que necesita un rato para estar solo, Lachlan Brown reconoce que nunca lo plantea de esa manera. Prefiere decir que sale a disfrutar del paisaje.
Para él, esa pequeña excusa esconde una necesidad mucho más profunda: dejar de estar disponible para todos durante un breve período. En su casa es padre y esposo. En el trabajo, responsable de tomar decisiones. Ninguno de esos papeles representa un problema por separado, pero la suma constante de responsabilidades genera una presión que solo percibe cuando logra desconectarse.
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