Todo inicio tiene un inicio a su vez, de manera que los comienzos están condenados a ser siempre arbitrarios. Hay un inicio en la carrera de la escritora Claudia Piñeiro señalado cuando ganó en 2005 el Premio Clarín Novela con Las viudas de los jueves. Pero antes de eso (aunque en el mismo año), ya estaba publicada su novela Tuya, que volvería a las librerías al año siguiente en la estela que construyó aquel thriller localizado en un barrio cerrado. Sin embargo, ese no es el principio porque, antes de esas dos novelas, otras dos historias infantiles la habían transformado en una autora para niños. "Escribí guiones, escribí literatura para adultos, pero lo primero que me publicaron fue para chicos", recuerda a Clarín en esta entrevista, cuando en las librerías las tapas amarillas de su libro Mi miedo xixi, con ilustraciones de Lulú Maranzana y editado por Siglo XXI, la devuelven a esos primeros lectores.
Claudia Piñeiro acaba de publicar Mi miedo xixi, un libro infantil. Foto: Maxi Failla.
Y, sin embargo, ella nunca abandonó ese público. A los primeros libros que publicó, Serafín, el escritor y la bruja, en 2000, y Un ladrón entre nosotros, en 2004, se sumó El fantasma de las invasiones inglesas, en 2010.
Porque hay una Claudia Piñeiro para cientos de chicos y chicas que la leen en la escuela, que ocasionalmente la reciben en sus aulas y que son capaces de preguntarle cosas insólitas: "¿Con cuál de tus libros ganaste más plata?", quiso saber un nene. Y otro, luego de toda una charla en su clase, levantó la mano y muy educadamente le dijo: "Te quiero decir que a mí tu libro no me gustó". Se ríe Claudia Piñeiro esta mañana cuando recuerda para Clarín el episodio y saluda la honestidad y los exquisitos modales del lector decepcionado. "Casi todos los años visito escuelas. Como mínimo, una en el primer semestre y otra en el segundo", cuenta.
De manera que Mi miedo xixi no es un inicio sino, en realidad, una continuidad. La de una autora que tiene (muchos) lectores adultos, muchos espectadores para las series y obras de teatro que escribe, pero también (muchos) jovencísimos fans. "El libro surgió porque Laura Leibiker, editora de Siglo para chicos, la serie infantil y juvenil de Siglo XXI, creó una colección llamada 'Cosas que nunca olvidé', en la que autores y autoras escriben a partir de alguna anécdota", explica.
Así, en Mi miedo xixi recupera recuerdos de infancia: "Se me ocurrió describir el miedo a hacerte pis en la cama, que tiene un aspecto autobiográfico, aunque una siempre se aparta en algunas cosas y también la imaginación entra dentro de la historia. Lo elegí porque hay muchos chicos que lo padecen y porque es un tema del que incluso hoy se habla poco y que es muy angustiante”.
La Claudia niña, que protagoniza y narra Mi miedo xixi, tiene tanto miedo a hacerse pis en la cama, que crea estrategias insólitas para enfrentar ese temor. No se resigna, explora posibilidades, hace cálculos, anota los resultados y, aunque no siempre las cosas salgan bien, se permite volver a intentarlo. Hasta que un día... Bueno, hay que leer el libro para saber qué pasa.
–¿Cómo llegaste a la literatura infantil?
–En realidad, siempre escribí para adultos, lo que pasa es que lo primero que me publicaron fue para chicos. Había mandado un cuento a un concurso en Barcelona de la editorial Edebé. Eran historias que escribía porque mis hijos eran chicos y se las inventaba para ellos. No gané ese premio, pero me escribieron un correo diciéndome que les interesaba publicar el libro, que se titulaba Serafín, el escritor y la bruja. Era la historia de un escritor, una bruja y un niño al que le gustaba mucho la tecnología. Era un momento en el que empezaba la preocupación porque los chicos querían estar todo el día delante de la computadora y parecía que abandonaban la imaginación. Lo que yo notaba era que los niños que tenía alrededor podían interesarse por las dos cosas, la computadora, pero también las historias de brujas, también la imaginación. Y el segundo, Un ladrón entre nosotros, también lo había mandado a un concurso. Era el Fundalectura, de la editorial Norma, y en ese caso lo gané. Años después, en 2010, Norma lanzó una colección centrada en hechos históricos que eran abordados por escritores. Yo elegí las invasiones inglesas y también ahí mi preocupación era cómo lograr que un chico o una chica se interesara por el pasado cuando tiene tantos otros estímulos hoy. Entonces, hay un fantasma que perduró en el tiempo y que seguía en el presente.
–De manera que Mi miedo xixi retoma esa senda.
–Pasó que Laura Leibiker, que es editora de Siglo para chicos, la serie infantil y juvenil de Siglo XXI, creó una colección llamada 'Cosas que nunca olvidé'. La idea es que autores y autoras que no siempre escriben para chicos cuenten una historia a partir de alguna anécdota personal. Con esa premisa, se me ocurrió tomar el miedo a hacerte pis en la cama. Por un lado, porque es autobiográfico y también porque hay muchos chicos que lo padecen. Además, porque es un asunto muy habitual, pero del que se habla poco porque da vergüenza y que es muy angustiante para quien lo padece. No podés ir a la casa de tus amigos, te tratan como si fuera algo que vos podés evitar y no lo hacés e, incluso en la actualidad, las soluciones médicas son ridículas. Por ejemplo, cuando yo era chica, a mi mamá el médico le indicó que me hiciera baños de asiento con malva. Entonces, yo me sentaba y me acuerdo de que pensaba: "Esto no me va a servir de nada porque mi problema es de la cabeza". Era chica y me daba cuenta. Más tarde, cuando mis hijos eran chicos, supe que había una técnica que era usar en la ropa interior una campanita para que los chicos se despertaran antes de hacerse pis. Y recientemente, conté esto en un desayuno con libreros y una chica me contó que ahora incluso hay dispositivos que, con una vibración o una mínima descarga, también despiertan a los chicos. Yo no lo puedo creer. ¡Es más fácil poner un plástico sobre la cama y cambiar la sábana!
–¿Qué autores les proponías a tus hijos?
–Siempre me gustan mucho autores de literatura infantil que son poco ingenuos, como Héctor Hugh Munro, que firmaba con el seudónimo Saki, o Roald Dahl, por ejemplo. En “El contador de cuentos”, de Saki, un muchacho viaja en tren en el mismo camarote que una mujer y sus sobrinos. La tía intenta controlar a esos chicos que son insoportables, pero a ellos la historia que les cuenta no les interesa en absoluto. Entonces él se ofrece a reemplazarla y comienza: “Érase una vez una niña pequeña llamada Berta que era asquerosamente buena”. No sé si la palabra es asquerosamente porque depende de las traducciones, pero el concepto es ese, horrendamente buena, asquerosamente buena. Y eso ya interesa a los chicos porque, como bien dijo Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hadas, los chicos tramitan un montón de sentimientos negativos a través de las historias. Entonces, yo no tenía problema en leerles a mis hijos Roald Dahl o Saki, pero también recuerdo que les atraían mucho las versiones infantiles de clásicos como La Odisea, que ahora vuelve a estar de moda por la película. Otros autores eran los argentinos: Graciela Montes, Laura Devetach, Gustavo Roldán, Elsa Bornemann y Ana María Machado, que es brasileña, pero que también estaba en esa lista de autores que a mí me gustan.
–¿Y la escuela qué aportaba o cómo funcionaba como mediadora?
–Me gustaba ver qué les daban en la escuela. Había cosas interesantes y otras curiosas. Por ejemplo, en inglés, les habían dado fotocopias del cuento “El gigante egoísta”, de Oscar Wilde, que termina con una muerte. Pero a mi hijo le habían dado una versión incompleta. Pensamos que era un error en su copia, pero nadie tenía la última página. Cuando fui a la escuela a avisarle a la maestra, me respondió: "Es que, cuando vimos el cuento 'El gato y el ratón', que termina con el gato comiéndose a un ratón, tantos padres se quejaron por la violencia de la historia que decidimos esta vez sacarle la parte de la muerte”. Bueno, también hay esa clase de mediaciones. Por suerte, está lleno de profesoras, bibliotecarias y directoras que hacen las cosas bien y que no se dejan influir por las cosas que dicen los padres con prejuicios. Pasa eso con Cometierra, de Dolores Reyes, que es un libro fantástico para chicos de colegio secundario, pero que algunos docentes prefieren no proponer para no tener más problemas con las quejas de algunos padres. Y así es como se va achatando la literatura que les dan a los chicos.
Claudia Piñeiro acaba de publicar Mi miedo xixi, un libro infantil. Foto: Maxi Failla.
–¿Tuya es una novela que se lee en los colegios?
–Cuando Colihue publicó Tuya, un comité de docentes evaluó si podía ser clasificada como novela juvenil y determinaron que no, que era un libro para adultos. Consideraron que trataba temas que era mejor no llevar a los colegios porque la adolescente evalúa abortar, aunque decide no hacerlo. Bueno, hoy Tuya es, de todos mis libros, el que más se lee en los colegios, me invitan a charlar sobre él y también me contaron que hay padres que se han ido a quejar.
–Mi miedo xixi tiene un trabajo más fuerte de ilustración que tus otros libros infantiles. ¿Cómo trabajaste con Lulú Maranzana?
–Lulú Maranzana hizo una serie de muestras sobre las que opiné alguna cosita que me parecía o que me gustaba más, pero las ideas son de ella.
–En una de sus ilustraciones, hay un manuscrito que dice "Entregar". ¿Entregaste un libro recientemente?
–Va a salir en octubre un nuevo libro que se llama El canto invisible. Es una conversación entre una editora que está trabajando con un libro de su amiga ornitóloga, que acaba de morir. Ese libro está dedicado al canto de los pájaros. Entonces, la novela se centra en esta especie de conversación entre la editora y su amiga muerta a través del libro, mientras se revelan algunas intrigas.
–¿Te sumergiste en el mundo de las aves para escribirlo?
–Sí, me encanta el tema del canto de los pájaros. Es algo que apareció cuando, en un viaje a España, me invitaron a una cena y conocí a una mujer que se la pasaba escuchando a los pájaros y usando una app que le permitía reconocerlos. Entonces, me bajé la app y, desde entonces, escucho todo y me di cuenta de que estoy muchas veces rodeada de pájaros. También leí muchos libros y descubrí una trama de vasos comunicantes que antes no conocía. Creo que tiene que ver, además, con este impedimento de escuchar al otro. No escuchamos el canto de los pájaros ni la voz de muchas personas que hay alrededor nuestro diciendo cosas.
Claudia Piñeiro básico
- Nació en el Gran Buenos Aires en 1960. Es escritora, dramaturga, guionista de TV y colaboradora de distintos medios gráficos.
Claudia Piñeiro acaba de publicar Mi miedo xixi, un libro infantil. Foto: Maxi Failla.
- Ha publicado las novelas Las viudas de los jueves, Tuya, Elena sabe, Las grietas de Jara, Betibú, Un comunista en calzoncillos, Una suerte pequeña, Las maldiciones, Catedrales, El tiempo de las moscas y Una muerte ajena.
- En 2018, Alfaguara publicó sus cuentos reunidos en Quién no, un volumen con sus obras de teatro, Cuánto vale una heladera y otros textos de teatro, y Escribir un silencio, que compiló por primera vez sus textos de no ficción.
- Por su obra literaria, teatral y periodística, ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales, entre otros el Premio Clarín Novela, el Premio LiBeraturpreis, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el Premio Rosalía de Castro del PEN (Club de Poetas, Ensayistas y Narradores de Galicia), el Premio Pepe Carvalho del Festival Barcelona Negra, el Premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón, el Premio Negra y Criminal del Festival Tenerife Noir, el Premio Best Novel del Festival Valencia Negra y fue finalista del International Booker Prize 2022 con la traducción de Elena sabe al inglés.
- Como coautora, junto con Marcelo Piñeyro, de la serie de TV El Reino, obtuvo el Premio Platino a Mejores Creadores de series. Varias de sus novelas han sido llevadas al cine y sus obras teatrales se representan de manera continua.
- Es una de las escritoras argentinas más traducidas a otros idiomas, lo que hace que sus libros sean leídos y disfrutados por miles de lectores en todo el mundo.
Mi miedo xixi, de Claudia Piñeiro (Siglo para chicos).
Todavia no hay comentarios aprobados.