El aire acondicionado del auto le exige energía al motor. Por eso, muchos conductores lo apagan en verano y dejan que el aire exterior entre al habitáculo mediante las ventanillas bajas.
A priori, la determinación de abrir las ventanillas para achicar el consumo de combustible y refrescar el habitáculo resulta coherente. No obstante, esta ecuación se modifica al circular en autopista.
La corriente que entra por los laterales altera la forma en que el aire recorre la carrocería y el motor necesita más energía para sostener el ritmo, ya que la aerodinamía del vehículo se ve alterada lo que termina aumentando el consumo.
Por su parte el aire acondicionado enfría el habitáculo mediante un circuito de refrigeración. El compresor agrega una carga al motor que termina reflejándose en el consumo.
Qué cosume más: el aire acondicionado o circular con las ventanillas abiertas
En vehículos con un gasto medio de cinco litros cada 100 kilómetros, las mediciones encontraron un aumento cercano a 0,3 litros con el climatizador funcionando a unos 100 km/h.
Circular con las dos ventanillas delanteras abiertas también tiene un costo. Entre 80 y 100 km/h, el incremento medido fue de alrededor de 0,2 litros cada 100 kilómetros.
Por qué las ventanillas abiertas perjudican la aerodinámica.
A primera vista, el resultado parece favorecer a las ventanas. Pero la resistencia aerodinámica crece con la velocidad y puede modificar esa comparación. A 120 o 130 km/h, las turbulencias alrededor del habitáculo son mayores. Bajar las ventanillas puede demandar tanta energía como el climatizador o incluso más.
Por esta razón lo más recomendable por los especialistas es ventilar con las ventanillas bajas cuando se circula en ciudad, mientras que en vías rápidas es coveniente cerrar los cristales conserva la aerodinámica.
Por qué las ventanillas abiertas perjudican la aerodinámica
Los autos están diseñados para que el aire rodee la carrocería con la menor resistencia posible. Cuando una ventanilla se abre, ese flujo deja de ser uniforme y forma remolinos.
El motor debe compensar esa resistencia para sostener la velocidad. El efecto es reducido cuando el auto avanza despacio, pero gana importancia a medida que aumenta el ritmo.
Por debajo de unos 70 u 80 km/h, el impacto suele ser menor. En calles y avenidas, abrir las ventanas durante unos minutos puede resultar más económico.
En autopista aparecen además el ruido y las corrientes fuertes. El aire puede dificultar una conversación y aumentar la fatiga en un viaje largo. La velocidad general sigue siendo el factor principal. Acelerar de manera sostenida eleva el gasto más que una diferencia pequeña entre ambas formas de refrigeración.
Cómo usar el aire acondicionado sin aumentar tanto el consumo
Antes de arrancar, conviene abrir puertas o ventanillas para liberar el aire caliente acumulado. Si el auto estuvo al sol, esa ventilación inicial reduce el esfuerzo para enfriarlo.
Con el aire acondicionado en la autopista, las ventanillas deben permanecer cerradas. De lo contrario, el aire frío escapa y el equipo trabaja durante más tiempo. También ayuda elegir una temperatura razonable. Un nivel cercano a 21 o 23 grados suele exigir menos que mantener el selector en el mínimo.
La recirculación puede utilizarse al comienzo para enfriar el aire del habitáculo. Después conviene evitar una diferencia extrema respecto del exterior.
Cómo usar el aire acondicionado sin aumentar tanto el consumo. (Foto: Freepik)
Para ahorrar combustible cuando llegue el verano, la secuencia práctica es ventilar primero, cerrar las ventanas al ganar velocidad y usar el climatizador sin llevarlo al máximo.
En ciudad, abrir los cristales puede alcanzar, mientras que en autopista, conservar la aerodinámica suele ser más cómodo y eficiente; el resultado dependerá del vehículo y la velocidad.
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