El Banco Mundial (BM) se ha convertido en una gigantesca agencia meteorológica. Sostiene que las condiciones ambientales que provocará este año El Niño desatarían una crisis alimentaria a escala mundial, multiplicada por los altos costos de los fertilizantes derivados de la guerra de Irán.

El BM sostiene que el carácter disruptivo de El Niño, asociado con el cierre del Estrecho de Ormuz provocado por la guerra con Irán, que ha impulsado un aumento sistemático del costo de los fertilizantes, exacerbará la carencia de agroalimentos en el sistema global.

Por eso, el alza de la economía mundial se frenaría este año, y pasaría de +2.9% en 2025 a +2.5% en 2026, el menor nivel de expansión desde la pandemia de hace 6 años.

El BM prevé que el país más golpeado por El Niño es India, que experimentará una virtual desaparición de los monzones, la única y errátil fuente de lluvia que posee la agricultura de una población de más de 1.500 millones de personas.

El golpe fundamental que provoca El Niño, además de las catástrofes desatadas por las altas temperaturas y las lluvias híper torrenciales, se manifestará en el plano de la producción de agroalimentos.

El cálculo del Banco Central Europeo (BCE) es que El Niño puede aumentar su intensidad más de 9% dos años seguidos; y esto beneficiaría a los grandes productores y exportadores agroalimentarios como Brasil y la Argentina, pero sumergiría a los países más vulnerables, sobre todo en el Continente Africano, a una crisis alimentaria de características terminales.

En todos los casos, esto provocaría un agudo aumento de la inflación alimentaria, con efectos desastrosos en países donde el gasto en alimentos representa la mitad, o más, de los ingresos, de por sí paupérrimos.

Estos daños no se limitan a los países subdesarrollados: en la Eurozona el BCE prevé un auge del precio de los alimentos de 20%, o más.

Se trata de una situación históricamente novedosa, que obliga a buscar nuevos conceptos para comprenderla, de modo que esta combinación de acontecimientos climáticos y crecientes conflictos geopolíticos ha dejado de ser una suma de eventos que se producen cada tantos años, y ahora surge una nueva época de incesantes crisis y ruptura sistemática de récords históricos.

El cambio climático, en suma, tiene un carácter estructural, no episódico ni circunstancial; es una etapa histórica de raíz tecnológica que ha provocado un gran daño a la convivencia humana y al ambiente en que se desarrollan las sociedades.

Ahora ha llegado el tiempo de ajustarse y de preverla para enfrentarla exitosamente, con medidas de igual naturaleza, esto es, estructurales y de alcance global; todo esto indica que la integración global del sistema es absoluta y completa, y que es un resultado benéfico de la revolución de la técnica en su fase de Inteligencia artificial.

De ahí que la época sea un llamado de carácter urgente a la unidad, en todos los planos, y en especial el decisivo que es el estratégico-político, como es el acuerdo que acaban de realizar EE.UU y China a través del diálogo desplegado por Donald Trump y Xi Jinping.

La historia humana avanza a través de las crisis y en gran parte gracias a ellas; y la combinación de crisis ambiental provocada por El Niño, con los choques bélicos de la guerra en Medio Oriente, constituyen un adelanto de lo que viene en esta tendencia central y decisiva de la época.

Las cadenas transnacionales de producción producen 1/3 del total de las emisiones de dióxido de carbono, utilizan 70% del agua fresca del mundo y son la causa de más de 60% de las pérdidas ocasionadas a la biodiversidad.

Todo esto es cierto, pero al mismo tiempo este sistema productivo transnacional que es el capitalismo del siglo XXI es el instrumento de mayor creación de riquezas e innovaciones de la historia del planeta, y se rige por el criterio de instantaneidad – esto es de la extrema eficacia – de la revolución científica y tecnológica.

La respuesta a los daños de la técnica está en la técnica misma, y el pensamiento más avanzado se manifiesta en plenitud cuando se supera a sí mismo.

Se aproxima una grave crisis alimentaria que ofrece en sí misma todos los elementos para superarla definitivamente.