El último cruce de octavos de final se transformó en un partido especial para los hinchas argentinos cuando la Scaloneta convirtió en realidad una remontada histórica contra Egipto. En Vancouver, no solo se definió el último invitado a los cuartos de final del Mundial 2026, sino el rival de la Selección: Suiza, un seleccionado al que enfrentó por última vez cuando llegó a la final de Brasil 2014, venció a Colombia tras resistir 120 minutos e imponerse en los penales.
La despedida de Canadá como sede de esta Copa del Mundo -el domingo ya se había terminado la presencia de México- no tuvo la emoción del duelo que se había disputado antes en Atlanta. De hecho, los 90 minutos terminaron sin goles y pocas ocasiones de romper el cero.
Parados con cuatro en el fondo, los primeros minutos fueron de análisis y Suiza encontró una ventaja en los tres mediocampistas cerrados de Colombia: lastimarlo por los costados. Lo amenazó por la izquierda con Ndoye y por la derecha con Zakaria, pero los centros encontraron un despeje certero de una última línea colombiana que favoreció esas llegadas con errores. También los europeos extrañaron demasiado a Johan Manzambi, quien había hecho tres goles en este Mundial y sufrió una lesión de rodilla que lo sacó de la cancha justo en este encuentro clave. Yse notó:a Suiza le faltó un delantero con presencia fuerte en el área.
Nombre por nombre, Colombia era más. El equipo del argentino Néstor Lorenzo buscó a sus figuras, especialmente a Lucho Díaz, que no estuvo preciso con el último toque. James Rodríguez, en tanto, fue más fuerte en recuperación que en ataque y en el segundo tiempo fue reemplazado por Juanfer Quintero. Ambos mostraron su elegancia en cada toque, pero ninguno desestabilizó al rival, que terminó mejor los 90 minutos, con Rieder pidiedo un penal y Ndoye desmarcándose y tirando el remate cruzado apenas ancho. ¿Y Xhaka? Se hizo cargo del rol que acompaña el dorsal número 10, pero no tuvo peso ofensivo.
La decepción de Luis Diaz y Richard Rios, tras la derrota. Foto: REUTERS / Agustin Marcarian.
Con el 0-0 decretado, en el suplementario Colombia pareció estar mejor físicamente y tuvo la intención de jugar desde el primer minuto. Quintero tuvo un tiro libre al minuto que Suiza defendió bien y, a los 8, ejecutó el córner que Lucumí cabeceó al travesaño, en la más clara del partido.
El seleccionado cafetero también tuvo arquero en la tarde canadiense: Camilo Vargas mostró su solvencia cuando fue requerido, como a los 13 minutos del suplementario, cuando evitó el gol de Zeki Amdouni con una atajada abajo a la izquierda que no valía porque había offside, pero dejó a la vista una de las fortalezas del que quería ser el rival de Argentina en cuartos de final, para reeditar la final de la Copa América 2024 en Miami. Fue desde los pies de su arquero, también, que partió la jugada a tres toques que involucró a Muñoz para presionar -y evitar el rechazo suizo- y a Campaz, quien quedó libre para romperle el arco a Kobel pero terminó lamentándose por tirarla arriba del travesaño.
El cuadro del Mundial 2026
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