Nadia Comaneci tenía seis años cuando dos entrenadores la vieron haciendo el pino y dando volteretas en el patio de su escuela. A partir de aquel encuentro comenzó una preparación que la llevaría a competir en los Juegos Olímpicos antes de cumplir los 15.

La gimnasta olímpica creció bajo una rutina de entrenamientos extensos y competencias cada vez más exigentes. A los nueve años ganó su primer campeonato nacional infantil y a los 13 se consagró en el Campeonato Europeo.

A los 64 años, Comaneci recordó qué pensaba cuando alguien le decía que una niña no podía alcanzar determinados objetivos. También contó cómo esa respuesta acompañó su carrera dentro y fuera de la gimnasia.

Nadia Comaneci y su lucha contra los comentarios negativos

“Cuando alguien me decía que las niñas no podían hacer algo no lo entendía como un límite, sino como un impulso”, contó Nadia Comaneci en una entrevista con ELLE.

La exgimnasta explicó que durante su infancia no prestaba atención a esas barreras. En lugar de aceptar que una actividad no era para ella, tomaba la frase como un desafío que debía resolver.

“Si una persona dudaba y decía: ‘A que no puedes’, mi respuesta siempre era la misma: ‘A que sí’”, señaló. Después agregó: “Y lo hice, una y otra vez”.

La exgimnasta explicó que durante su infancia no prestaba atención a esas barreras. (Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez)

Comaneci nació en Onești, Rumania, en 1961. Cuando tenía seis años, Béla y Márta Károlyi la observaron mientras hacía movimientos de gimnasia en el patio de su colegio y hablaron con sus padres para incorporarla a la escuela que estaban organizando.

Los entrenamientos ocuparon rápidamente buena parte de sus días. La gimnasta debía repetir los ejercicios, corregir los detalles y prepararse para competir dentro de un sistema deportivo que buscaba resultados desde edades tempranas.

El primer 10 perfecto de Nadia Comaneci en Montreal 1976

Tenía sólo 14 años cuando llegó a los Juegos Olímpicos de Montreal. Su presentación en barras asimétricas recibió la primera calificación perfecta registrada en la historia de la gimnasia olímpica.

El tablero electrónico no estaba preparado para mostrar un 10.00. En la pantalla apareció 1.00 y el público tardó unos segundos en comprender que los jueces habían considerado perfecta la rutina.

No fue la única vez que consiguió esa puntuación. Durante los Juegos de Montreal recibió siete calificaciones de 10 y terminó la competencia con cinco medallas.

Nadia Comaneci tenía 14 años cuando llegó a los Juegos Olímpicos de Montreal. (Foto: AP Photo/Manu Fernández).

La actuación de Montreal la transformó en una de las deportistas más conocidas del mundo. Su nombre quedó unido al 10 perfecto y a una competencia en la que todavía era una adolescente.

Cuatro años después volvió a participar en unos Juegos Olímpicos. En Moscú 1980 consiguió otras cuatro medallas: dos de oro y dos de plata.

La salida de Rumania y su vida después de la gimnasia

Nadia Comaneci se retiró oficialmente de la competencia en 1984. Sin embargo, continuó bajo la vigilancia del régimen de Nicolae Ceaușescu debido al lugar que ocupaba como símbolo del deporte rumano.

La exgimnasta tenía restricciones para viajar y sus movimientos eran controlados. En noviembre de 1989 salió clandestinamente de Rumania, pocas semanas antes de la caída del régimen comunista.

Después de abandonar el país se instaló en Estados Unidos. Allí retomó su vínculo con la gimnasia y comenzó una nueva etapa junto a Bart Conner, campeón olímpico estadounidense con quien se casó en 1996. En la gala de los Premios Laureus de 2026 recibió un reconocimiento por su trayectoria. El galardón fue entregado por Bart Conner y Simone Biles, otra de las grandes figuras de la gimnasia olímpica.