En sus memorias, Miguel Bosé contó que tenía diez años cuando su padre decidió llevarlo durante un mes de safari por Mozambique. “El año que viene te llevo de safari, a la selva de Uganda o Mozambique”, le había anticipado Luis Miguel Dominguín.
El viaje se realizó en junio de 1966 y formaba parte de la educación que el torero había pensado para su hijo. La idea era que aprendiera a cazar, durmiera en campamentos y enfrentara situaciones que, según su padre, debían “hacer de él un hombre”.
Miguel Bosé y un duro relato sobre su infancia
“Con diez años recién cumplidos, fuimos de safari a Mozambique un mes entero, a mediados de junio de 1966”, escribió Miguel Bosé en El hijo del Capitán Trueno, el libro en el que repasó distintos momentos de su infancia.
Antes de comenzar el viaje, un médico les había entregado quinina para protegerlos de la malaria. Sin embargo, según Bosé, su padre guardó las pastillas apenas subieron al avión y nunca volvió a dárselas.
“Nada más subirnos al avión, mi padre se metió las pastillas en el bolsillo, pero jamás me dio ninguna”, recordó el cantante. Durante el recorrido por Mozambique comenzaron los primeros problemas de salud.
El episodio ocurrió en África y marcó durante meses su vida familiar. (Photo by Alan Hess/Invision/AP, File)
Bosé sufrió fiebre, vómitos, diarrea y una fuerte deshidratación. Los síntomas aparecieron mientras la expedición continuaba entre zonas de caza, campamentos y ríos en los que había cocodrilos. Con el paso de los días perdió fuerza y empezó a tener dificultades para seguir el ritmo del grupo.
El estado en el que regresó a España quedó reflejado en el encuentro con su madre, la actriz Lucía Bosé, en el aeropuerto de Barajas. “Jamás olvidaré la cara que puso al verme. Descompuesta”, relató.
“Me fui a Mozambique pesando treinta y muchos y lo que volvió de mí no llegaba a los quince”, escribió Bosé reflejando el deplorable estado con el que había vuelto a su España natal.
La malaria que sufrió Miguel Bosé después del safari en Mozambique
Los problemas continuaron cuando volvió a la casa familiar en Madrid. Bosé pasó varios días con fiebre y permanecía en una habitación a oscuras mientras su estado de salud empeoraba.
En uno de esos episodios comenzó a sufrir convulsiones. “Caí atrás en convulsiones y quedé inerte. Había entrado en coma”, contó sobre el momento más grave de la enfermedad.
Años más tarde volvió a hablar del tema durante una entrevista en El Hormiguero. “Me dio malaria y estuve en coma con 10 años”, explicó el artista al recordar el safari de Miguel Bosé en Mozambique.
Los problemas continuaron cuando volvió a la casa familiar en Madrid.
Bosé necesitó varios meses para recuperarse. La pérdida de peso, la deshidratación y las consecuencias de la enfermedad le impidieron retomar rápidamente su vida habitual.
“La convalecencia fue larga”, reconoció. El cantante pasó el resto del verano sin poder desplazarse con normalidad y necesitó asistencia para moverse dentro de la casa.
“Yo me pasé el resto del verano en una silla de ruedas”, relató. La recuperación llegó después de varias semanas y puso fin a uno de los episodios más graves de su infancia.
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