Un estudio con 600 adolescentes encontró una relación entre el uso frecuente del celular por parte de los padres y el desarrollo de estilos de apego inseguros. El investigador Don Grant advierte sobre el impacto que estas distracciones pueden tener en la salud emocional de los hijos.
Los teléfonos inteligentes se han convertido en una herramienta indispensable para el trabajo, el ocio y la comunicación. Sin embargo, su uso excesivo también puede afectar aspectos mucho más profundos de la vida cotidiana, incluida la relación entre padres e hijos.
Esa es la conclusión a la que llegó un equipo de investigadores del Centro de Investigación e Innovación de Newport Healthcare, en Estados Unidos, tras analizar cómo perciben los adolescentes el uso del celular por parte de sus cuidadores.
El estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Psychology, encontró que los adolescentes que sienten que sus padres están frecuentemente distraídos por sus dispositivos tienen más probabilidades de desarrollar estilos de apego inseguros, un patrón que puede influir en su bienestar emocional y en la calidad de sus futuras relaciones.
"Tus hijos compiten con tu teléfono celular por tu atención": la sentencia de expertos. Foto Shutterstock.
Un comentario que impulsó la investigación
Uno de los principales autores del trabajo, Don Grant, explica que la idea de investigar este fenómeno surgió a partir de situaciones que comenzó a observar tanto en consulta como en su propia práctica clínica.
"Hace unos 10 años comencé a notar algunos comportamientos preocupantes en el uso de dispositivos por parte de los cuidadores principales", relata el investigador.
Grant asegura que cada vez eran más los adolescentes que expresaban malestar por la atención que sus padres dedicaban al teléfono durante la convivencia diaria.
"Además, mis pacientes adolescentes comenzaron a compartir sus sentimientos negativos sobre esos mismos comportamientos. Estos también fueron presentados por los niños durante nuestras sesiones de terapia familiar".
Pero hubo una historia que terminó de convencerlo de la importancia del problema.
"Finalmente, hace varios años, una colega psicóloga clínica, se puso en contacto conmigo y me contó que su hija le había preguntado si quería más a su teléfono que a ella. Mi brillante colega quedó estupefacta y devastada".
¿Los padres afectan el estilo de apego de los adolescentes y cómo influye en las relaciones con los demás? Foto Shutterstock.
Qué es el apego inseguro
El estudio se centró en analizar el llamado estilo de apego, un concepto de la psicología que describe la forma en que las personas construyen vínculos afectivos con los demás.
Los especialistas distinguen entre un apego seguro, asociado con relaciones saludables y mayor bienestar emocional, y un apego inseguro, que puede manifestarse mediante ansiedad, necesidad constante de aprobación o evitación de las relaciones para protegerse del sufrimiento emocional.
Grant recuerda que este patrón no permanece inalterable durante toda la vida. "El apego es maleable. Por lo tanto, incluso si existe un apego seguro establecido con un niño, este puede transformarse en uno inseguro, incluso durante la adolescencia. Obviamente, ningún padre desearía esto para su hijo".
Un estudio con 600 adolescentes encontró una relación entre el uso frecuente del celular por parte de los padres y el desarrollo de estilos de apego inseguros.
Foto: Magnific.
Una escala para medir el impacto del celular
Para investigar esta cuestión, el equipo desarrolló una herramienta denominada Escala de Interferencia del Apego a los Dispositivos.
A través de ella, los adolescentes evaluaban con qué frecuencia percibían que sus cuidadores prestaban más atención al celular que a ellos, así como el efecto que esa conducta tenía sobre la disponibilidad emocional, la comunicación y el tiempo compartido.
Posteriormente, los investigadores reclutaron 600 adolescentes de entre 12 y 17 años, representativos de la población estadounidense, quienes completaron cuestionarios sobre su estilo de apego y sobre el uso de dispositivos por parte de sus padres.
Los resultados mostraron una asociación clara: cuanto mayor era la sensación de interferencia causada por el celular, mayores eran también los niveles de apego inseguro, tanto en su variante ansiosa como evitativa.
Una advertencia para los padres
Para Grant, uno de los hallazgos más llamativos fue la magnitud de la relación encontrada entre ambas variables.
"El hecho de que nuestros resultados fueran tan significativos en todos los ámbitos significa que este problema parece ser mucho más frecuente de lo que yo pensaba".
El investigador considera que esta evidencia debería llamar especialmente la atención de los padres millennials, una generación que creció junto con el desarrollo de internet y los teléfonos inteligentes.
"Creo que los millennials, en particular, necesitan conocer esta investigación. Considerados por algunos como la primera generación 'nativa digital', eran potencialmente más vulnerables a desarrollar dependencia a sus dispositivos. Ahora son padres. Realmente quiero que conozcan nuestro estudio para ayudarlos a evitar posibles consecuencias negativas del uso de sus dispositivos en lo que respecta a la seguridad del apego de sus hijos".
El celular no es el único responsable
Los autores aclaran que los resultados muestran una correlación, pero no prueban que el uso del teléfono sea la causa directa del apego inseguro. También es posible que algunos adolescentes con ese tipo de apego interpreten a sus cuidadores como menos disponibles independientemente del uso que hagan del celular.
Aun así, los investigadores consideran que la omnipresencia de los teléfonos inteligentes justifica prestar atención a este fenómeno, ya que pequeñas distracciones repetidas durante años podrían tener consecuencias importantes en el desarrollo emocional.
Grant insiste en que el objetivo no es demonizar los dispositivos ni exigir una atención permanente.
"No estamos diciendo que cada vez que un niño solicite atención, un padre deba dejar todo lo que esté haciendo, incluso lo que esté haciendo en sus dispositivos, y responder. Recomendamos que, cuando se produzcan esas solicitudes, un padre las reconozca y responda de alguna manera".
Para el especialista, gestos tan simples como levantar la vista, responder una pregunta o interrumpir unos segundos el uso del teléfono pueden marcar una diferencia importante en la percepción que los hijos tienen sobre la disponibilidad y el afecto de sus padres.
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