Con casi 36 años, Alessandro Tavelli dejó atrás su trabajo como pintor de casas y eligió una nueva vida en la montaña, una decisión que transformó por completo su rutina y su futuro.

Lo que comenzó como una apuesta casi improvisada terminó convirtiéndose en un proyecto consolidado en los Alpes italianos, donde hoy administra un refugio de montaña, cría animales, produce miel y recibe visitantes durante la temporada estival.

El cambio no fue inmediato. Tavelli trabajó durante años como pintor de casas y también pasó por un taller mecánico. Sin embargo, la inestabilidad laboral comenzó a pesar cada vez más. "Trabajaba como pintor y después también en un taller, pero el trabajo disminuía constantemente. En un momento me dije que era el momento de intentarlo de verdad", contó al diario italiano Giornale di Brescia.

Las condiciones climáticas representan uno de los principales desafíos para quienes viven de la actividad agropecuaria en la montaña (Foto: gentileza Bresciaoggi).

La oportunidad apareció en 2023, cuando el municipio de Collio lanzó una convocatoria para concesionar el albergue de montaña de Memmo, una pequeña localidad de la provincia de Brescia. Tavelli decidió presentarse casi como un desafío personal y resultó seleccionado. Desde entonces, asumió la gestión del establecimiento ubicado en plena montaña, donde permanece desde junio hasta septiembre.

De un pequeño proyecto a una empresa rural

En 2020, Alessandro inició una pequeña actividad agropecuaria con apenas tres burros y una ternera. Con el paso del tiempo fue ampliando la producción hasta convertirla en una empresa familiar que hoy cuenta con cinco vacas, 23 burras, 24 colmenas y unas 400 plantas de pequeños frutos, entre ellas frambuesas y otras variedades destinadas a la elaboración de productos artesanales.

Además de la producción agropecuaria, recibe excursionistas que recorren la zona y comercializa miel, mermeladas y otros productos elaborados en el establecimiento. Parte de esa producción se vende directamente a particulares y otra abastece a bares y pastelerías de la región.

La nueva actividad implicó mucho más que mudarse al campo. Desde que asumió la administración del refugio, Tavelli contó que emprendió numerosas mejoras en las instalaciones: reparó el techo, pintó los interiores, amplió los desagües, arregló el camino de acceso y recuperó parte de los pastizales para el aprovechamiento ganadero: "Las mejoras nunca terminan", explicó el italiano.

Los desafíos de vivir de la montaña

Aunque hoy disfruta del cambio que eligió, reconoce que no todo resulta sencillo. Las condiciones climáticas representan uno de los principales desafíos para quienes viven de la actividad agropecuaria en la montaña. Las lluvias y las bajas temperaturas de las últimas temporadas afectaron tanto la producción de miel como el desarrollo de los cultivos.

Aun así, Tavelli sostiene que encontró un entorno solidario entre los productores de la zona, donde el intercambio de experiencias y la ayuda mutua resultan fundamentales para enfrentar las dificultades.

La historia de Alessandro refleja el camino de quienes deciden abandonar una actividad tradicional para apostar por un proyecto ligado a la naturaleza. Era pintor de casas, ahora ha elegido una nueva vida en la inmensidad de la montaña, una elección que, con esfuerzo y capacitación constante, terminó convirtiéndose en una realidad.