Hasta que la cabeza de Cristian "Cuti" Romero tocó la pelota en el minuto 79 lo que había en el aire era una mezcla de esperanza y desazón. Para todos los que estaban frente a la gran pantalla del Abasto Shopping ese segundo duró una eternidad. Por fin el grito contenido por más de una hora -en medio de dos goles egipcios- inundó todo cuando el balón golpeó la red del arco defendido por Mostafa Shobeir Oufa.
El marcador decía Egipto 2 Argentina 1. Pero ya el espíritu de la multitud celeste y blanca dentro del patio de comidas había cambiado. El ánimo se había recuperado con el coro de voces que alentaba, como siempre, porque "Argentina es un sentimiento, no puedo parar". La fe no estaba perdida.
Cuatro minutos más tarde, después de que las manos de Oufa le negaron el gol a Lionel Messi, el capitán argentino se despachó con una volea imparable que puso el 2-2 y provocó algunas lágrimas de emoción entre quienes se aferraban a sus seres queridos mirando a la pantalla.
"¿Qué es Argentina? Esto es Argentina. Sentarte a comer con gente que ni conocés y compartir con ellos un momento como este", dijo Sergio a Clarín. Él trabaja cerca del Abasto y, sin pensarlo, se encontró abrazado a Dylan en medio de la remontada histórica de Argentina. No se habían visto nunca antes en la vida.
Sufrimiento y alegría para pasar a cuartos de final. Foto Federico López Claro
A pocos metros de ellos, la familia de Germán Salguero seguía con los brazos entrelazados y con la mirada atenta a la gran pantalla. Los cuatro habían venido de la capital cordobesa de vacaciones a Buenos Aires, y al enterarse de que podían ver los octavos de final rodeados de todos los hinchas de la selección no dudaron en estar presentes para alentar.
"Hoy volvemos en auto a Córdoba y estamos seguros que con la victoria", aseguró Germán, sin soltar a su pequeña hija.
Ya en el tiempo de descuento, un centro perfecto de Lautaro Martínez cayó a la cabeza de Enzo Fernández, quien clavó el 3-2. Argentina lo dio vuelta.
Euforia desatada. Más gritos. La ilusión por la cuarta se tiñó de celeste y blanco, y la gente de todos los rincones del patio ya cantaba "que por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina yo te quiero bicampeón".
Hasta en los locales de fast food que rodean el corazón del Abasto lo que sobraron fueron la emoción y las canciones. Se recuperó la fuerza con la que minutos antes se había entonado el Himno Argentino a todo pulmón con la mano en el pecho.
La pasión desbordaba en el centro de este patio y cada quien se abrazó con el que tenía al lado cuando el árbitro francés pitó el final del partido. Argentina se metió en los cuartos de final de la Copa del Mundo con garra y corazón. Y algún que otro ataque de estrés.
Sonia junto a su familia tras la sufrida victoria de Argentina.
Ya lo había avisado antes Alexis Mac Allister: "Todos los partidos van a ser así, hay que estar preparado para sufrir".
"Estoy con taquicardia, qué partido más emocionante. Cuando estuvimos perdiendo sufrí mucho, fue demasiado. Me dio pena por Messi porque falló su penal. Vine con toda mi familia para verlo, soy de Bolivia pero amo Argentina", comentó Sonia Calatayud a Clarín. Hace 10 años que es una argentina más y siente los colores como el resto de sus familiares.
En medio de la alegría de la gente los empleados que estaban en su turno también tuvieron su merecido desahogo después de tanta angustia.
Era el caso de Maira, una joven que cumplía su turno en un local de golosinas dentro del shopping y que le dijo a Clarín que era la primera vez que le tocaba ver un partido en su horario laboral.
El almuerzo en el patio de comidas se transformó en una experiencia inolvidable. Foto Federico López Claro.
"No me esperaba ni de casualidad tanta gente, ni tanto ruido. Me habían contado de otros mundiales que se vivieron acá, pero no dimensioné todo esto. Pensé que iba a ser más tranquilo y que la gente lo veía en su casa. Yo creía que íbamos a sufrir de nuevo", contó Maira.
Por su parte, Valeria tenía su propia Copa del Mundo entre las cosas del local Açaí Brasil, frente a la enorme pantalla. Antes del partido le había dicho a Clarín que le había puesto 3 a 1 a favor de Argentina en el prode interno que tiene con sus compañeros de trabajo. Ahí compiten por un premio.
La erró por un pelo. Pero en algún momento estuvo bastante lejos de ese resultado.
"Hace siete meses que trabajo acá. Por ahora me vi todos los partidos de la Selección acá adentro y la verdad es que la gente trata de no molestar mucho cuando estamos viendo el partido. Me genera mucha adrenalina ver los partidos acá, es algo muy lindo de vivir", le explicó a este diario. Las banderitas de Argentina en sus mejillas le daban el toque a su cara de felicidad.
Valeria trabajaba en el shopping y se la vio con una copia de la Copa del Mundo. Foto: Federico López Claro.
Y en la locura de la hinchada argentina otras historias como la de Isela López, venezolana que vive hace 6 años en el país, volvía a recordar porque Argentina es "un sentimiento". Con su hijo de 11 años también se sumó a la marea Albiceleste que copó el Abasto.
"La mitad de mi corazón es de Argentina, la tengo como mi patria también. La emoción fue muy grande, ¡y ahora vamos por la cuarta! Mi hijo estaba muy nervioso, pero yo le dije 'lo vamos a dar vuelta, porque van a pelear hasta el final'", dijo Isela, vestida con la camiseta y con una sonrisa de oreja a oreja.
Al final hubo desahogo por el triunfo épico. Foto Federico López Claro.
Después de casi 100 minutos de un sinfín de emociones, la sonrisa y las lágrimas finales del capitán Messi le devolvieron la fe a esta tribuna de alrededor de 7.000 personas que vibró en Abasto, según datos que el Grupo IRSA, organizador de este multitudinario evento y propietario de Abasto Shopping, compartió con Clarín.
Los partidos de otras selecciones del mundo también se pasan por esta pantalla gigante que convoca a gente de todas partes para pasar un lindo momento con seres queridos y otros apasionados.
No es el primer mundial que se puede disfrutar en este concurrido patio de comidas en donde todos se convierten en hermanos por un rato.
La locura mundialista sigue en los cuartos de final y se pueden ver los siguientes partidos -hasta la final- en la mayoría de los shopping de IRSA: Abasto Shopping, Alto Avellaneda, Alto Comahue, Alto NOA, DOT Baires Shopping, Distrito Arcos, Mendoza Shopping, Soleil Premium Outlet, Terrazas de Mayo y Ribera Shopping en la Ciudad de Santa Fe.
"¿Hasta la final? ¡Dale que ahora nos volvimos a ilusionar!", le gritó al oído un chico a su amigo mientras se alejaban para, por fin, pedirse una hamburguesa y comer ya sin apuros y con la fe totalmente recobrada.
AA
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