Las plantas suelen reflejar en sus hojas cuando algo no anda bien. Hojas secas, ramas caídas o cambios de color son algunas de las señales que indican que algo no está funcionando correctamente.
En el caso del ficus, cuando las hojas empiezan a ponerse amarillas, muchas veces, el problema es que la maceta ya quedó pequeña y la planta necesita más espacio para desarrollarse.
Ante estos problemas, el jardinero y paisajista Diego Olivares explica que “si tu ficus tiene las hojas amarillas, te está pidiendo una maceta más grande”.
Olivares señala que algunos ficus empiezan a mostrar hojas inferiores amarillas cuando las raíces ya ocuparon buena parte de la maceta. En ese momento, la planta dispone de menos espacio para seguir desarrollándose.
Una forma de comprobarlo es retirar con cuidado el cepellón. Si las raíces giran alrededor de los laterales, forman una masa compacta o salen por los agujeros inferiores, el recipiente puede haber quedado chico.
La Royal Horticultural Society utiliza justamente esas señales para identificar plantas que necesitan un trasplante. También menciona el crecimiento escaso entre los indicadores de raíces congestionadas. El cambio debería ser progresivo. Pasar directamente a una maceta mucho más grande puede dejar demasiado sustrato húmedo alrededor de las raíces y favorecer problemas de exceso de agua.
Cómo cuidar un ficus para que mantenga sus hojas verdes
El ficus no es una única especie; el género reúne alrededor de 870 especies, según la base botánica de Kew Gardens. Entre las más habituales dentro de las casas aparecen Ficus benjamina, Ficus elastica y Ficus lyrata.
Aunque tienen diferencias, las tres necesitan abundante luz. La RHS recomienda ubicarlas en ambientes luminosos, generalmente con luz indirecta, y evitar exposiciones repentinas a un sol intenso que pueda quemar las hojas.
El riego es otro punto clave. No conviene hacerlo por calendario. Lo más seguro es comprobar el sustrato y volver a regar cuando la capa superior empezó a secarse, dejando siempre que el agua sobrante salga por los agujeros inferiores.
Cómo cuidar un ficus para que mantenga sus hojas verdes. Foto: IStock
El exceso de riego es uno de los errores más frecuentes con los ficus. Clemson University señala que mantener la tierra constantemente mojada puede favorecer la pudrición de raíces y provocar amarilleo y caída de hojas.
También conviene evitar corrientes de aire frío y cambios bruscos de temperatura. El Ficus benjamina, en particular, puede responder a un traslado o a un cambio de luz perdiendo parte de sus hojas.
Los errores más comunes al cuidar un ficus en casa
El primer error es interpretar cualquier hoja amarilla como falta de agua. En realidad, regar más frente a ese síntoma puede empeorar una planta cuyo sustrato ya permanece demasiado húmedo.
Otro error es cambiar constantemente el ficus de lugar. Algunas variedades se adaptan lentamente a una determinada cantidad de luz y pueden perder follaje cuando pasan de un ambiente luminoso a otro mucho más oscuro.
Tampoco conviene ignorar el polvo. Las hojas grandes del Ficus elastica y del Ficus lyrata pueden limpiarse suavemente con un paño húmedo para retirar la capa que se acumula sobre su superficie.
Los errores más comunes al cuidar un ficus en casa.
Las plagas también merecen una revisión. Cochinillas, escamas y ácaros pueden instalarse en tallos y en el envés de las hojas, por lo que conviene observar esas zonas cuando aparecen manchas, debilitamiento o caída inusual del follaje.
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