Hace poco el mercado bautizó el dólar vocero como el tipo de cambio en $ 1.800. Fue luego de que Adrián Ravier, vocero presidencial, dijera “que el dólar llegue a $ 1.800 en los próximos meses es una posibilidad”. Pero el Gobierno salió a hacer control de daños de esas declaraciones y del impacto de la suba del dólar de junio en la inflación, interviniendo el tipo de cambio en la zona $ 1.500. Este martes volvió a cerrar en ese nivel. El economista Andrés Borenstein ocurrentemente dijo esta semana que “el dólar cambió de dinámica: ahora camina y por momento trota, pero no galopapara referirse que deambula en este umbral. Una descripción que hace acordar el movimiento de Lionel Messi dentro de la cancha.

La pregunta lógica es ¿y si se activa de manera fulminante como Messi? ¿cuándo?

Según el economista Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, el frente cambiario es donde se juega la novedad más relevante luego de que el Banco Central administrara un techo de facto que corrió a $ 1.500 desde el anterior de $ 1.400. “Pero no sabemos si esa intervención es de corto plazo o de largo plazo. Lo lógico sería que fuese lo primero, un tipo de flotación sucia. Es lo que sucedió con el dólar en $ 1.400”.

El Gobierno administra riesgos que vayan a suceder con el precio del dólar. El año que viene enfrenta elecciones y llega con compromisos abultados de la deuda.

El domingo Javier Milei admitió esto. Fue cuando respondió a una pregunta de Luis Majul en LN+ que cuenta con entre US$ 60.000 millones y US$ 70.000 millones para enfrentar una eventual corrida en 2027. “Los riesgos existen, el tema es qué se hace ”, dijo . Acto seguido amontonó una fila de números con el fin de despejar dudas:

- “para fin de año habremos acumulado casi US$ 20.000 millones”.

- “tenemos cerrado todo el financiamiento y nos hemos pertrechado con algo más de US$ 20.000 millones”.

- “tenemos los swaps con Estados Unidos y estamos trabajando con China, otros US$ 20.000 millones”.

Milei cerró todo esto para decir que cuenta con “entre US$ 60.000 millones y US$ 70.000 millones” para enfrentar una crisis.

Los argentinos y el mercado hacen oídos sordos (el riesgo país subió ayer a 421 puntos).

Los primeros,porque siguen comprando dólares con el corazón, aún cuando Milei les hable con la billetera. No les interesan las cuentas del Gobierno sino que solo buscan cubrirse de eventuales saltos cambiarios.

“La demanda de dólares para atesoramiento es más baja que en 2025 pero aún es significativa, dice Caamaño.

El mercado, por su parte, pone la mirada en el hecho de que todavía no ve una economía que genere reservas suficientes para desembarazarse del Fondo Monetario. El país no se halla en condiciones de realizar pagos significativos de lo que le debe al organismo y de ahí que Kristalina Georgieva viajara a Neuquén la semana pasada. Allí se dio algún diálogo al respecto. El FMI adelantó públicamente que busca reducir su exposición y para ello la clave es que Argentina pague.

El economista y ex funcionario del Tesoro, Brad Setser, dijo el otro día que el actual nivel de tipo de cambio “fuerte es una preocupación” para generar estos dólares que buscan Georgieva y los mercados. “El dólar fuerte ayuda a la desinflación pero crea problemas en la cuenta corriente”.

También el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel piensa que el dólar está “barato” dadas las obligaciones que tiene la Argentina y como apunta Setser.

El tema es que para muchos la política cambiaria no avanzaría en esa dirección. Como dice Borenstein “el dólar cambió de dinámica, y no está mal [...] el Banco Central permitió que en junio y en julio subiera más que la inflación. Pero no mucho más. Esto es consistente con lo que piensa el mercado sobre un dólar cercano a los $ 1.650 hacia fin de año. Como tendencia, el peso no se sigue apreciando. Entonces, las compras serán una de las variables de ajuste para que el dólar camine y por momentos trote, pero no galopee”. Como Messi.

Para el economista Rodolfo Santángelo lo importante más allá de la cuenta que hace Milei, de si el Gobierno tiene o no poder de fuego para abastecer una corrida o si el Tesoro vende dólares para intervenir, “lo que importa es si compran divisas para pagar la deuda, ahí está la cuestión”.

Santángelo apunta que en lo que va del año las personas se hicieron de un monto de dólares por un monto similar al que compró el Banco Central (unos US$ 13.000 millones). Y dado que el tipo de cambio se mantuvo estable (sube 2,6% el mayorista en 2026) quiere decir que hay una oferta de dólares que provee las divisas para esta pax cambiaria. ¿De dónde vienen? De un superávit comercial mayor al esperado (Santángelo lo estima en US$ 27.000 millones para este año) y financiamiento de las empresas en el exterior, sobre todo energéticas.

Precisamente en los próximos días habría buenas noticias desde ese lado. Los reportes de los balances del segundo trimestre de empresas como YPF reportarán ganancias al contabilizar la suba del petróleo y la recomposición del precio de las naftas. En el caso de esta última compañía sería récord histórico. La firma que conduce Horacio Marín asimismo se encamina a presentar en las próximas semanas la solicitud del nuevo RIGI para el proyecto de Gas Natural Licuado que tiene con la italiana ENI y al emiratí XRG. Ahí están los dólares que vino a palpar Georgieva y que los argentinos por ahora llevan al colchón. Más todavía si el tipo de cambio sigue ‘caminando’ en la zona de $ 1.500 y percibiéndose como barato. “La calle estaría mejor con un dólar un poco más caro”, dijo Miguel Angel Broda.