El Gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva rebajó sus relaciones diplomáticas con Argentina al nivel de "encargado de negocios", tras la nueva ola de insultos de Javier Milei hacia el jefe de Estado vecino.

Asi se lo comunicó esta tarde al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, cuya estadía allí dependerá de lo que decida hacer Milei.

Según pudo saber Clarín de fuentes oficiales vecinas, la decisión implica que por orden del canciller Mauro Vieira, su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, no volverá a nuestro país.

En Brasilia, remarcaron que desde el domingo último, en su entrevista con LN+, el libertario no sólo ratificó sus epítetos de "ladrón" y "corrupto" contra Lula da Silva una vez más, sino que lo hizo cuatro veces.

Tras los insultos de Milei, Lula tildó al argentino de "tipo", de "cosa" y calificó sus declaraciones como un "disparate".

Una distensión que no llegó

El fin de semana, tras unas declaraciones del canciller argentino Pablo Quirno, en Radio Mitre, se pensó que la situación se iba distender y que había una posibilidad de que Bitelli volviera a la Argentina.

Bitelli estaba en su país, convocado de urgencia luego de que el sábado 25 de julio en un acto en el que Milei viajó a San Pablo para apoyar al candidato de la derecha Flavio Bolsonaro emitiera una serie de insultos hacia Lula y hacia el juez del máximo tribunal de justicia de Brasil Alexandre de Moraes, que no lo dejó visitar a Jair Bolsonaro (padre del candidato).

El expresidente de Brasil cumple prisión domiciliaria condenado por encabezar un intento de golpe de Estado contra Lula.

La medida se hizo conocida en Buenos Aires justo cuando Quirno hablaba en la despedida del embajador de Israel Eyal Sela que organizó el empresario Mario Montoto, presidente de la Cámara de Comercio Argentina Israelí.

Fuentes del Gobierno consultadas por Clarín este martes a la noche no tenían decidido el futuro de la situación con Brasil. Todo da cuenta de qué esperarán el devenir politico en el país vecino tras la elecciones presidenciales del 4 de octubre.

Sin embargo, un vocero consultado dijo a este diario que el Gobierno ya se había pronunciado, refiriendo a las palabras del canciller Quirno, del viernes pasado en Radio Mitre. Ahí dijo que el gobierno de Milei no buscaba romper relaciones con su principal socio en el Mercosur. Y habló de "diferencias ideológicas" entre Milei y Lula, quienes en realidad se detestan.

El ministro Quirno viajó junto a Karina Milei al acto del presidente con Flavio Bolsonaro y estuvo en primera fila en San Pablo cuando el libertario gritaba sus insultos a Lula.

El gobierno brasileño, que enfrenta otra escalada diplomática con la administración de Donald Trump, considera que Milei no actúa solo sino por su incondicionalidad con el republicano. Para el caso, la orden para estos meses que quedan de campaña electoral apunta a vigilar toda injerencia extranjera también en las redes sociales.