El Gobierno estimó que el costo del practicaje en los puertos argentinos es hasta cuatro veces más alto que en terminales de otros países. El tarifario por ese servicio, obligatorio para embarcaciones de pasajeros y de transporte, forma parte del conflicto abierto tras un decreto desregulador de Federico Sturzenegger, que generó una medida de fuerza entre los prácticos y que paralizó la actividad portuaria.
Desde el Ministerio de Desregulación aseguraron que las embarcaciones que operan en la Argentina pagan entre dos y cuatro veces más que en terminales comparables del exterior. El relevamiento fue presentado por esa cartera como uno de los principales argumentos para defender los cambios introducidos por el decreto 690, que modificó el régimen de practicaje y pilotaje.
Según el comunicado oficial, un buque carguero de tipo Panamax que ingresa a puertos internacionales paga entre US$ 1.500 y US$ 4.700 por el servicio de practicaje. En cambio, en la Argentina ese costo oscila entre US$ 9.364 y US$ 16.903, dependiendo del puerto de destino.
El caso de mayor costo, de acuerdo con la información oficial, corresponde al ingreso por el Río de la Plata y el Puerto de Buenos Aires, donde el practicaje alcanza los US$ 16.903. En otros puertos argentinos no patagónicos el valor informado es de US$ 9.364, mientras que en los puertos patagónicos asciende a US$ 11.237.
Como referencia internacional, el Ministerio señaló que el servicio cuesta US$ 4.476 en Everglades (Estados Unidos), US$ 4.729 en Gdansk (Polonia), entre US$ 2.245 y US$ 3.524 en Veracruz (México), entre US$ 1.511 y US$ 3.505 en Southampton (Reino Unido) y entre US$ 1.558 y US$ 3.121 en Cork (Irlanda).
Con esos datos, afirmó que "un barco que ingresa a un puerto argentino puede pagar el doble, el triple o hasta cuatro veces más que en puertos comparables de Europa, Estados Unidos o México".
La cartera que conduce Sturzenegger también comparó el costo del traslado del práctico hasta el buque. Según el comunicado, ese servicio cuesta US$ 2.000 en Buenos Aires y Quequén, frente a US$ 200 en Everglades, US$ 300 en Valparaíso, US$ 402 en Veracruz y US$ 415 en Southampton. En Bahía Blanca, agregó, el valor "incluso puede alcanzar US$ 5.718".
Para el Ministerio, esas diferencias responden a un esquema regulatorio que "terminó convirtiéndose en un sistema plagado de regulaciones que restringían la competencia, obligaban a contratar servicios incluso cuando ya no eran necesarios y multiplicaban artificialmente los costos", lo que calificó como "otro componente del llamado costo argentino".
En ese marco, el Gobierno sostuvo que el decreto 690 elimina la obligación de contratar un práctico cuando el capitán ya acreditó experiencia en la zona, amplía el tamaño mínimo de los buques alcanzados por el practicaje obligatorio, elimina la segmentación geográfica que obligaba a cambiar de práctico durante un mismo recorrido, flexibiliza el ingreso de nuevos profesionales habilitados y abre a la competencia el servicio de traslado de prácticos.
"La seguridad sigue siendo prioritaria. Lo que desaparece es la regulación que confundía seguridad con privilegios y terminaba protegiendo un mercado cerrado en lugar de proteger la navegación", sostuvo el Ministerio. Además, afirmó que "cada dólar que un exportador deja de pagar en costos regulatorios innecesarios es un dólar que mejora la competitividad argentina".
El practicaje es ejercido por profesionales independientes, por lo que no se trata de una medida de fuerza sindical. Así lo aseguró el presidente de la Cámara de Practicaje John Ryan, en declaraciones en Radio Mitre.
“No estamos de paro porque los prácticos no estamos agremiados ni tenemos convenio colectivo. Somos profesionales independientes de libre contratación. Son decisiones individuales de cada colega de no tomar nuevos servicios por la irrupción de un decreto que pone en riesgo la seguridad de la navegación y del medio ambiente”, dijo.
Además aseguró que las cifras que planteó Sturzenegger sobre el costo en puertos de otros países no son ciertas porque los números que atribuyó ese ministerio a los puertos nacionales corresponden a los honorarios de más de un práctico y por distancias mucho más largas que en otros países.
Además, aseguró que del costo total de unos 45.000 dólares que factura el servicio completo (el cual incluye lanchas de transbordo, seguros, logística y posicionamiento), cada profesional percibe entre 2.000 y 4.000 dólares netos por trabajo realizado.
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