La retención de tareas que llevan a cabo los prácticos y que mantiene paralizados a los principales puertos de la Argentina complica la logística de la distribución de combustibles en el país, aunque por el momento no provocará un desabastecimiento.
En la industria energética las voces -todas en off the record- coinciden en que "por ahora" los problemas son retrasos en la llegada de crudo a las refinerías y en la salida de nafta y gasoil, principalmente, aunque tienen capacidad de almacenamiento y alternativas para evacuar su producción por camiones.
El cuadro será más complejo si el conflicto se extiende por 2 o 3 días más, cuando sí afectará de lleno al abastecimiento en Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut, que reciben el combustible a través de buques que entran a Comodoro Rivadavia. En tal caso, las refinerías deberán dejar de procesar parte del crudo.
Incluso, si en una semana no se normaliza, también impactará sobre la producción en Vaca Muerta y la cuenca del Golfo San Jorge, donde se debería cerrar la inyección de petróleo de los pozos. Son complicaciones que ya se imaginan en las empresas para evaluar opciones, pero que hoy están lejos de ser una realidad.
"Ya hay buques petroleros que están esperando para entrar y no pueden hacerlo. Esto afecta a todos", cuentan entre las petroleras que exportan el crudo de Vaca Muerta a Estados Unidos.
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