La historia empezó en 1877, en Mallorca –una de las Islas Baleares, España- cuando Antoni Fluxà abrió un taller artesanal de zapatos en Inca, una ciudad en el corazón de la isla. Un negocio que fue creciendo, mutando, y que también fue germen de lo que hoy es una de las grandes cadenas de hoteles y resorts frente al mar.

Vayamos por partes. Resulta que Antonio (o Antoni) quería hacer los mejores zapatos, así que viajó a Inglaterra, donde estuvo estudiando los procesos industriales por unos años y regresó con maquinaria que revolucionó la fábrica. Es más, Mallorca se posicionó internacionalmente en producción de calzado y aún hoy, en cualquier descripción de la isla, se destaca la industria del calzado, textil y la marroquinería. Tanto la famosa marca española de calzado y accesorios de lujo Lottusse como Camper son propiedad de distintas ramas de familia Fluxà.

Volvamos a nuestra historia. Como uno puede imaginar, en un lugar con más de 500 kilómetros de costa, donde abundan las calas de arenas blancas y aguas deliciosas y cristalinas, a mediados del siglo XX empezó a despegar la actividad turística. Así que en 1956, la familia Fluxà compró Viajes Iberia, una red de ocho agencias de viajes. Miguel Fluxà, nieto del fundador, se ocupó de la gestión del negocio. Tuvieron buses con circuitos en la isla y unas décadas más tarde llegó el primer hotel, que marcó también el nacimiento de Iberostar a comienzos de los años 80.

La fábrica de zapatos en Inca, Mallorca, que dio lugar a nuevos negocios en la familia. Foto Grupo Iberostar

Ese primer hotel de Mallorca fue el Iberostar Waves Ciudad Blanca en Alcúdia, en el norte de la isla, que abrió en 1986. Es un hotel 4 estrellas que sigue operando a orillas del mar y con acceso directo a la famosa playa de Muro.

Miguel ya tiene 88 años y sus hijas Sabina y Gloria están a cargo del negocio, que este 2026 celebra 70 años (y los 40 del primer hotel).

Parte de los hitos del crecimiento de la compañía hotelera a lo largo de estos años -son varios, elegimos algunos- podrían ser el inicio de la “internacionalización” a partir de 1993 con el primer hotel en el Caribe, el Iberostar Bávaro de Punta Cana (República Dominicana), la creación de su propia aerolínea (Iberworld funcionó entre 1998 y 2013, con rutas en España, Reino Unido y el Caribe) o la llegada a Brasil, en 2006, con un hotel en Praia do Forte.

La playa del hotel Iberostar Selection Coral Bavaro en República Dominicana. Foto Iberostar

Actualmente la cadena Iberostar tiene más de 100 hoteles, en 35 destinos de playa de 14 países, además de un equipo de 40.000 personas de 95 nacionalidades.

¿El último hotel que abrió sus puertas? El Iberostar Selection Montenegro, un establecimiento 5 estrellas que se inauguró en junio de este año, con 292 suites y villas sobre la costa de Riviera de Bar, en el mar Adriático.

Dato para el público argentino que multiplicó sus viajes a Aruba a partir del vuelo directo de Aerolíneas Argentinas: en enero de 2025, abrió el JOIA Aruba by Iberostar –lujo y comodidad sin ostentación-, sobre la icónica Eagle Beach, una playa que suele aparecer entre las más lindas del mundo en diferentes rankings.

Relax total en el hotel de Aruba. Foto Iberostar

Y en breve –noviembre 2026- esperan abrir el primer hotel de la cadena en la región de África oriental y considerado un hito en la trayectoria internacional de la compañía: Iberostar Selection Zanzíbar, frente a Muyuni Beach, en la costa este de esta isla del océano Índico que es parte de Tanzania.

Crecimiento, responsabilidad y turismo sustentable

Con los años, Iberostar decidió centrarse exclusivamente en hoteles de playa, de ahí el nombre de Iberostar Beachfront Resorts.

Mientras siguen buscando nuevas locaciones para sus hoteles y mejoran los ya existentes amoldándose a las tres marcas que definieron en 2024 -Waves, Selection y JOIA-, también empezaron a preocuparse por el medioambiente (y ocuparse).

Miguel Fluxà junto a sus hijas Gloria y Sabina. Foto Grupo Iberostar

En su visión a largo plazo, Miguel estableció que el negocio turístico tenía que ser sostenible en el tiempo, y que había que impulsar un cambio positivo a través del turismo sostenible. Un objetivo que, claro, no puede cumplirse de manera exitosa como proyecto individual, sino que requiere del apoyo de los actores locales, la infraestructura, los gobiernos y, claro, de los viajeros.

En 2017 lanzaron Wave of Change para el cuidado de los océanos y desde 2019 tienen, por ejemplo, un Laboratorio de Corales en el Iberostar Selection Bávaro de República Dominicana.

Otros ejemplos concretos de su “ocupación” por el entorno: tienen equipos específicamente dedicados a reducir, reciclar y reutilizar y buscan avanzar hacia una economía circular (por ejemplo, involucrar a los proveedores para priorizar opciones duraderas, reutilizables o biodegradables y evitar materiales innecesarios, o diseñar edificios eficientes energéticamente), al tiempo que en las cocinas de gran parte de sus hoteles utilizan herramientas que les permiten controlar y reducir el desperdicio de alimentos.

Los resultados están medidos: desde 2021, redujeron más del 80 % de los residuos enviados a vertederos. Y aseguran que el 93% del pescado y marisco que se sirve en los hoteles procede de fuentes responsables.

El Laboratorio de Corales, una de las iniciativas de la cadena hotelera. Foto Abel Trujillo / Iberostar

“Hace cuatro años iniciamos un ambicioso proyecto para reducir los residuos que enviamos al vertedero e introducir la circularidad en nuestras operaciones. No se trataba de un proyecto aislado, sino de un cambio fundamental en la forma de gestionar nuestro negocio. Esto implicó alinear las prioridades estratégicas internas, los objetivos comerciales e incentivos”, dijo Gloria Fluxà, que ocupa el cargo de Vicepresidenta & Chief Sustainability Officer en el Grupo Iberostar, durante la presentación conjunta que hizo su compañía hotelera junto con Circle Economy y ONU Turismo en enero pasado.

La sostenibilidad y el turismo regenerativo requieren tiempo, concientización y cambios paulatinos pero constantes. Como lo explica la empresaria: “Creemos que así es como comienza el cambio sistémico: no con una sola gran decisión, sino con miles de pequeñas elecciones alineadas en la misma dirección. La transición hacia una industria hotelera circular requerirá ir más allá de los esfuerzos individuales y comprometerse con acciones colaborativas en diferentes áreas para implementar un cambio sistémico. Sólo entonces podremos escalar el impacto positivo y fortalecer la competitividad y el futuro de nuestro sector”.