Algunas personas atraviesan la temporada de infecciones con una sucesión de resfriados, mientras que otras apenas se ven afectadas, incluso ante la misma exposición viral. La diferencia no reside únicamente en el patógeno, sino en la respuesta del sistema inmunitario, un sistema complejo cuya eficacia depende de factores genéticos, la edad, el estilo de vida y determinadas enfermedades o tratamientos.
Silvia Sánchez-Ramón, inmunóloga clínica y presidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), con amplia experiencia en inmunodeficiencias y enfermedades autoinmunes, explica por qué hay personas más propensas a las infecciones y qué podemos hacer para cuidar nuestras defensas. La experta desvela qué hay detrás del concepto “tener las defensas bajas” y qué hábitos tienen realmente impacto en la salud inmunológica.
Para empezar, ¿por qué hay personas que se resfrían mucho más que otras, incluso cuando están expuestas a los mismos virus?
Ante una misma infección, la diferencia depende básicamente de nuestro sistema inmunitario. Hay una serie de factores genéticos que influyen mucho, como los sensores de los virus de la inmunidad innata o los genes del sistema de histocompatibilidad (HLA), que nos permiten discriminar entre lo propio y lo ajeno. Se ha visto que tener un determinado HLA te puede hacer responder menos o responder mucho más a una determinada infección.
¿Qué papel juegan la edad y otros factores externos? Foto: sicam.org.es
¿Qué papel juegan la edad y otros factores externos?
Los extremos de la vida son importantes: los prematuros o los bebés todavía no tienen madurez de su sistema inmunitario y tienen más riesgo de determinadas infecciones. Las personas mayores, a partir de los 70 años, responden mucho menos a las vacunas, es decir, que nuestra capacidad de respuesta es menor. Luego están los tratamientos inmunosupresores, que son una causa muy importante de que seamos más vulnerables a las infecciones, y enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades renales o hepáticas.
Es muy común escuchar que alguien “tiene las defensas bajas”. ¿Es un término real o lo utilizamos demasiado en general?
Es un término que se entiende muy bien, pero realmente el sistema inmunitario tiene una función que va muchísimo más allá de las defensas frente a infecciones. Es más un sistema de regulación interna. En enfermedades autoinmunes o en la alergia no son defensas bajas, son defensas excesivamente altas o respuestas inadecuadas. Cada vez se va entendiendo más como que el sistema inmunitario es un sistema de regulación interna que afecta a todas las funciones del organismo.
¿Hay factores externos que puedan influir en estas defensas, como las rutinas que todos podemos tener?
Sí, está muy demostrado que la malnutrición afecta claramente la función inmunitaria, porque las células de la inmunidad requieren que tengamos las vitaminas y oligoelementos en el rango normal. También todo lo que es la flora intestinal o microbiota es muy importante: muchas enfermedades autoinmunes se están asociando con una flora intestinal menos diversa. Un adecuado descanso es clave, porque el estrés crónico mantenido también va a afectar nuestra capacidad de respuesta. Y hacer ejercicio físico regular mejora la función del sistema inmunitario, aunque un exceso de ejercicio tiene un efecto detrimental.
¿Hay consejos reales y con evidencia médica para mejorar nuestro sistema inmunitario?
Sí que hay estudios, la mayoría observacionales, que demuestran que un ejercicio físico regular moderado beneficia, además beneficia incluso los linfocitos que salen del timo, que al final es nuestra respuesta fundamental frente a los virus. Una dieta variada también afecta positivamente. Lo que pasa es que no existe a día de hoy un protocolo mágico para dar probióticos específicos o una receta concreta. Hay que personalizar siempre.
¿Qué señales deberíamos interpretar si una persona tiene resfriados repetidos?
Lo primero que habría que hacer es estudiar por qué tiene esos resfriados. A partir de tres resfriados en un año ya se supone que habría que hacer un estudio y, por supuesto, ante cualquier infección grave o bronquitis de repetición, una neumonía u otra infección grave, habría que hacer un estudio de qué está pasando para ir a la causa. La causa puede ser que tenga una inmunodeficiencia o un defecto de alguno de estos componentes esenciales para un normal funcionamiento de la inmunidad.
¿Qué medidas preventivas recomendaría para alguien que se enferma con frecuencia?
Vacunar es una medida esencial para prevenir, pero yo, como inmunóloga, me gusta hacerlo de manera personalizada, porque realmente le das al paciente lo que necesita para reforzar su respuesta. Después, todo lo que son hábitos de vida, suplementos de aquellos componentes, oligoelementos o vitaminas o nutrientes de los que el paciente tiene un defecto. Recomendarle hacer ejercicio físico, pero dentro de sus posibilidades y que sea factible, que descanse, que duerma unas horas, por lo menos siete horas, y que evite todos los mecanismos antiestrés.
Irene Marsal
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