El volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca, en el suroeste de Colombia, pasó este 1° de agosto de 2026 al estado de alerta naranja, el segundo nivel más crítico en la escala de riesgo volcánico. La decisión fue tomada por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) ante el registro de los parámetros más altos desde que se inició el monitoreo del volcán en 1993: columnas de gas y ceniza de hasta 3.400 metros sobre la cima, temperaturas estimadas en torno a los 140 °C y emisiones de dióxido de azufre de hasta 4.200 toneladas por día.
El cambio no fue repentino. Desde el 20 de julio pasado, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán venía registrando un aumento sostenido en la actividad del volcán, que incluye mayor energía sísmica a un kilómetro por debajo del cráter y concentraciones de dióxido de carbono de 688 partes por millón medidas en el suelo. La única variable que se mantuvo estable fue la deformación del suelo, lenta y constante desde 2022.
"A partir de este momento cambio de estado de alerta amarillo a naranja. En el estado de alerta naranja, la posibilidad de que ocurra una erupción más grande de la que venimos observando en las últimas semanas ahora es mayor. Aunque no sabemos si ocurrirá, debemos estar preparados", declaró Nathalia Contreras, directora de Geoamenazas del SGC.
La autoridad aclaró que el estado naranja no equivale a una erupción inminente ni garantizada, pero sí exige una preparación activa por parte de las autoridades y las comunidades. Además, el SGC advirtió que pueden producirse variaciones temporales en la actividad durante este período —con momentos de aparente calma— sin que eso signifique que el volcán haya vuelto a una condición estable. Para retornar al nivel amarillo se requiere una evaluación sostenida de todos los parámetros monitoreados.
Comunidades indígenas y campesinas, en el área de amenaza
Según el mapa de amenaza volcánica elaborado por el SGC en 2014, los municipios de Puracé, Popayán y Sotará son los más expuestos ante una erupción de consideración. En esas zonas habitan, principalmente, comunidades indígenas y campesinas, entre ellas el Resguardo Indígena de Puracé, Kokonuko y Paletará, el reasentamiento indígena de Juan Tama de la etnia Páez —pueblo Nasa— y asentamientos del pueblo misak.
El Puracé ya estuvo en alerta naranja en mayo de 2024 y noviembre de 2025; ahora superó todos los récords históricos. Foto: Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Los fenómenos volcánicos que podrían afectar esas poblaciones incluyen flujos piroclásticos en inmediaciones del Puracé, y lahares o flujos de lodo con dirección a Paletará y Popayán. Ante ese escenario, el SGC recomendó a las comunidades seguir exclusivamente la información oficial de la entidad, las alcaldías locales y la Gobernación del Cauca, y contrastar todo lo que circule por redes sociales.
"Nos encontramos trabajando articuladamente con las comunidades y las diferentes instituciones que hacen parte del Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres para lograr una toma de decisiones informada basada en la información científica generada por el SGC", afirmó Julio Fierro Morales, director general del organismo.
El coordinador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, Jaime Raigosa, fue más directo con la advertencia territorial: "Invitamos a las comunidades a que no se acerquen a la parte alta de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, ya que en cualquier momento pueden ocurrir emisiones súbitas de gases y ceniza que podrían poner en riesgo sus vidas".
Un volcán con historial de escaladas rápidas
El Puracé no llegó a este punto sin señales previas. Desde 2021 viene presentando cambios graduales en su comportamiento, con una primera escalada significativa en marzo de 2022, cuando se registró el mayor número de sismos diarios desde el inicio del monitoreo. Ese proceso culminó en una pequeña erupción freática en el cráter del volcán Curiquinga el 29 de marzo de aquel año, lo que llevó al SGC a elevar la alerta a amarilla.
El nivel naranja ya había sido declarado en dos oportunidades anteriores: el 3 de mayo de 2024, ante variaciones en sismicidad, deformación del suelo y composición de gases; y el 29 de noviembre de 2025, cuando se registraron emisiones de ceniza que no se producían desde 1977. En esa última ocasión, la alerta naranja se mantuvo hasta el 22 de enero de 2026, cuando el volcán retornó al nivel amarillo. Cinco meses después, los parámetros volvieron a escalar hasta superar todos los registros históricos.
El Puracé es considerado uno de los volcanes más activos de Colombia. Es un estratovolcán con predominio de actividad explosiva, dos cráteres —uno exterior de 900 metros de diámetro y uno interno de 550 metros— y al menos 14 erupciones menores documentadas desde 1827, además de la última erupción de magnitud considerable, ocurrida en marzo de 1977. En la actualidad cuenta con una red de vigilancia de 97 estaciones de monitoreo, lo que lo convierte en uno de los volcanes mejor instrumentados del país.
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