El 4 de julio y el 9 de julio se festejan la independencia de los Estados Unidos (1776) y de la Argentina (1816), y el 14 de julio es la toma de la Bastilla en Fancia (1789). Mientras que las fechas de los aniversarios de la independencia entre EE.UU. y nuestro país tuvieron casi 40 años de diferencia, en 1776 fue también la creación del Virreinato del Río de la Plata, con lo cual en 2026 ambos países cumplimos 250 años desde entonces.
Ese año también tuvo implicaciones para lo que sucedió en el resto del mundo, especialmente entre los diferentes reinos europeos que venían negociando and peleando entre sí y se habían lanzado a la conquista de los territorios en el resto del mundo desde los 1500s.
Mi punto de análisis acá es lo que Winston Churchill llamó la “primera guerra mundial”: la Guerra de los Siete Años entre 1756 y 1763. El punto central fue la rivalidad entre el Reino Unido y Francia alrededor del interior de Norteamérica, las islas azucareras del Caribe, las estaciones de trata de esclavos de África Occidental, el comercio con la India y Filipinas. Había otras rivalidades en el centro de Europa entre Prusia y Austria, y con diferentes participantes incluyendo de otros reinos.
Los combates estallaron en Norteamérica en 1754, cerca de Pennsylvania, en lo que se llamó la “Guerra entre Francia y los Indígenas” (diferentes grupos indígenas estaban divididos entre los países europeos). En mayo 1756 el Reino Unido (juntos Prusia, Hannover, Portugal -desde 1762-, y unos estados alemanes más pequeños) y Francia (con Austria, Rusia -hasta 1762-, Suecia, Sajonia y España-desde 1762) entraron en una guerra que abarcó las Américas, Europa, Africa and Asia. El Tratado de París de 1763 pone fin a la guerra.
Entre otras cosas, Francia es expulsada de Norteamérica continental; Gran Bretaña obtiene Canadá y todo el territorio al este del Misisipi; España cede Florida a Gran Bretaña, pero recupera La Habana y Manila; y Rusia sigue en posesión nominal de Alaska. La parte de EE.UU. al oeste del Misisipi, era una mezcla de tribus indígenas y colonos de varios países europeos. Todos los países combatientes terminaron con grandes problemas fiscales.
El Reino Unido trató de cobrar esos costos de las guerras con diferentes impuestos (dado un imperio más extenso luego de la Guerra de Siete Años). La resistencia a estas medidas (empezando en 1764 con Ley del Azúcar y luego de una serie de medidas que terminan en 1773 con la Ley del Té y que lleva “Motín del Té” de Boston), que llevan al Primer Congreso Continental en 1774 (Filadelfia), a la Declaración de la Independencia de 1776 y la continuación de la guerra de las 13 colonias de EEUU contra el Reino Unido.
Francia, convencida por Jefferson y Franklin, y con un apoyo de España a Francia (pero no a las colonias de EEUU por su oposición al monarca del Reino Unido), se unen a las 13 colonias y son importantes en su triunfo, firmado en 1783. El Reino Unido consideró más importantes otras partes de su imperio (como las islas azucareras del Caribe y la India). Francia continúa su larga caída económica, social y políticas, con la Revolución Francesa (entre 1789 y 1799) y el gobierno de Napoleon (de 1799 hasta su derrota final en Waterloo en 1815), que incluyen entre otras cosas la invasión de España (en 1808 coloca a su hermano Joseph Bonaparte).
En España, afectando por los cambios post los Siete Años de Guerras, bajo el mandato de Carlos III, tratan de reforzar su situación en Latino América: una reconstrucción y expansión del ejército colonial, que incluía milicias criollas; el sistema de intendencia para reforzar la administración y la recaudación de impuestos; y la progresiva liberalización del comercio, que culminó con el Reglamento de Libre Comercio (1778). Además, se creó el Virreinato del Río de la Plata (1776) para frenar las ambiciones portuguesas y británicas en el Atlántico Sur y asegurar la ruta de la plata de Potosí a través de Buenos Aires, en lugar de dar la vuelta por el Pacifico y salir por La Habana.
Esto cambió la importancia de nuestro actual capital. Las reformas diseñadas para fortalecer el imperio habían comenzado a corroerlo: una mayor tributación y un control más estricto provocaron la revuelta de los Comuneros en Nueva Granada (1781) y la gran rebelión de Túpac Amaru en Perú (1780-1783); la liberalización comercial elevó las expectativas regionales; y las nuevas milicias pusieron armas y organización en manos coloniales. Cuando la invasión de España por parte de Napoleón en 1808 destrozó la legitimidad de la corona, estas presiones acumuladas estallaron en las guerras de independencia hispanoamericanas (1810-1826), siendo el Río de la Plata una de las primeras jurisdicciones en separarse.
Ahora, 250 años después y frente al mundo actual de cambios profundos, es también importante ver el contexto presente con una visión global. No se trata solamente de considerar que ahora son más actores mundiales, sino también que las ideas de libertad, igualdad y democracia, que tanto éxito tuvieron en esa época, continúan aún en la agenda de la humanidad.
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