Marine Le Pen fue declarada culpable de desvío de fondos públicos y condenada a un año con brazalete electrónico e inhabilitación para ejercer cargos públicos durante tres años. Sin embargo, su inhabilitación ya se ha cumplido, por lo que podría ser candidata presidencial en las elecciones de 2027.
No obstante, ella considera que no puede hacer campaña con un brazalete electrónico, especialmente cuando es una de las candidatas favoritas, y que, materialmente, no podría ser candidata en esas condiciones.
Al salir de los tribunales, el abogado de Le Pen aclaró que será ella quién decida qué hacer. Y que tomarán una decisión este mismo martes por la tarde.
Una decisión maquiavélica de la justicia: no puede impedirle ser candidata, pero le impone un brazalete electrónico a una candidata presidencial. El brazalete electrónico es una privación de libertad y no tiene antecedentes en Francia para un caso como este.
El veredicto y sus consecuencias
En plena ola de calor en Francia, la líder del partido de ultraderecha Reagrupación Nacional conoció su futuro legal y político este martes 7 de julio. El Tribunal de Apelación de París emitió su veredicto en el caso relativo a los asistentes parlamentarios de los eurodiputados del Frente Nacional (actual Reagrupación Nacional).
La líder de Rassemblement National, Marine Le Pen. Foto: EFE
Será Le Pen quien deba decidir si es candidata con brazalete electrónico. Esta sentencia, muy esperada, determinó que la expresidenta de Reagrupación Nacional podrá presentarse a las elecciones presidenciales de 2027, pero con brazalete durante un año. ¿Un candidato presidencial que puede llegar al Elíseo con brazalete electrónico?
La audiencia comenzó a las 13:25. Marine Le Pen llegó con su séquito, vestida con un blazer rosa, pantalones y zapatos negros y una camiseta blanca. Los curiosos del público le sacaban fotos. "Gracias por estar aquí", les dijo Le Pen a sus seguidores.
"Los hechos son graves", dijo la jueza al iniciar la audiencia, pero aclaró: "No hay ausencia de enriquecimiento personal".
Las acusaciones
Los tribunales acusaron a Marine Le Pen y a Reagrupación Nacional (entonces llamado Frente Nacional) de utilizar fondos del Parlamento Europeo para pagar a empleados del partido entre 2004 y 2016. Según la acusación, presentada a principios de febrero, Marine Le Pen fue considerada el "cerebro" de una trama de malversación de fondos, orquestada por su padre, Jean-Marie Le Pen.
"Sea cual sea la decisión, nunca nos desanimaremos, siempre lucharemos, llegaremos hasta el final, hasta la victoria", declaró Marine Le Pen el sábado, junto a su protegido Jordan Bardella, en Liévin, su bastión en la región de Pas-de-Calais.
Marine Le Pen y Jordan Bardella. Foto: Reuters
La líder de Reagrupación Nacional fue condenada el año pasado en primera instancia a una inhabilitación de cinco años para ejercer cargos públicos, con efecto inmediato, por malversación de fondos del Parlamento Europeo.
La confirmación de esta condena le impediría presentarse a las elecciones del 18 de abril y del 2 de mayo de 2027, y Marine Le Pen tendría que ceder el puesto a Jordan Bardella, de 30 años. Se espera que la diputada anuncie su decisión en el informativo de las 20:00 horas de TF1.
Presión sobre los jueces
Marine Le Pen, que es abogada, presionó a los jueces antes de emitir un fallo trascendental para su futuro como candidata presidencial. "Soy consciente del peso que recae sobre sus hombros", declaró la líder de Reagrupación Nacional, partido de derecha populista, añadiendo que una decisión de inhabilitarla el martes "impediría que nuestro país funcione democráticamente".
La sentencia del Tribunal de Apelación de París influye en gran medida en las elecciones presidenciales de 2027. Si Le Pen, de 57 años, no es candidata, el partido podría ser representado por Jordan Bardella, el presidente del partido, de 30 años.
Bardella o Le Pen
Jordan Bardella y Le Pen cargan cabritos en una muestra del agro en París. Foto: EFE
Según los sondeos, cualquiera de los dos estaría bien posicionado para ganar, en un contexto de auge mundial del populismo de derecha y de descontento generalizado en Francia con los partidos moderados que han gobernado bajo la presidencia de Emmanuel Macron, quien no puede optar a un tercer mandato.
Una encuesta de Ifop-Fiducial para Le Figaro, realizada el mes pasado, indicaba que Bardella gozaba de mayor popularidad que su mentora. Con él como candidato, Reagrupación Nacional obtendría el 36 % de los votos en la primera vuelta de las elecciones. Con Le Pen como candidata, el porcentaje sería del 32 %.
Su rival más cercano, Édouard Philippe, exprimer ministro de centro-derecha de Macron, se situaba 12 puntos porcentuales por detrás de Le Pen y 16 por detrás de Bardella.
A pesar de ello, los adversarios de Reagrupación Nacional e incluso algunos de sus propios diputados sostienen que Le Pen sería mejor candidata. Ella ya ha aspirado a la presidencia en tres ocasiones desde que asumió el liderazgo del partido en 2011, tomando el relevo de su padre, Jean-Marie Le Pen. Perdió dos veces frente a Macron y conoce bien la dinámica de una campaña electoral.
Bardella carece de experiencia en una carrera presidencial, aunque ha liderado el partido en elecciones generales y europeas. En las últimas semanas, se ha mostrado a la defensiva ante las críticas sobre su relación con la princesa María Carolina de Borbón-Dos Sicilias, cuya familia reivindica el extinto Reino de las Dos Sicilias. Sus detractores han intentado presentarlo como un arribista obsesionado con el "glamour", una imagen ante la que él ha reaccionado con irritación.
La reacción de sus militantes
Un diputado de Reagrupación Nacional declaró a France Info, la emisora de radio pública, que "guardarían luto" si Le Pen no pudiera representar al partido el próximo año. "No sé cómo lo afrontaríamos", afirmó el diputado.
"Voy a tomarme unos días libres para no derrumbarme", dijo otro, añadiendo que si se le prohibiera a Le Pen presentarse a las elecciones, "terminaría en un hospital psiquiátrico".
Los acusados
Le Pen figura entre los 12 acusados —incluido su propio partido— que han apelado las condenas relacionadas con el uso indebido de 4,3 millones de euros de fondos del Parlamento Europeo entre 2004 y 2016.
El año pasado, un tribunal de primera instancia los declaró culpables de destinar a tareas del partido político a asistentes parlamentarios de eurodiputados, financiados con dinero de los contribuyentes. Entre estas tareas se incluía, en un caso concreto, ejercer de chofer y guardaespaldas para Le Pen y su padre.
Le Pen fue condenada a dos años de arresto domiciliario con brazalete electrónico y a una inhabilitación de cinco años para ocupar cargos públicos debido a su papel en el caso. Reaccionó con furia, proclamando airadamente su inocencia y denunciando lo que calificó como "una sentencia de motivación política", diseñada para apartarla de la carrera presidencial.
La estrategia de defensa de Marine
Durante la vista del recurso de apelación celebrada este año, Le Pen se mostró notablemente menos agresiva. Admitió que se habían cometido "errores", pero insistió en que "nunca tuvo la sensación de haber cometido un delito".
Los comentaristas señalaron que su estrategia no consistía tanto en lograr la anulación de la condena como en conseguir una pena menor.
Sin embargo, Le Pen ha declarado que, aunque se le autorizara a ser candidata, no lo haría si se le impusiera un arresto domiciliario con brazalete electrónico y la obligación de solicitar permiso a un juez para salir.
"No puedo depender de que un magistrado me autorice a asistir a un mitin político o a reunirme con votantes en un mercado. Creo que, cuando se es candidato a la presidencia, uno debe poder desplazarse con total libertad", dijo.
¿Y el partido?
Le Pen y Bardella se han esforzado por insistir en que el partido permanecerá unido, independientemente del fallo del tribunal de apelaciones. En una reunión con activistas en el norte de Francia este fin de semana, Le Pen afirmó: "Si el sistema judicial me impide presentarme, con gran energía, gran convicción y gran confianza apoyaré a Bardella. Jordan y yo tenemos una gran amistad y una gran confianza mutua".
Bardella, por su parte, declaró que si se autorizara a Le Pen a presentarse, la apoyaría. "Quiero reiterar mi apoyo incondicional, mi total amistad", afirmó.
Sin embargo, algunos analistas creen que la "amistad" podría verse afectada si Bardella se presenta como candidato.
Si bien ambos están a favor de endurecer las políticas migratorias y la integración de las comunidades inmigrantes, especialmente las provenientes de las antiguas colonias musulmanas de Francia, parecen discrepar en materia económica. Le Pen apoya el Estado de bienestar, al menos para la clase trabajadora blanca, mientras que Bardella se ha manifestado a favor de la actividad empresarial.
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