Love is Blind Argentina estrenó su segunda temporada en Netflix y volvió a poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa al reality: ¿es posible enamorarse sin ver a la otra persona?

Con la conducción de Wanda Nara y Darío Barassi, el programa se ubicó entre el top 10 de los más vistos del país. El formato es el mismo que el de la primera edición: 32 solteros mantienen citas durante varios días, separados por una pared, en las llamadas "cabinas".

Si sienten que encontraron una conexión lo suficientemente fuerte, aceptan conocerse en persona y, durante ese primer encuentro, se comprometen. Recién entonces comienza el viaje, luego la convivencia en la vida real y, finalmente, llega el momento de decidir en el altar si se casan o no.

Cada etapa del reality tiene su propia tensión, pero hay un momento que es el más esperado por los espectadores: el primer encuentro cara a cara. Ahí es cuando aparece el gran interrogante: ¿alcanza con enamorarse de la personalidad del otro o la atracción física es un factor indispensable?

Uno de los casos más comentados de esta temporada es el de Paula (44) y Eric (45). Después de nueve días de charlas en las cabinas, ambos se comprometieron. Sin embargo, el momento en que se conocieron marcó un quiebre. "Me cuesta. No es que siento: '¡Uy, qué hermoso!'", admitió ella apenas lo vio.

Paula y Eric no continuaron con el experimento tras su viaje a México. Foto: captura.

A medida que transcurrieron los días en su viaje a México, la pareja prácticamente no tuvo contacto físico. "Me da un beso y no siento nada. No me atrae", reconoció ella. Finalmente, decidió abandonar el experimento.

El rol de la apariencia física en el amor, según la ciencia

Un estudio de la revista Scientific Reports de 2025 mostró que "el atractivo físico es un fuerte predictor de la intención de iniciar una cita".

Los investigadores analizaron cómo influye la apariencia de un hombre en la decisión de las mujeres de aceptar una cita y observaron que, cuanto más atractivo era percibido, mayores eran las probabilidades de que despertara interés.

Incluso al considerar otros factores -como la personalidad o ciertos patrones de comportamiento- "la atracción física mantuvo un efecto positivo y significativo sobre la intención de salir con una posible pareja".

Claro que la apariencia no es el único factor que entra en juego. Otro estudio -Moving beyond attraction, compassion, and competence: evidence for compatibility as a distinct component of mate preferences (2026)- de la revista Frontiers in Psychology propuso ampliar el modelo tradicional de los tres grandes pilares en una relación.

"El atractivo físico es un fuerte predictor en el interés romántico inicial", concluyen los autores. Foto: gentileza Netflix.

Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones coincidían en que las personas buscaban tres grandes cualidades: atractivo físico, compasión (asociada al cuidado y apoyo emocional en la relación) y competencia (relacionada con la capacidad para resolver problemas cotidianos y manejar distintas situaciones de la vida).

Sin embargo, Peter Karl Jonason y Evita March -autores del mencionado estudio- sostuvieron que ese modelo quedó incompleto y propusieron sumar un cuarto elemento: la compatibilidad, entendida como el grado en que dos personas pueden coordinar una vida en común.

Ahora bien, la compatibilidad no reemplaza la apariencia física. Al contrario: remarcaron que el atractivo sigue siendo uno de los cuatro pilares fundamentales al momento de elegir una pareja. La diferencia es que cada uno cumple una función distinta.

"Mientras la apariencia está más vinculada con la atracción y el deseo sexual, la compatibilidad resulta clave para sostener la convivencia, resolver conflictos y construir un vínculo a largo plazo", explicaron.

En diálogo con Clarín, la psicóloga experta en parejas Beatriz Goldberg coincide en que la atracción física tiene un lugar importante al inicio de una relación, aunque no siempre determina su futuro. "En mi experiencia, las parejas que duran más no son las que arrancan con la mayor atracción sexual, sino aquellas en las que el vínculo se va construyendo con el tiempo", sostiene.

De hecho, para la especialista, una fuerte química puede jugar en contra. "Muchas veces el deseo sexual muy intenso tapa el diálogo. Hay cosas que son irrenunciables en una pareja y no las vemos porque nos nubla la fascinación erótica", explica.

En ese sentido, el deseo es solo uno de los pilares de una pareja y la compatibilidad, los proyectos y los valores terminan siendo determinantes para sostener el vínculo. "Las parejas tóxicas muchas veces tienen una sexualidad muy intensa. Eso demuestra que la química, por sí sola, no alcanza para que una relación funcione", concluye.