La velocidad del conocimiento en medio de constantes avances científicos y la irrupción de nuevas tecnologías puede ser vertiginosa y generar incertidumbre. Sin embargo, el Dr. Héctor Socas, astrofísico y director de la Fundación Canaria Telescopio Solar Europeo (EST-FC), sostiene que la ciudadanía no puede permitirse la apatía en medio de estos grandes cambios.
"Lo extraordinario del momento actual es que los avances de la ciencia están cambiando el mundo en menos tiempo del que tardamos en nacer y morir", expresó Socas en una entrevista con la agencia EFE realizada por la periodista Noemí G. Gómez.
El astrofísico e investigador científico en el Instituto de Astrofísica de Canarias y director del Museo de la Ciencia y el Cosmos de Tenerife, publicó 91 artículos en revistas internacionales sobre física estelar, cosmología y física médica.
Héctor Socas, el reconocido astrofísico español durante una charla TEDx. Foto: IG @hsocasnavarro
Su tesis doctoral, que versaba sobre la actividad del Sol, recibió el premio de la Sociedad Española de Astronomía a la mejor del bienio 1998-99, y participó en las misiones espaciales Hinode de la agencia espacial japonesa JAXA y Solar Dynamics Observatory de la NASA.
"Debemos ser conscientes de que los grandes avances en ciencia y tecnología tienen profundas implicaciones en nuestra vida y en la de próximas generaciones y tomar el control para decidir en qué direcciones queremos ir", reflexionó el autor del flamante libro Horizontes de la civilización: una mirada optimista al futuro de nuestra especie.
El legado tecnológico de los seres humanos
"El optimismo es hoy una urgente necesidad de supervivencia, los grandes cambios y peligros que puedan derivar de la inteligencia artificial (IA), la bioingeniería o la exploración espacial tienen que estar en el debate, colarse en las casas, en los bares, y hay que ser optimistas, aunque no desde la ingenuidad", señaló Socas.
El libro de Héctor Socas aborda el futuro de la humanidad frente a los avances tecnológicos. Foto: IG @hsocasnavarro
El primer capítulo de su libro se titula: "Mens ex machina. Orígenes de la IA". "Probablemente la próxima especie inteligente y tecnológica que habite este planeta será una generación de máquinas pensantes, pero no me refiero a un escenario en el que las máquinas vayan a destruirnos", explicó el experto.
"Soy de los que piensan que ya tenemos máquinas pensantes, no conscientes, no sintientes, pero sí pensantes", manifestó. Se refiere a la facultad de razonar, inferir y llegar a conclusiones lógicas que deriven de ciertas premisas y no a la consciencia ni a la sintiencia, capacidad de un ser vivo de tener experiencias subjetivas, tales como sentir dolor, placer, bienestar o sufrimiento.
"Desde el punto de vista evolutivo, de alguna manera van a ser nuestros descendientes, porque la especie humana, como todas las especies, tiene su tiempo en este planeta y llegará un momento, dentro de millones de años, en que lo que perdurará es nuestro legado tecnológico", comentó.
Ética vs. avance tecnológico: qué queremos que aprendan las máquinas de nosotros
Uno de los puntos que enfatiza Socas reside en que la tecnología y la ciencia en general avanzan más rápido que las deliberaciones éticas. "La fórmula para que el conocimiento sea correcto tiene que pasar por el respeto a la identidad y diversidad y basarse en decisiones colectivas alejadas de presiones externas", asegura.
Además del optimismo, el autor recalca que lo que hay que decidir es qué es exactamente lo que queremos que las máquinas aprendan de nosotros.
"La capacidad de generar los grandes modelos de lenguaje depende de unas pocas empresas o instituciones y en general, salvo Grok -la IA de Elon Musk que utilizan millones de usuarios en la red social X-, están teniendo cuidado", manifestó.
El investigador criticó la gestión de Grok, la IA creada por Elon Musk a través de su empresa de tecnología xAI.. Foto: AFP
"Se puede discutir si se puede hacer mejor, pero salvo esa excepción notable, casi todas están poniendo atención y presumen de alineamiento, es decir que la IA actúe de acuerdo con valores y objetivos humanos", agregó.
Definió la bioingeniería como una "ciencia que conlleva riesgos reales", como crear organismos sintéticos que escapen al control y alteren ecosistemas.
"La biología futura permitirá, en teoría, redefinir qué significa ser humano. Una vez más entra en juego la educación y participación ciudadana. Vivimos y aspiramos a vivir en una sociedad democrática, en la que sus habitantes tienen que estar informados de lo que hay y viene", explicó.
"Estamos empezando a ocupar un poquito del espacio y tenemos que regular nuestras acciones"
En cuanto a los esfuerzos históricos por buscar vida y tecnología extraterrestre, reflexionó: "La idea de descubrir que no estamos solos en el universo es una de las más profundamente transformadoras que podemos imaginar".
"Más allá de esta búsqueda, la colonización espacial ya es un hecho. Estamos empezando a ocupar un poquito del espacio y tenemos que tener claro qué es ético y que no, y regular nuestras acciones", sostiene.
"Cuando las agencias espaciales esterilizan naves para no contaminar con microorganismos terrestres otros planetas, hay ética, pero hay que ir más allá", aseguró.
"Por ejemplo, la muy lucrativa explotación comercial de recursos espaciales conviene regularla cuanto antes. Los abusos se darán sin un marco ético-legal sólido y lo que nos ha enseñado la historia es que debemos adelantarnos", resaltó.
"La ética de la colonización espacial no se agota en la protección de una posible vida extraterrestre, sino que incluye la reflexión sobre cómo nos comportaremos entre nosotros fuera de la Tierra", proyectó.
Con información de la agencia EFE.
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