Hubo un tiempo en que los barrios humildes eran humildes, pero tenían oficio. Casas sencillas, trabajadores que salían temprano, fábricas encendidas, mesas pobres pero servidas. Faltaba mucho, sí, pero todavía existía una palabra enorme: futuro.

Después, algo se rompió. La pobreza dejó de ser carencia y empezó a ser abandono. Aparecieron los comedores donde antes había mesa familiar. Entró la droga donde antes había herramientas. La escuela perdió fuerza. El trabajo perdió lugar. Y demasiados chicos empezaron a crecer sin promesa.

En el Norte argentino, la miseria lleva décadas sentada en la misma silla. Cambian los gobiernos, cambian los discursos, pero los dueños del poder siguen siendo los mismos y viviendo lejos del dolor de su gente.

Sin embargo, la Argentina todavía tiene con qué levantarse. Tiene tierra, talento, trabajadores, jóvenes, memoria y buena gente. Lo que falta no es país, falta grandeza en quienes lo conducen.

La esperanza está cansada, pero vive. Y un país con esperanza todavía puede volver a ponerse de pie.

Liliana Cánaves

OTRAS CARTAS

“Quienes viven en la calle merecen atención y respeto”

Las reflexiones del padre Guillermo Marcó sobre las personas en situación de calle merecen una profunda consideración. Cuando afirma que no alcanza con decirles que vayan a un parador, nos recuerda que detrás de cada persona que vive en la calle existen historias complejas, atravesadas por la soledad, las adicciones, los problemas de salud mental o la pérdida de vínculos familiares. Coincido con su planteo de que la respuesta a esta realidad no puede limitarse únicamente a brindar alojamiento. Los paradores cumplen una función indispensable, especialmente durante el invierno, pero el desafío es mucho más amplio. Como señala el padre Marcó, muchas veces las personas necesitan ser escuchadas, acompañadas y reconocidas en su dignidad humana. En una época en la que predominan la indiferencia y el apuro, resulta necesario recordar que quienes viven en la calle no son un problema a resolver sino personas que merecen atención, respeto y oportunidades para reconstruir sus vidas. Las políticas públicas son esenciales, pero también lo son la solidaridad y el compromiso de cada ciudadano.

Roberto Peláez

Una consecuencia del déficit de comederos públicos

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires declaró: “Acá hay una discusión que tenemos que tener también y la tengo con la Iglesia en general porque la lógica de darles comida y abrigo afuera -porque nunca los meten en la iglesia, los dejan puertas afuera- sólo hace que vengan más y cada vez queden más dependientes de esto”. Jorge Macri no cae en la cuenta -porque sería sadismo si lo supiera- que la Iglesia no tiene por misión primaria dar de comer ni suministrar abrigo, sino que el gobierno es quien debe hacerlo en cumplimiento de su obligación de lograr el bien común de los ciudadanos. ¿Pretende que la Iglesia, además de brindar alimento y abrigo, debe otorgar techo? Por último, el incremento del número de asistentes no obedece a que les guste hacerlo sino por necesidad. Con respeto, da la impresión que hay déficit de comederos públicos.

Roberto A. Meneghini

Messi, un ejemplo de humildad, probidad y lealtad

Le haría escasa justicia al mérito de Lionel Messi ser recordado como el mejor jugador de su época. Limitar sus atributos al arte de enaltecer al fútbol por sobre sus virtudes personales, es injusto. Lo que alguien diga de Messi habla más de ese alguien que de Messi. Él es mucho más que un eximio pateador de pelotas y rey de gambetas. Es un pateador del tablero del destino desde niño y ejemplo de humildad, probidad y lealtad. Su abuela lo admira desde el cielo cada vez que le ordena a la pelota entrar al arco para darle a ella, desde su imaginación, un beso en la mejilla. La familia que acompaña sus días y amigos, lo justiprecian. Que el resto de los que disfrutamos y compartimos sus triunfos no restemos valor a sus proezas y humanidad.

Aldo Cristian Ali

Destaca la importancia de los directores técnicos

En este Mundial estamos comprobando la importancia que tienen los directores técnicos. Vimos cómo equipos de países chicos como Cabo Verde que tiene como valor de venta de todos sus jugadores apenas el valor de un solo jugador argentino exigieron ir a un alargue. Lo mismo sucedió con Paraguay con un angustioso penal frente a Francia, igual Brasil frente a Japón. El poderoso Alemania resignó anteriormente frente a Paraguay, rehabilitándose su DT Gustavo Alfaro. Estos pocos ejemplos indican la importancia del DT a la hora de armar el equipo, la estrategia de juego, la motivación de los jugadores y la empatía entre ellos a pesar de que juegan en distintos clubes y distintos países.

Ricardo Olaviaga