Media hora esperó sentada Marta Noemí Mitrovich en la oficina del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer) de Diagonal Norte, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Sacó un turno online, ingresó sus datos, se presentó y esperó cerca de la puerta, mirando atenta por la puerta de vidrio.

Nada hubiera llamado la atención si no fuera porque pesa sobre ella una orden de captura desde hace seis meses.

¿Cómo una prófuga de la Justicia puede sacar un turno en un organismo nacional sin que nadie lo advierta?

Esa es la pregunta que se repite Alexander Díaz Silva (35), el hermano de Merlín Díaz Silva (30), una mujer que habría sido estafada por María Silvia Mitrovich (78), Nancy Marina Yovanovich (52) y Marta Noemí Mitrovich (73), alias "La Paraka".

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El drama de la mujer estafada por tres gitanas

"Aparte del dolor, de todo, uno espera que la Justicia avance y pasa esto. Es muy decepcionante. Pasaron seis meses desde la muerte de mi hermana y estamos en la nada, no se está haciendo justicia", lamenta Alexander en diálogo con Clarín.

E insiste: "Uno pide que hagan su trabajo, que la Policía la busque. Pero la señora está haciendo de la suyas, sale cuando quiere, hace sus trámites, su vida normal, como si no la estuvieran buscando. Es muy vergonzoso que un organismo público esté facilitando su documento a una persona que comete estos delitos", se queja.

El 28 de mayo pasado, a las 16, Marta Mitrovich acudió al turno que tenía para sacar el DNI. Dio un domicilio de Corrientes y la acompañaron su hijastro Favio Márquez (52, ex jugador de Boca), y su sobrino Brian Mitrovich (34).

Merlín Díaz Suárez era peluquera y tenía 30 años.

Según pudo confirmar Clarín, las autoridades del organismo dieron aviso a la Policía Federal (seccional Corrientes) cuatro días después. Ni siquiera alertaron a la sede local (porque tuvieron en cuenta el domicilio falso que aportó) ni al juzgado que dio la orden de captura o quienes deberían buscarla, la Policía bonaerense.

Lo cierto es que, ante el aviso tardío, la fiscalía N° 19 de Lomas de Zamora, a cargo de Ignacio Torrigino, pidió la detención de Márquez y de Brian Mitrovich, que fueron acusados de "encubrimiento".

Los atraparon el viernes y los señalan por proporcionarle traslado, comida y alojamiento durante estos meses. Ambos tienen antecedentes penales, indicaron a Clarín.

Alex, hermano de la víctima. Foto Maxi Failla.

El caso

Merlín tenía un centro de estética en la avenida Olimpo, una zona comercial de Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora. El 15 de enero una de las mujeres pidió un turno para atenderse con ella y empezó el engaño.

Las sospechosas, de la comunidad gitana, lograron convencerla de que todos sus problemas eran porque necesitaba "una limpieza" y que su dinero "estaba maldito".

Así lograron que la mujer les estregara los ahorros de toda su vida: $14 millones en una mochila que vaciaron y escaparon.

Las tres mujeres de la comunidad gitana están acusadas de la estafa que terminó con la drástica muerte de la peluquera Merlín Díaz Silva (der.).

Cuando ella notó que el dinero no estaba, se desesperó y les exigió que regresaran antes de que su pareja se enterara que se la había llevado. Las mujeres escaparon y la víctima se quitó la vida.

Lo que se sabe de lo que pasó se reconstruyó a través de los mensajes de WhatsApp que encontraron en el teléfono de Merlín porque ella no le había contado a nadie sobre los "trabajos", las "limpiezas" ni sobre las mentiras de las gitanas.

En las cámaras de seguridad, las mujeres quedaron registradas ingresando el 20 de enero a las 9 de la mañana al negocio de Merlín. Ayudaron a la dueña a sacar los carteles a la calle y una de ellas se tiñó el pelo.

Una empleada llegó a las 10 de la mañana y fue entones que se metieron en el fondo del local, donde funcionaban los gabinetes para tratamientos estéticos y donde las cámaras de seguridad no llegan. Prendieron la radio y subieron el volumen para que nadie escuchara nada.

Creen que ahí fue la "limpieza". Después Merlín agarró su bicicleta, pedaleó hasta su casa y volvió 20 minutos después con una mochila: adentro estaban sus ahorros.

Según los audios, la joven quería "terminar todo" antes de las 12.30, la hora en la que su pareja regresaba a la casa. No quería que notara que faltaba el dinero porque él no creía en esta versión de la maldición y la convencieron de que no contara nada. Las llamó 47 veces sin tener respuesta. Incluso les advirtió lo que estaba a punto de hacer.

Los mensajes previos a la tragedia

Merlín no tenía antecedentes psiquiátricos conocidos por su familia, ni tampoco pidió ayuda al descubrir la estafa que activó en ella una crisis tan grande que la llevó a autolesionarse.

"Yo les espero hasta las 19, si no vuelven van a cargar con mi vida. Son las responsables de todo lo que me pase, ustedes son las culpables. Mi familia las va a buscar y las va a encontrar adonde estén, tengo las cámaras, tengo todo grabado", les suplicó Merlín.

Y una de de ellas le respondió: "Me extraña que por tan poca cosa querés hacer eso. Es tu problema. Me extraña, eh. No te pongas así porque lo que estás haciendo Dios te va a castigar si no te quitás esa palabra de la boca, yo te voy a llevar la plata, no seas pelotuda".

La fiscalía logró identificar a las sospechosas y le pidió al juzgado los allanamientos para detenerlas. Pero ninguna estaba en sus domicilios del barrio La Perla de Temperley, ni de José Mármol, en Almirante Brown.

María Silvia Mitrovich y Nancy Marina Yovanovich se presentaron a través de sus abogados y consiguieron la eximición de prisión porque no tenían antecedentes penales.

En primera instancia rechazaron la solicitud, pero la Cámara de Apelaciones se las concedió. Es por eso que -de momento- pueden permanecer en libertad mientras se realiza la investigación.

Marta Mitrovich, en cambio, tiene condenas con penas de prisión en suspenso por otras estafas y por eso decidió permanecer prófuga.

De acuerdo a lo que establece el Código Penal, las imputadas no podrán ser acusadas por el fallecimiento de Merlín, aunque -para su familia y de acuerdo a los mensajes y videos- el desenlace fatal se produjo como consecuencia directa de la estafa.

Es por eso que -aunque sean consideradas culpables- la pena que podrían recibir sería de entre 1 a 6 años. En muchos casos, este tipo de delitos se resuelven en juicios abreviados con penas de prisión en suspenso que no las llevarían a la cárcel.

Al ser reincidente, Marta Mitrovich es la única que podría cumplir una pena de prisión efectiva.

EMJ