Muchos pueblos que hace años rebosaban vida hoy son ruinas con pocas casas en pie. Este es el caso de Tere, la última habitante de una aldea asturiana, en España, cuyas viviendas se han perdido entre la vegetación y los escombros.
A pesar de la desolación, Tere se niega a irse. Su historia es documentada por Álvaro en su canal de YouTube @hilux_aventura, donde explora lugares olvidados y a sus últimos residentes.
El youtuber muestra cómo Tere cultiva sus propios alimentos, buscando una vida similar a la de sus ancestros, en armonía con el bosque y rodeada de sus animales.
"A ver, yo sé que hubo siete vecinos. Casas conocí cuatro, sin contar la mía. O sea, solo había cinco viviendas en esta zona cuando yo era pequeña". Fotos: Youtube / Hilux Aventura
Tere expresa su tristeza por el estado de su pueblo: "Siento mucha pena. Satisfacción, por un lado, porque gracias a mí, el pueblo todavía tiene un poco de vida".
Sin embargo, también la pone triste pensar: "el día que yo no esté, no sé qué va a ser de esto". Aunque lo considera su hogar, Tere no nació allí, se mudó a los tres años tras la muerte de su abuelo.
Se crio con sus tíos y abuela, quienes fueron los últimos en irse en 1991. El pueblo nunca fue grande; Tere recuerda: "solo había cinco viviendas en esta zona cuando yo era pequeña".
Su abuela, originaria del lugar, horneaba pan semanalmente, ya que no había panadero. Con la edad, perdió la fuerza y dejó de hacerlo, marcando un cambio.
La mujer vive en la última casa de un pequeño pueblo español. Fotos: Youtube / Hilux Aventura
Aunque los últimos vecinos partieron en 1991, el declive comenzó en los años 60. La gente emigró a la ciudad cercana en busca de otra vida, porque el pueblo dependía solo de la ganadería.
"A ver, yo sé que hubo siete vecinos. Casas conocí cuatro, sin contar la mía. O sea, solo había cinco viviendas en esta zona cuando yo era pequeña"
Tere lamenta su partida: "Marcharon de aquí y no volvieron más". Cree que la falta de coche y carretera hasta 1978 pudo influir. Ella evita que el legado de sus antepasados se olvide.
Para subsistir, Tere obtiene agua de un río cercano mediante una manguera. Tiene un huerto, pero no es autosuficiente; trabaja y compra, aunque cultiva todo lo de su huerta. Reflexiona: "Sola no me siento para nada... Aquí siempre hay paz".
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