La dura protesta del gobierno de Brasil contra los insultos de Javier Milei a Luiz Inacio Lula da Silva no sólo registraron enorme repercusión internacional. También tuvieron un impacto en la inesperada conversación telefónica entre el líder brasileño y el presidente de China, Xi Jinping.

En dicha llamada, Xi Jinping le expresó un fuerte apoyo contra lo que él mismo llamó “injerencias externas”, y en Brasil se leyó en clave doble: contra los dichos de Milei a Lula, a quien el libertario calificó desde “ladrón” a “presidiario” y “basura” socialista, y contra el impacto del arancelazo aplicado por Donald Trump al vecino país la semana pasada.

Tanto el líder republicano como Milei y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se han pronunciado abiertamente por la candidatura de Flavio Bolsonaro en la campaña electoral de cara a las presidenciales del 4 de octubre próximo. Para el caso, Milei profirió una oleada de insultos a Lula en el acto de lanzamiento de la candidatura del primogénito de Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria.

Tras la llamada telefónica de Xi a Lula, presidente de uno de los principales socios de Brasil en el bloque de los BRICS -que molesta a Trump- la agencia Xinhua emitió un comunicado muy directo que reza en uno de sus párrafos, tras manifestar la alianza entre ambos: “Xi afirmó que China concede gran importancia a la posición internacional y a la influencia de Brasil, y expresó su apoyo a ese país en la defensa de su soberanía e independencia, en su oposición a las injerencias externas y en su contribución al mantenimiento de la paz y la estabilidad regionales y mundiales".

Pese a los sobresaltos entre los gobiernos de Brasil y el de Trump, que llegó a disponer sanciones a los jueces que condenaron a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por su intento de golpe a Lula en enero de 2023, la relación va y viene y las instituciones de ambos países tiene una relación integral, sobre todos los militares y el sector empresarial.

El viernes, Brasil negó visas de entrada a dos funcionarios de Estados Unidos que pretendían reunirse con autoridades electorales a menos de tres meses de las presidenciales por "riesgo de instrumentalización política", dijeron en el gobierno vecino. Fue un nuevo capítulo de las tensiones entre Brasilia y Washington.

Lula sostiene en campaña un fuerte discurso en favor de la soberanía de Brasil y de autonomía, con la mira puesta en la amistad de Trump y los Bolsonaro. A Milei lo viene más bien ignorando y dejó la respuesta crítica al libertario en manos de su canciller Mauro Vieira.

Pero el vínculo con China también es descomunal y creció durante el gobierno de Bolsonaro. Hoy China es el principal socio comercial de Brasil, con un volumen de comercio bilateral de más de 200.000 millones de dólares anuales, dejando un amplio superávit favorable para el país sudamericano.

A diferencia de Lula, Milei se cuida de ofender a Xi pero tiene una relación con China muy condicionada por su vínculo "carnal" con el trumpismo.

En la conversación telefónica del domingo, Lula y Xi reafirmaron además el interés de avanzar en las negociaciones para un acuerdo comercial entre Mercosur y China, lo que resiste Estados Unidos. Para el caso, a Trump tampoco le gustó el acuerdo de libre comercio

Según el presidente brasileño, cualquier eventual tratado deberá contemplar las flexibilidades necesarias para los países del bloque, al tiempo que Brasil continuará con su política de diversificación de mercados y socios comerciales. Acordaron ampliar la colaboración en sectores considerados estratégicos y de alta tecnología, y que también sensibiliza mucho en la lucha entre las dos potencias a nivel regional: inteligencia artificial; satélites; procesamiento de minerales críticos; comercio de fertilizantes.

Lula se reunió este lunes con el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung -que vendrá a ver a Milei el viernes- ,criticó a los sectores extremistas entre firmas de distintos acuerdos. "Brasil y Corea compartimos la experiencia de defender nuestras democracias frente a los ataques de sectores extremistas", dijo el mandatario brasileño.

Aunque no mencionó nombres, la referencia fue interpretada como una alusión tanto al intento de golpe del 8 de enero de 2023 en Brasil del bolsonarismo como a la reciente crisis política que atravesó Corea del Sur.