François Hollande vuelve.
El expresidente socialista francés se fue del gobierno desprestigiado, con los lazos con su partido en discusión y envuelto en una telenovela amorosa, que incluyó a su expareja, Ségolène Royal —madre de sus cuatro hijos—, la periodista Valérie Trierweiler y una actriz y productora de cine, Julie Gayet, con quien finalmente se casó y es feliz. No participará en la interna socialista, pero ya es diputado nacional.
Las aventuras amorosas de Hollande en la portada de la revista Closer, en 2014. Foto: AP
El regreso de una figura polémica
La vida pública del país había estado dominada durante mucho tiempo por las ambiciones y los resentimientos de estas dos figuras enfrentadas: Royal, la candidata socialista derrotada en las elecciones presidenciales de 2007, y Hollande, quien representó al partido cinco años después, tras su victoria.
Pero ahora se supo que Hollande, con una altísima popularidad, vuelve, y Ségolène Royal se presentará en la interna socialista. La diferencia es que Hollande se ha vuelto muy popular y está convencido de que es el único que puede frenar a Jean-Luc Mélenchon, padre de la Francia Insumisa, en un ballotage, cuando no se sabe si la ultraderechista Marine Le Pen será o no candidata por su condena judicial en el Tribunal de Casación.
Hollande y Ségolène compartieron una relación de 30 años, varios cargos en el gobierno de Mitterrand y Lionel Jospin, y cuatro hijos. Royal afirmó en una entrevista reciente que sus aspiraciones presidenciales se habían visto frustradas, en parte, por la infidelidad de Hollande: su "bigamia", como ella denominó su romance de hace dos décadas con la periodista Valérie Trierweiler.
François Hollande tolera impasible la mirada de Valérie Trierweiler, en una foto de archivo. Foto: AFP
Este mes se supo que su retirada de la vida pública no era definitiva. Royal anunció que se presentaría a las elecciones del próximo año. Hollande indicó que él también se estaba preparando para postularse, pero no participará en la interna socialista.
La revancha entre la pareja política más célebre del país no entusiasmó precisamente a los burócratas socialistas. "Estamos hartos", declaró uno de ellos al diario regional "Sud Ouest", que calificó el regreso de Royal y Hollande de "extraño". Nada es extraño en este escenario político francés.
Hollande, el "bígamo"
Hollande se niega a seguir el ejemplo de Royal participando en las primarias socialistas. En cambio, espera que las elecciones internas del partido fracasen y que la centroizquierda recurra a él como "el salvador" en el otoño europeo.
Frédéric Dabi, jefe de opinión de Ifop, afirmó: "Está dejando que otros candidatos se expongan y reciban los golpes".
Entre estos candidatos se encuentra su expareja. Royal, de 72 años, que no ocupa un cargo público desde 2020, declaró en redes sociales que se presentaba para impedir que Le Pen hiciera historia en un país que nunca ha tenido una mujer jefa de Estado.
"¿Cómo iba a quedarme de brazos cruzados ante la hipótesis de que la primera mujer en llegar a la presidencia pudiera ser de la extrema derecha?", declaró.
Hollande y Ségolène compartieron una relación de 30 años. Foto: AFP
Ella ha afirmado haberle perdonado su infidelidad a Hollande en 2007, cuando ella era la candidata socialista y él el primer secretario del partido. Sin embargo, no ha olvidado el episodio, como dejó claro en una entrevista el mes pasado con Legend, un canal de YouTube.
"Fui víctima de bigamia", dijo Royal. "Lo que el pueblo francés no vio [durante la campaña electoral de 2007], lo que yo guardé silencio, fue que tuve que afrontar eso, además de criar a mis cuatro hijos".
"Se suponía que debía apoyarme como mi pareja, como padre de mis hijos, como primer secretario del Partido Socialista. Todos los días me decía: ‘Esto va a mejorar. Va a parar. Va a comprender la crueldad y el absurdo de la situación’. ‘Va a decir: He sido un tonto. Ahora voy a comportarme’. Pero no. No lo hizo", denunció Royal, que comparte varios nietos con Hollande.
Afirmó que los dirigentes socialistas deberían, como mínimo, haberle pedido a Hollande que renunciara a la dirección del partido. "Si la situación hubiera sido al revés, un candidato presidencial con una mujer que lo acompañaba por otro lado, abandonando a los niños y sin siquiera apoyarlo, le habrían dicho: ‘¡Que se vaya!’".
Pero se ha calmado la ira. Ségolène fue la ministra más importante de su gabinete durante el gobierno de Hollande. Hasta ahora no había hablado de su "bigamia".
Marine Le Pen, desafiante, se postula a la presidencia de Francia.
Bruno Cautrès, investigador del Instituto de Estudios Políticos Cevipof, calificó de "audaz" su intento de regresar a la política, dos décadas después de su fallida campaña presidencial. Dudaba de que pudiera ganar las primarias socialistas, y mucho menos las elecciones presidenciales. Otros comentaristas sugirieron que se postulaba únicamente para mantener su imagen pública y, posiblemente, para sabotear la candidatura de Hollande.
El político más popular, según los sondeos
Hollande dejó el cargo en 2017, tras una presidencia marcada por cambios de rumbo en sus políticas, divisiones en el gabinete y un índice de aprobación del 4 %.
A su vez, Trierweiler, quien se encontró en el papel de amante despechada y primera dama engañada cuando se supo que él mantenía una relación extramatrimonial con Julie Gayet —actriz con la que posteriormente se casó y a la que visitaba en motocicleta para pasar desapercibido—, escribió un libro en el que denunció que él llamaba a los pobres "desdentados".
Francois Hollande, en 2025. Foto: Reuters
Los analistas daban por hecho que le esperaba una jubilación tranquila a Hollande, apodado "Flanby" en referencia a un postre de flan de caramelo, porque era gordo.
Sin embargo, una encuesta del instituto Ifop-Fiducial para la revista "Paris Match" reveló que el socialista de 71 años es ahora "el político más popular del país", con un 45 % de los encuestados que tienen una buena opinión de él y un 4 % una excelente.
La única figura pública que superó a Hollande en la encuesta fue Michel-Édouard Leclerc, propietario de un grupo de supermercados con supuestos intereses políticos.
Estos resultados han reforzado la creencia de Hollande de que aún podría tener la oportunidad de regresar al Elíseo.
Inmediatamente, convocó a 160 influyentes partidarios a un cóctel en el Senado de París y les anunció que se preparaba para presentarse a las elecciones presidenciales del próximo año.
El escenario político
A primera vista, su victoria parece improbable. Ante la imposibilidad de Macron de presentarse a un tercer mandato, Marine Le Pen, candidata del partido populista de derecha Reagrupación Nacional, lidera ampliamente la intención de voto, según las encuestas. Édouard Philippe, exprimer ministro de centroderecha, ocupa el segundo lugar, y Jean-Luc Mélenchon, veterano de la izquierda radical, el tercero.
Marine Le Pen. Foto: Reuters
La centroizquierda se encuentra en el caos: rechazada por amplios sectores del electorado e indecisa, incluso sobre cómo elegir un candidato. Muchos socialistas culpan al desastroso mandato de Hollande del descrédito en el que se encuentra su partido. A pesar de su renovada popularidad personal, su atractivo electoral sigue siendo limitado, según una encuesta del Instituto Elabe, que le otorga alrededor del 9 % de intención de voto.
Sin embargo, en medio de una incertidumbre política sin precedentes en décadas, los partidarios de Hollande afirman estar convencidos de que la opinión pública cambiará en los próximos meses. Lo presentan como "una figura con experiencia, capaz de liderar el país en esta época turbulenta".
Vincent Thibault, director de estudios de Elabe, expresó su esperanza en el expresidente: "François Hollande está resurgiendo gradualmente de sus cenizas", declaró al diario financiero "Les Échos".
"En un mundo complejo, se presenta como alguien con experiencia que ya ha tenido que afrontar crisis como los atentados terroristas de 2015 (en los que murieron 137 personas en Francia). Además, cuenta con la ventaja de ser creíble en el ámbito internacional", dijo.
Campaña de verano
Hollande tiene la experiencia de muchas campañas: es en el verano donde comienzan, cuando todos descansan. El barómetro de la talla presidencial muestra una mejora en cuatro áreas: en julio, François Hollande se convirtió en el político de izquierdas mejor clasificado en cuanto a competencia para ser un buen presidente, representación de Francia y del pueblo francés, y capacidad para tomar las decisiones que el país necesita. Solo en cuanto a una visión clara de futuro quedó por detrás de Raphaël Glucksmann y Jean-Luc Mélenchon.
François Hollande quiere creer que es el único de la izquierda capaz de lograr vencer a Mélenchon. Pero no quiere una candidatura simbólica. El expresidente solo se presentará a las elecciones si está seguro de ganar.
Sin embargo, si hay una elección en la que nadie tiene certezas de nada semanas, o incluso meses, antes, son las presidenciales. Por lo tanto, las primarias del Partido Socialista de este otoño corren el riesgo de no aclarar nada en la izquierda mientras François Hollande mantenga su candidatura ambigua.
Todavia no hay comentarios aprobados.