Durante las vacaciones, muchos aprovechan para hacer una pausa en la rutina de entrenamiento y dedicarse al descanso.
Sin embargo, eso no significa que el cuerpo tenga que perder por completo el ritmo, ya que con algunos hábitos simples es posible mantenerse activo.
De hecho, la entrenadora holística María Giner recomienda a través de sus redes sociales aprovechar los paseos por la playa para caminar por la orilla con el agua a la altura de las pantorrillas.
La especialista explica que caminar sobre la arena obliga al cuerpo a trabajar contra una resistencia constante. Esto hace que los músculos se activen de forma natural. "Es mucho más que un paseo", sostiene.
Los beneficios de caminar por la orilla del mar: fortalece las piernas, mejora la circulación y ayuda a reducir el estrés
Giner asegura que caminar por la orilla del mar no solo fortalece las piernas, glúteos y core de forma suave y segura", sino que también mejora la circulación de las piernas.
Según explica, este movimiento "favorece el retorno venoso y ayuda a que la sangre vuelva con mayor facilidad hacia el corazón".
La combinación de la arena y el agua genera una resistencia natural que hace trabajar con mayor intensidad los músculos de los pies, los tobillos y las piernas, sin provocar un impacto brusco sobre las articulaciones.
A su vez, el agua fría y el movimiento de las olas ayudan a disminuir la sensación de pesadez o hinchazón en las piernas.
La entrenadora también destaca que caminar sobre un terreno blando e inestable obliga al cuerpo a hacer un mayor esfuerzo para mantener el equilibrio, por lo que se queman más calorías que al hacerlo sobre pavimento.
En sus redes sociales, Giner comparte además rutinas de entrenamiento sencillas para hacer en la playa, sin necesidad de utilizar mancuernas ni bandas elásticas.
Los beneficios de esta actividad no son solo físicos. "El sonido del mar, el movimiento rítmico al caminar y el entorno natural ayudan a relajar el sistema nervioso, disminuir la tensión arterial y reducir la sensación de estrés", asegura.
Conectar con la naturaleza mientras se hace actividad física tiene múltiples beneficios. Foto Gabriel Bulacio - Clarín.
En sus redes sociales también explica que "el contacto directo con la tierra y el agua (earthing) puede favorecer una sensación de bienestar y ayudar a reducir el estrés".
Caminar descalzo sobre la arena húmeda también favorece el contacto con la naturaleza y ayuda a relajar el sistema nervioso, generando una mayor sensación de calma y bienestar.
Por otro lado, la especialista señala que la exposición moderada al sol aporta beneficios para el organismo. "Ayuda a la síntesis de vitamina D, esencial para la salud ósea, muscular e inmunitaria", afirma.
Según MedlinePlus, esta vitamina es fundamental para fortalecer los huesos, favorecer la absorción de calcio, cuidar los músculos y contribuir al buen funcionamiento del sistema inmunitario y del corazón.
Caminar por la orilla del mar activa los músculos de las piernas. Foto Gabriel Bulacio - Clarín.
De todos modos, es importante tener en cuenta que la protección solar es indispensable.
Los especialistas recomiendan utilizar un protector con FPS 50 o superior, aplicarlo unos 30 minutos antes de la exposición al sol y renovarlo cada dos horas.
"A veces, una de las mejores herramientas para cuidar tu salud no está en un gimnasio, sino en un paseo junto al mar", concluye Giner.
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